10 de noviembre de 2014

El mito de la Asturias dinamitera

Todos los octubres del octubre rojo

Cartel de la revolución de Asturias
Las últimas interpretaciones históricas rechazan la explicación de la revuelta como "antesala" de la Guerra Civil.
ASTURIAS 1934 PRENSA
Hay un mito de la Revolución del 34, de la Asturias dinamitera, faro del mundo obrero, de la revuelta preventiva que intenta evitar la llegada del fascismo en la forma de la entrada en el Gobierno de la CEDA de Gil Robles, que aún perdura entre algunos historiadores y especialmente en las organizaciones de izquierda. Sin embargo, el acceso a los archivos está permitiendo matizar un tanto esa visión épica de la última revolución obrera del ciclo que se inicia con la también sangrienta Comuna de París. LA NUEVA ESPAÑA ha recabado la opinión de tres historiadores en los que se resumen otras tantas visiones de la cuestión, desde la que justifica el levantamiento por las objetivas condiciones de explotación de la sociedad española y el riesgo de involución democrática, hasta la que ve la revolución como un puro y duro golpe de Estado contra la democracia española, antesala de la Guerra Civil. Sobre este último punto también hay diversas opiniones, ya que algunos consideran que el 34 no tuvo influencia alguna en la lucha fratricida posterior, mientras que otros opinan que la revuelta desató el miedo que llevaría al golpe de Estado del 18 de julio.
El profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Oviedo Francisco Erice Sebares considera que el mito de la Revolución de Octubre de 1934 aún se mantiene entre grupos de izquierda minoritarios, pero no en la gran mayoría, en la que el 80.º aniversario de la última gran revuelta obrera de Europa "no ha tenido resonancia alguna". Sin embargo, el profesor está convencido de que "los mitos y las viejas épicas resucitan" en momentos de efervescencia social como el actual, en los que los movimientos populares pueden recuperar, si no las recetas, al menos "sí los valores y los impulsos" de aquella revolución, nacida de la "necesidad de reaccionar ante un sistema de explotación".
Regulares desfilando en Oviedo despues del triunfo
Para Erice, octubre del 34 fue "un movimiento diverso y variado que no se puede entender sin el contexto, la atmósfera de la Europa de aquellos días, en la que se estaba produciendo una caída en cascada de los regímenes democráticos". El profesor considera que ver la Revolución del 34 como un golpe de Estado contra la legalidad republicana es una deformación que parte de una "perspectiva actualista" y de una visión idealizada de la democracia burguesa de la época.
Por otro lado, también es verdad que la revolución "no es una reacción contra una miseria extrema", ya que no son años de depresión económica. Pero responde a una situación de "explotación general y estructural".
Erice no ve la Revolución del 34 como el primer envite de la Guerra Civil. "Ése es un mito de los historiadores franquistas y revisionistas", opina. "Siguiendo esa misma esquematización, podría decirse que la causa de la Guerra Civil puede encontrarse en el golpe fallido de Sanjurjo en 1932. Achacar la responsabilidad de la Guerra Civil a las fuerzas obreras que se levantaron en 1934 es una visión sesgada de los acontecimientos", añade el profesor.
"El 36 se produce porque las fuerzas de la derecha no quieren que se produzcan cambios, ni continuar por una vía que va a facilitar el acceso al Gobierno a los partidos del Frente Popular. Es el último asalto de la derecha a la República", indica Erice.
Asturias,Revolución de Octubre de 1934,Tropas Moras-regulares en Oviedo
El catedrático de Historia de la Universidad de Oviedo José Girón Garrote se muestra de acuerdo con lo que ya publicó en su día, en los años cincuenta, el republicano Salvador de Madariaga. "Dijo que el 34 fue una vergüenza desde el punto de vista democrático, fue un grupo de partidos y sindicatos que se alzaron contra la legalidad republicana. Estoy absolutamente de acuerdo, pero es una idea que por desgracia no ha sido compartida, durante décadas, por un amplio espectro político, especialmente por el PSOE y el PCE", indica. Para Girón, hoy en día, desde el punto de vista de la historia, del rigor y la ciencia, está claro que la revolución fue "un levantamiento contra la legalidad republicana para implantar un régimen bolchevique, aunque un sector recalcitrante de la izquierda está en la tesitura de que fue algo maravilloso; para los demócratas fue un sinsentido". Y es que, "cuando había que afianzar la República, echaron piedras contra su propio tejado".
La tesis del levantamiento preventivo tampoco le convence a Girón. "Es completamente mentira que el levantamiento fuese para evitar el fascismo. La CEDA entró en el Gobierno porque tenía mayoría parlamentaria, pero el PSOE no aceptó los resultados de las elecciones de noviembre de 1933". Decir que con la entrada de Gil Robles en el Gobierno venía Hitler, como sostuvo un sector del PSOE, "es una estupidez como la copa de un pino". Los socialistas, añade, decían que les había "robado" las elecciones. "No, ustedes perdieron las elecciones. La CEDA tenía todo el derecho de llegar al poder. Pero la izquierda lanzó el bulo de que venía el modelo de Hitler y funcionó. Es una barbaridad histórica que eso se mantenga ahora", dice Girón. Y añade que quizá el presidente de la República, Niceto Alcalá-Zamora, "debió llamar al Gobierno desde el principio a Gil Robles, y no haber esperado a 1934, pero se lo dio a Lerroux".
Para el historiador, la revuelta "fue una locura absoluta que no llegaba a ningún puerto, sin programa, sólo la utopía, ilusión, de la que no participaban gentes como Julián Besteiro o Indalecio Prieto. Fue una caja de Pandora, y bien que lo pagamos".
Girón sostiene que "no les falta razón a aquellos que ven la Revolución de Octubre como la antesala de la Guerra Civil", aunque no quiere llegar a excesos revisionistas. "El 36 viene de un sector de la derecha reaccionaria a la que le entra miedo con la revolución, y hasta cierto punto no les falta razón al sentirlo", indica.
Tres guardias de Asalto, en la Escalerona en octubre de 1934.
El historiador David Ruiz, catedrático de la Universidad de Oviedo, ha analizado la Revolución del 34 en varios artículos y dos libros: "Insurrección defensiva y revolución obrera. El octubre español de 1934" y "Octubre de 1934. Revolución en la República española". Conocedor profundo de este período, no duda en señalar que "la apertura de los archivos ha sido letal para la épica insurreccional transmitida por vía oral, principalmente" . Ruiz sostiene que "la ejemplaridad obrera dejó mucho que desear, empezando por la de quien promovió la sublevación, Francisco Largo Caballero, un desnortado dirigente de la UGT metido a político, que fue incapaz de dirigirla, y acabando con que ninguna de las tres organizaciones de la familia socialista ha celebrado congreso alguno aún sobre aquellos sucesos".
La idea del 34 inspirada en el inminente peligro fascista fue más bien "una coartada posterior del Partido Comunista en el tránsito del Frente único al Popular de la III Internacional". De hecho, "la Falange, el partido fascista hispánico, acaba de nacer y entonces sólo tenía un diputado entre más de 400". El historiador considera que la revuelta asturiana se debió a la constitución de "la alianza obrera más sólida del país, que, a diferencia de las establecidas en el resto de España, se constituyó al margen de las consignas de Largo Caballero".
David Ruiz también rechaza que el 34 fuese el primer episodio o la antesala de la Guerra Civil. "En absoluto, ésa es otra monserga posterior de los llamado revisionistas del franquismo, entre los que se coló algún hispanista que otro, como el historiador norteamericano Stanley G. Payne". El ciclo insurreccional del 34 "concluyó en febrero del 36, con las elecciones que dieron el triunfo al Frente Popular, victoria que serviría para reconciliar a los partidos obreros con la República, que hasta entonces despreciaban por burguesa". Los partidos obreros "defenderán el 19 de julio de 1936 ese régimen democrático con mayor determinación que nadie".
Para Ruiz, lo mejor que se puede desear en el 80.º aniversario de la revolución es que su recuerdo haga de aquella experiencia "un episodio irrepetible para bien". Y estima preferibles las "revoluciones democráticas que pasen por las urnas, a las obreras, que pretendan marcar el paso al resto de las clases populares".                      
Guardias civiles con una cuerda de revolucionarios presos, encabezados por una mujer.
FUENTE: 





