23 de enero de 2016

José Ángel Fernández Villa, ex líder del SOMA-UGT, extendio sus "tentáculos por Asturias (II)

De la tensión al reconocimiento

Pedro de Silva
De Silva pasó de renunciar a seguir en la Presidencia regional tras las difíciles relaciones con Villa a mostrar aprecio por su labor.
El líder sindical y político forjó su poder desde las entrañas de las minas y ahora su figura se ve enterrada por un derrabe de oscuro dinero
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La trascendencia del líder minero José Ángel Fernández Villa va más allá de la acción sindical. La consternación y decepción confesada por históricos del PSOE como Alfonso Guerra y Juan Carlos Rodríguez Ibarra tras destaparse la "fortuna oculta" de 1,4 millones del exsecretario general del sindicato SOMA refleja la dimensión que llegó alcanzar Villa, no ya sólo en el socialismo asturiano sino también en la ejecutiva federal del PSOE, en la que permaneció quince años, desde 1979 hasta 1994. Eran los tiempos del cambio en España y también los años más duros de la reconversión en Asturias.
En medio de esos tres lustros, Pedro de Silva, por entonces presidente del Principado, anunció que no repetiría como candidato en unas terceras elecciones apenas renovado el cargo en las elecciones autonómicas de 1987. Era la particular manera de Pedro de Silva de liberarse de ataduras para su último mandato tras discrepar con la dirección federal socialista, en la que mandaban Felipe González y Alfonso Guerra, y también con el líder minero, José Ángel Fernández Villa. Aquel anuncio de Pedro de Silva tan prematuro, con cuatro años por delante, tenía la finalidad de dejar claro desde el arranque de la última legislatura que iba a desarrollar el programa lealmente pero con menos atadura "no sólo de Villa, aunque daba siempre la lata", recuerdan testigos directos aquella relación y de aquel tiempo.
Jose-Angel-Fernandez-Villa
La decisión de Pedro de Silva, cuentan algunos de los que fueron sus colaboradores, no tuvo un motivo, un desencadenante exclusivo sino que fue más bien la respuesta a una situación compleja. No fue tampoco, aseguran, una decisión gratuita. Pedro de Silva la tenía muy meditada cuando la anunció, casi tanto como el ensayo "Asturias realidad y proyecto", donde había volcado su idea sobre la región antes de que el PSOE le designara candidato por primera vez a la presidencia autonómica, cabe suponer que con el visto bueno de Fernández Villa, por entonces ya la voz de Asturias en la ejecutiva federal del PSOE (que en aquella época tenía su sede en la madrileña calle de San Pancracio y no en su emplazamiento actual de la calle Ferraz) y para disgusto del veterano Rafael Fernández, que había sido el presidente del gobierno preautonómico, el llamado Consejo Regional de Asturias.
Hubo varios factores que desencadenaron la marcha voluntaria de Pedro de Silva. Los planteamientos del presidente asturiano sobre el desarrollo autonómico de Asturias chocaban con la posición del PSOE federal y las tesis de Felipe González, Carlos Solchaga y Joaquín Almunia. De Silva quería equiparar "de manera rápida" los techos competenciales de las autonomías, que como Asturias, iban por la vía lenta, y se encontró con las resistencias de la dirección federal.
Otro desencadenante para que Pedro de Silva fuera un avanzado, para lo que se estilaba en su época, en autoimponerse la limitación de mandatos fue la saturación que tenía de la actividad y, especialmente del conflicto alrededor de la política, donde "cuesta demasiado esfuerzo convencer de lo evidente para acabar haciendo lo contrario", según comenta un alto cargo de la época.
La combinación de estos dos motivos habría acelerado el distanciamiento de Pedro de Silva. La cara de Villa omnipresente, las injerencias del todopoderoso líder minero en la gestión del Ejecutivo asturiano y especialmente con la de algunos consejeros con los que tuvo enfrentamientos recurrentes, fueron habituales en el primer mandato de Pedro de Silva. El presidente asturiano era partidario de poner un calendario a la reconversión de la minería y la siderurgia y no fue escuchado.
"Con Villa las relaciones fueron tensas en el primer Gobierno, pero en el segundo se entendieron algo mejor, resultaron más fluidas", recuerda un exdirigente socialista, que quita hierro a la relevancia que la hostilidad del líder minero tuvo en la marcha de Pedro de Silva si bien reconoce que el por entonces, secretario general del SOMA y miembro de la ejecutiva federal "hizo la vida imposible y amargó a muchos políticos".
Luego llegarían más desencuentros de Villa con nuevos presidentes, como Juan Luis Rodríguez-Vigil, con el que se torcieron las relaciones antes del Petromocho, cuando el líder minero se encerró en el pozo Barredo, en la navidad de 1991, sin avisar al gobierno asturiano ni a la ejecutiva del PSOE.
La relación entre De Silva y Villa viviría sus mejores momentos con ambos ya lejos de la política. El expresidente del Principado no ocultaría su simpatía, y comprensión a la función pública de Villa. De Silva entendía que el sindicalista minero, con su influencia sobre la política asturiana ya marchita, merecía un reconocimiento por su tenacidad y labor en favor de las Cuencas mineras. Intentó promover, muy activamente, un gran homenaje en la región al sindicalista y dirigente minero que no fraguó. "Puede ser que Pedro de Silva tuviera algo de síndrome de Estocolmo. Defendió la figura de Villa y su obra, no sus pensamientos", remacha un compañero de partido de ambos.
Por la izquierda, Pedro de Silva y José Ángel Fernández Villa, en 1991.
 FUENTE: 


Pedro de Silva.

Pedro de Silva, ex-presidente del Principado de Asturias
Pedro de Silva Cienfuegos-Jovellanos (Gijón, Asturias, 18 de agosto de 1945) es un político socialista español. Fue presidente del Principado de Asturias entre 1983 y 1991.
En su juventud, estudió en el Colegio de la Inmaculada (promoción de 1962), de la Compañía de Jesús. Con la llegada de la democracia a España en 1975 funda el partido Democracia Socialista Asturiana (DSA), que más tarde se integraría en el PSP para acabar formando parte del PSOE en 1978. En las generales de 1982 fue cabeza de lista al Congreso de los Diputados por Asturias, resultando elegido diputado y renunciando al escaño, meses después, para encabezar la candidatura del PSOE a la Junta General del Principado de Asturias en las elecciones autonómicas de mayo de 1983.
El PSOE resultó vencedor en los comicios y Pedro de Silva fue investido Presidente del Principado de Asturias, cargo que revalidaría tras las elecciones de 1987. No repitió candidatura en las de 1991 y se retiró de la política activa.
Tras su retirada de la política, se ha centrado en la creación literaria. Prueba de ello son sus colaboraciones habituales con diversas publicaciones periódicas y revistas. Ha ganado el premio La Sonrisa Vertical por su libro de relatos Kurt, en 1998.

FUENTE:  http://es.wikipedia.org
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