17 de diciembre de 2014

El poeta ovetense Victor Botas, nueva mirada

La obra más oculta de Víctor Botas. Ver art. de "El blog de Acebedo" "Víctor Botas, un milagro poético" de 20 de abril de 2013.

García Martín selecciona en "Carta a un amigo" medio centenar de los cerca de trescientos textos inéditos que el poeta guardaba en una carpeta.
 
Ilustración de Víctor Botas hijo-1

"Lo que había escrito en los años anteriores lo rompí todo, me resultaba cursi, juanramoniano...", afirmaba en una entrevista Víctor Botas en el año 1994, poco antes de morir.
"Era un gran mentiroso", afirma con cariño José Luis García Martín, profesor, escritor, crítico, amigo y albacea de Botas, de cuya muerte se cumplen veinte años. Guardados celosamente en una carpeta, y fechados entre 1976 y 1978, dejó cerca de trescientos poemas, casi todos mecanografiados, muchos con correcciones manuscritas y algunos de los últimos versiones previas de poemas incluidos en "Las cosas que me acechan", su primer poemario, publicado en 1979.
García Martín ha seleccionado medio centenar de esos textos, que se publican en el libro "Carta a un amigo y otros poemas previos", editado por Impronta, y que cuenta con el aliciente de que otro Víctor Botas, su hijo, protagonista junto a su hermano del poema "Cástor y Pólux", ilustra su mundo poético.
García Martín ha sido el encargado de seleccionar los textos y es el autor del prólogo, que titula "La magia de la literatura". En ellos, Botas habla de los mismos temas que encontramos en el resto de sus libros: el mundo romano, su familia, los viajes, la cotidianidad y la desesperanza de un vivir para la muerte. Hay también, tal y como recoge García Martín, una muestra de sus inquietudes políticas, "tan propias de aquellos años de la Transición, tan opuestas ideológicamente a las que caracterizarían su madurez".

Otra imagen de Victor Botas
El libro, advierte García Martín, no forma parte de la obra canónica de Botas, "pero no puede dejar de formar parte de la biblioteca de ninguno de sus lectores". Y añade: "Aquí está el aprendiz de poeta y también el hombre, que nos abre algunas parcelas de su intimidad luego veladas cuidadosamente".
¿Le gustaría a Víctor Botas ver editado este libro? José Luis García Martín cree que le habría "emocionado" y también le habría alegrado. "Habría felicitado a la editora, Marina Lobo, por su buen hacer y a mí me habría reprochado, medio en broma medio en serio, ser tan parco en el prólogo, tan rácano con los elogios".
José Luis García Martín concluye el prólogo con un bello y emotivo párrafo que define la relación de amistad que existía entre ambos: "Se marchó de la tertulia Óliver un viernes de hace veinte años; si volviera a entrar en ella el próximo viernes no extrañaría nada, no extrañaríamos nada. No ha dejado de estar presente ni un solo momento. Es la magia de la literatura, la magia de unos versos que le han salvado para siempre -y a nosotros con él- 'de ser sombra y ser polvo y ser nadie y olvido'".
Víctor Botas (Oviedo 1945-1994) se reveló como poeta y creador literario a los 33 años. Autor de títulos poéticos como "Prosopon", "Historia antigua" y "Retórica", lo fundamental de su obra poética se recogió en el volumen "Poesía". Es autor también de las novelas "Rosa, rosae" y la más corta "Yanira", así como de "Mis turbaciones", ficción de corte autobiográfico, y del conjunto de relatos "El humo del Vesubio".
Con motivo del 20.º aniversario de su muerte, el pasado 27 de octubre de 2014, se inauguró en la Biblioteca "Ramón Pérez de Ayala" de Oviedo una exposición que repasa su trayectoria vital y literaria, a través de sus propios libros, revistas, publicaciones a propósito de su obra, manuscritos, fotografías y artículos periodísticos. La muestra se clausura mañana.
Ilustración de Víctor Botas hijo-2
FUENTE: 

