18 de noviembre de 2014

El Informe "Klaass" en una bomba en la Asturias de 1968

Qué verde volverá a ser mi valle

En 1970 HUNOSA tenia una producción de carbón que superaba el 80% del total regional.
El "informe Klaassen", de febrero de 1968, cayó como una bomba en Asturias al proponer la filosofía del recambio: cerrar las minas y potenciar el campo, el turismo y la metalurgia.

Página de LA NUEVA ESPAÑA del 22 de febrero de 1968 referida al informe Klaassen.
http://www.lne.es
Cerrar las minas asturianas y multiplicar las actividades metalúrgicas, agrícolas y turísticas: el recambio. Esa era la filosofía del informe del profesor Klaassen, director del Instituto Neerlandes de Economía, enviado por la OCDE para asesorar los futuros planes desarrollo regional de Asturias. Cayó como una bomba cuando el 21 de febrero de 1968 fue dado a conocer en una sesión celebrada en la Cámara de Comercio de Oviedo, presidida por Luis Botas, ante un auditorio de notables del mundo de la economía. Leyó el informe Ricardo Gómez Muñoz, director de la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales (Sadei) que encabezaba José López-Muñiz, en su calidad de presidente de la Diputación provincial: aunque indirectamente, asumía sus conclusiones. Los tecnócratas, y López-Muñiz era su jefe de filas, hacían sangre frente a los políticos que no aceptaban cirugías de hierro. Así lo vio el periodista Eugenio de Rioja que, en la misma información de LA NUEVA ESPAÑA, anotaba: "Es evidente que el 'informe Klaassen' es sugestivo, pero también que es un juicio radical, extremo, por lo que habrá que tornarlo con un cierto e inevitable espíritu crítico. Es posible que la economía de Asturias atraviese por un momento de expectativas y que ha llegado la hora de elegir cuáles son las más viables. Técnicamente el 'informe Klaassen' recomienda una economía de recambio. Pero este recambio no puede hacerse de la noche a la mañana". Rioja añadía que la propuesta de Klaassen "entraña un aspecto político, que es el que no parece abordar dicho informe. Hay, por otra parte, proyectos en marcha que han sido hechos con mentalidad de futuro. Hay que analizar los postulados de Klaassen con cautela. El mismo previamente recomienda hacer estudios a fondo. Será en ellos donde esté la clave y no en las sugerencias de superficie".
Pozo Barredo, en Mieres. Imagen de Pablo Lorenzana
La operatividad del estudio era abiertamente evolucionista. Sin romper totalmente con las estructuras que existían entonces apostaba por las novedades y si las novedades exigían sacrificios no había que pararse en barras.
Esencialmente, el "informe Klaassen" se basaba en una evaluación de la demografía asturiana con un horizonte situado en el año 1985. Desde ahí, deducía las necesidades de mano de obra y su distribución. La idea era realizar comparativas con otros países, sondear posibilidades de crecimiento y valorar la demanda de mano de obra. Había que estimar los mercados potenciales de fuera de Asturias y aún de España.
La noción de recambio, sobre la que giraba todo, tenía algo de nostálgica, de vuelta a la tierra y a la aldea perdida. En todo caso, el desarrollo postulado del sector de la leche y la carne y el desarrollo de la industria anunciaban un fuertes incrementos de los servicios y por lo tanto de nuevos puestos de trabajo. Un gran cambio.
Klaassen considera que el futuro de las poblaciones mineras asturianas en las que hoy "la vida es insalubre, humos y aguas, la infraestructura obsoleta y poco adecuadas para la habitabilidad" es muy negro. Deben ser paulatinamente abandonadas y dedicadas a la agricultura y al turismo.
Una de las propuestas en cuanto a la ordenación del territorio era potenciar el triángulo de desarrollo industrial en la zona central de Asturias. Las cuencas quedaban al margen. Paralelamente se constituiría otro foco de menores dimensiones en la zona occidental de Asturias, fundamentalmente en torno a la ría del Eo. Para el oriente, la receta habla de turismo coordinado con Santander.
El Centro de Desarrollo sería el encargado de pasar de las musas al teatro. Un Banco regional debería instrumentar los proyectos dignos de ser apoyados. Ese Banco sería cooperativo entre otras instituciones financieras regionales y con alguna aportación nacional. Tendría en cuenta el dictamen sobre cada proyecto del Centro de Desarrollo que además tendría carácter informativo para atraer inversiones, ofrecer terrenos y para dar idea en cada momento de las posibilidades de Asturias como sede de una industria transformadora. El informe recomienda asimismo un estricto control de los terrenos para evitar la especulaciones.