2 comentarios:

  1. ¡Ojalá que el deseo de éste señor, don David Ruíz, sobre los tristes y deplorables hechos ocurridos en Asturias en aquellos tiempos, desde la revolución del 34 sirvieran para que, su recuerdo evitara que volvieran a repetirse! Pero mucho me temo que no acertará...con lo que tenemos a la vista, conociendo la necedad de las nuevas generaciones, (siempre hay y habrá nuevas generaciones cayendo una y otra vez en la misma trampa) que se dejan llevar por el "alienado" de turno convincente, que viene como el salvador que arreglará el desastre que
    los anteriores gobernantes han desarreglado, ya que "ellos sabrán hacerlo mejor que los anteriores revolucionarios"; con lo que tenemos a la vista,- repito,- me echo a temblar... Y pienso: ¿conseguirán librarse nuestros hijos y nietos, inmersos ahora en su vida familiar, su trabajo, sus estudios en los más jóvenes... su inexperiencia en estos desgraciados sucesos
    de la vida, de llevarse el gran susto de que de la noche a la mañana puedan encontrarse conque todos sus proyectos e ilusiones de futuro se fueron al traste? ¡Que Dios nos libre de las terribles injusticias que se derivarían de caer en manos de ese personaje embaucador de alborotadores ingenuos, que no tienen ni la más mínima idea de dónde nos pueden meter!

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  2. SE ESTA REPINTIENDO EN OCTUBRE DE 2017 SIGLO XXI

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