Poesía, humor y muerte
Víctor Botas
El congreso celebrado en torno a Víctor Botas en la Universidad de Oviedo, al cumplirse en el año 2004 diez años de su fallecimiento, se presentó en el año 2006 en forma de libro que abarca su vida y su obra.
 http://www.elcomercio.es
Al cumplirse los diez años de la muerte prematura del escritor ovetense Víctor Botas (1945-1994), la Universidad de Oviedo tuvo a bien disponer la celebración de un congreso en el que participaron un numeroso grupo de estudiosos de su obra, tanto de la institución académica asturiana como de otras áreas. El resultado de aquellas jornadas entre el 10 y el 12 de noviembre de 2004, acaba de configurardose en forma de libro que lleva el mismo título del encuentro literario de entonces: "Víctor Botas y la poesía de su generación. Nuevas miradas críticas" (Llibros del Pexe, 2006).
Y siendo el autor de "Prosopon" un tanto esquivo a las formalizaciones, no deja de anticiparnos en el prólogo el coordinador de la programación, Leopoldo Sánchez Torres, que «aunque a él no le gustaban estos fastos académicos -este «canturrear de grillos ilustrados»- y se habría burlado del empaque erudito de fríos profesores de «ceño riguroso, doctoral y supuestamente sabio» de algunos, si no de todos los que celebramos este homenaje, quiero pensar que, en el fondo, no le habría parecido del todo impertinente que nuestras líneas (...) quieran ser escrupuloso, pero también emocionado espejo de las suyas, tan capaces de emoción».
La modestia de Sánchez Torres abre, en realidad, un conjunto de textos que no sólo informan minuciosamente acerca de la poesía de Botas y su contexto generacional, de su narrativa y de rasgos de su personalidad, sino que se disfruta al modo en el que podría complacernos la lectura del creador examinado.
Por primer ejemplo, Miguel Alarcos Martínez responde a la pregunta que formula del siguiente modo, a propósito del poemario 'Segunda mano': «¿Víctor Botas se erige en el intermediario entre la poesía helenística y los lectores hodiernos, limitándose a traducir los versos foráneos y así brindar al auditorio en castellano la oportunidad de acceder a su lectura?». La respuesta la encuentra en la irónica introducción que el poeta hizo a esas estrofas: «Esto no es una antología de textos más o menos venerables (...). No pretendo sino recuperar ciertos poemas que, por razones bastante misteriosas, siempre me produjeron la sensación de haberme sido pisados por sus autores. Por lo tanto, ahora les doy una segunda mano (...); los reescribo a mi modo, y se los birlo así a los Horacio, a los Li-Po, a los Donne..., y santas pascuas».
Víctor Botas nació en Oviedo en 1945 y falleció en esa misma tierra en 1994. Fue un destacado escritor que se caracterizó por no dejarse invadir por las nuevas tendencias creativas sino que se mantuvo en un registro respetuoso de las tradiciones lingüísticas.  http://www.poemas-del-alma.com
Tímido y maniático. 

Luis Bagué Quílez se ocupa, junto a Álvaro Ruiz de la Peña, cada uno por su cuenta y riesgo, de la narrativa de Botas. Para Bagué Quílez, «no fue un narrador secundario ni ocasional», advertencia que pretende no dejarlo encerrado exclusivamente en su geografía lírica, si bien observa concomitancias entre la prosa de 'Mis turbaciones', 'Rosa rosae', 'Yanira', o la colección de relatos 'El humo del Vesubio' -«una de las cumbres narrativas del escritor»- con su quehacer poético.
Ruiz de la Peña, que compartió cuatro años en el colegio Loyola con Botas, evoca una estampa de su compañero de aula: «(...) aquel muchacho de mi curso de letras, tímido, burlón y un poco maniático (limpiaba siempre su asiento con un pañuelo recién planchado, que desdoblaba con un aire de disculpa), que detestaba el deporte y odiaba las clases de gimnasia (...), aquel muchacho barbilampiño y precozmente dotado de dandismo, ya había resuelto ser algo poeta en aquellos años oscuros del calasancio».
En diferente registro, señala la tendencia antiprogresista de Botas, que con los socialistas en el Gobierno se convirtió en fobia radical.
Y en cuanto a lo específicamente literario, tomando 'El humo del Vesubio', analiza virtudes y limitaciones: «(...) aun cuando me parece el mejor libro del autor, dentro de lo que podríamos llamar narrativa breve (...), no está exento de defectos. (...) No era un creador de tipos y. con la excepción, tal vez, de los protagonista de 'La casa' (...), los personajes (...) están poco construidos».
José Luis García Martín entra en pesquisas acerca del lugar de Botas en la tradición literaria española. Sirva un fragmento de un diario inédito del escritor fallecido, fechado en Rodiles, el 11 de octubre de 1981: «(...) Qué soberbio poeta este Juan de la Cruz. Tan aparentemente simple, tan en voz baja; parece como si hubiera escrito su 'Cántico espiritual' así, sin mayor esfuerzo (...). ¿Ay, 'Gongorilla', cuánto daño nos haces! Y menos mal que Lorca influye más bien poco, menos mal. De todas formas, qué se puede esperar de una literatura que (...) levanta hasta los cielos del Parnaso a gente tan mediocre (por no decir tan cursi...) como un Vicente Aleixandre, un García Nieto, un Antonio Colinas...».
Josefina Martínez se adentra en el humor y la muerte que alberga la poesía de Botas, un humor que va «desde la «sonriente coña beatífica» (...) hasta el sarcasmo y todos los grados posibles de exageración, caricatura y parodia, pasando por la ironía sensu estricto y su lúdica ambigüedad de planos». Al otro lado, queda la premonición de 'Un día estaré muerto': «(...) Veo el paciente/ ataúd que me aguarda. ¿Qué misterio/ habráseme ese día desvelado,/ terrible o musical?/ Algo muy grave/ mi tácito cadáver sueña, sabe».
Victor Botas en la playa de Salinas. En una imagen de los años setenta. - E. C.

FUENTE: ALBERTO PIQUERO





No hay comentarios:

Publicar un comentario