Mieres frente al desmantelamiento de ENSIDESA 21 julio 1976
El estudio completo -ya con Sadei plenamente incorporado- se publicó en diciembre de 1971, con la tablas input-output las primeras que se hacían de una región española, bajo el título "La industria siderometalúrgica en Asturias". José López-Muñiz, presidente de la Diputación y de Sadei, lo introdujo con un breve texto en el que entre otras cosas, indicaba que "los condicionantes naturales de Asturias, con una comarca central idónea para la implantación de industrias, con una dotación infraestructural en vías de mejoras -terrenos industriales, puertos, abastacimientos de agua, red viaria- con un potencial humano con vocación y tradición industrial y sin embargo sumida en una fase de estancamiento en su crecimiento económico, impone la realización de un gran esfuerzo para vencer las dificultades que se oponen a un armónico desarrollo, lo que obliga a unos serios y cuidadosos planteamientos que tienen que partir de un conocimiento objetivo y profundo de los factores económicos y sociales". Apenas se mojaba.
Después de la lectura del informa Klaassen en la Cámara de Comercio de Oviedo, el 21 de febrero de 1968, se celebró un debate en el que se puso de relieve que Hunosa -constituida apenas un año antes- iba a producir 4,7 millones de toneladas de los siete millones del conjunto de Asturias. Los siderúrgicos adujeron que necesitarían mezclar sesenta por cien de carbón importado y cuarenta por cien nacional porque éste tiene un elevado índice de azufre. El Instituto del Carbón ha demostrado que ese índice es más bajo y que explotando algunas capas y algunas minas, puede aumentar el porcentaje de carbón asturiano en la mezcla siderúrgica. "Hasta hace poco" indicó el representante del Instituto del Carbón "yo estaba seguro del empleo de carbón nacional en nuestra siderurgia, pero ahora las siderúrgicas han empezado a exigir especificaciones difíciles de cumplir. Lo que ocurre es que se han proyectado instalaciones sin contar con las exigencias del carbón nacional".
Arcelor en Aviles ( Asturias)
Manuel Lucio-Villegas, directivo de Uninsa -la unión de siderurgias privadas, con nueva planta en Gijón y que acabaría integrada en Ensidesa- comentó que la evolución de las especificaciones del coque en Europa "han experimentado grandes variaciones para obtener mayor productividad. El que no las siga no estará en línea de competitividad. Hasta ahora, hemos colaborado estrechamente con la minería y seguiremos haciéndolo". También anunció que en el año 1970 estaría funcionando el primer horno alto de Uninsa, a temperatura de 1.100 grados, con capacidad de 1.750 metros cúbicos para producir 2.500 toneladas diarias.
Prudencio Fernández-Pello, director general de Hidroeléctrica del Cantábrico, se mostró preocupado por los precios con que se iba a producir en el futuro. Se preguntó si serían competitivos. En este sentido, los siderúrgicos opinaron que sí porque se han hecho los proyectos para obtener esos costes.
Sobre la reconversión de la mano de obra en el sector minero, Víctor Ayuela Berjano, director general de Hunosa, anunció que los efectivos se acercan a los veinte mil hombres, pero que después de una especialización y readaptación de los trabajadores, la cifra crecería hasta veinticuatro mil hombres capaces de mejorar extraordinariamente la productividad. Por lo que se refiere a la reestructuración siderúrgica, el traslado de efectivos humanos empezará, indicó, en el año 1970 y se calcula que entre trabajadores y sus familias de las dos cuencas mineras, el éxodo será de unas cinco mil personas y que se procurará adaptar al personal con una edad media de 45 años. Incluso hasta los 55 años son susceptibles las readaptaciones, pero lejos de los destinos de mayor riesgo.
En la sesión celebrada de la Cámara de Comercio de Oviedo estaban también dos enviados de la Comisaría del Plan de Desarrollo, Javier Irastorza, jefe del Gabinete de Estudios, y Fernando Fernández, secretario de la Ponencia de Desarrollo Regional, con el presidente de la institución, Luis Botas, y el director de Sadei, Ricardo Gómez Muñoz, encargado de leer el "informe Klaassen".
              
En la actualidad, la ganadería de vacuno de carne tiene un peso mayor (80%) que la de leche, en Asturias. Y se potencia la cría de razas autóctonas.
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