30 de octubre de 2014

La historia de la "dinastía de campesinos" que creó tiendas por departamentos al estilo americano,"Galerias Preciados" y el "Corte Ingles"

La guerra de los grandes almacenes.

Grupo de viandantes en la calle Uría de Oviedo, delante de Galerías Preciados.
Gimeno asumió la dirección de El Corte Inglés tras casi 20 años de la absorción de Galerías, que supuso el fin de una lucha titánica en el seno de la dinastía que creó ambos negocios.
El Corte Inglés hizo triunfar en España un nuevo modelo y creció en paralelo al desarrollo y modernización del país


Dimas Gimeno Álvarez, que el martes 16 de septimbre de 2014 asumió la presidencia de El Corte Inglés, llega a la cúspide del gigante asturiano de los grandes almacenes en el 80º aniversario de que la dinastía de campesinos de Grado de la que desciende emprendiera la gran revolución comercial española del siglo XX con la implantación de las magnas tiendas por departamentos al estilo americano, una reformulación más avanzada y vanguardista que el original modelo francés de grandes almacenes que se había propagado por Europa y España desde el XIX.
Pepín Fernández esperó al 8 de septiembre de 1934, día de la patrona de Asturias, para constituir en Madrid como accionista mayoritario la sociedad Sederías Carretas SL, la misma que casi 21 años más tarde, el 10 de marzo de 1955, pasó a denominarse Galerías Preciados SA.
En la constitución de la sociedad Sederías Carretas participó como socio minoritario un primo de Pepín, César Rodríguez, también natural del municipio de Grado y quien quince meses después, en diciembre de 1935, adquirió una afamada y prestigiosa sastrería madrileña de caballero y niño llamada El Corte Inglés, que databa de 1890 y que era habitual anunciante en la prensa madrileña. El dinero para la compra de la sastrería lo desembolsó César Rodríguez y la negociación y formalización de la compra la hizo en su nombre Pepín Fernández en condición de apoderado de César en Madrid.
Al frente de ambas tiendas se situaron como directores-gerentes Pepín Fernández, dueño de Sederías, y Ramón Areces, encargado y, años después, accionista de El Corte Inglés. Areces, sobrino del accionista hegemónico de El Corte Inglés, César Rodríguez -con negocios en España y Cuba, donde residía la mayor parte del año-, se desplazó desde Asturias a principios de 1936 para dirigir la tienda. Areces y Pepín Fernández protagonizaron desde entonces una dura competencia comercial que en 1946 obligó a deslindar ambos negocios, con la venta por César Rodríguez de su participación en Sederías Carretas.

Ramón Areces.
Desde entonces la ruptura fue total y sólo en los últimos meses de vida de César Rodríguez se produjo un emocionado reencuentro de los dos primos, en el que rememoraron, tras veinte años de distanciamiento, cuánto habían bregado juntos en los grandes almacenes habaneros El Encanto, a los que habían llegado siendo adolescentes y donde habían forjado sus prósperos patrimonios. Pese a aquella reconciliación casi en el lecho de muerte de César, la tensión y competencia entre los negocios persistió y no hubo la menor tregua en medio siglo.
La rivalidad fue enorme y jamás miembro alguno de cada una de ambas ramas de esta dinastía de indianos entró en el negocio rival, aunque una y otra casa infiltrasen espías en la organización ajena. En Galerías la prohibición de comprar en El Corte Inglés era absoluta y lo mismo a la inversa. Y esta prohibición alcanzaba a los accionistas, a sus descendientes, a los trabajadores y aun a los familiares de los empleados.
El primer miembro de la dinastía que entró en una tienda del rival fue Isidoro Álvarez, el tercer presidente de El Corte Inglés, sobrino de Areces y sobrino-nieto de César Rodríguez.
La primera vez que Álvarez cruzó el umbral de un gran almacén de Galerías Preciados ocurrió el 24 de noviembre de 1995. El año próximo hará de ello 20 años. Álvarez era presidente de El Corte Inglés desde hacía seis años y tres meses cuando puso sus pies en Galerías. Hacía 50 años de la última vez que alguno de sus antecesores hubiera hecho algo similar. Fue cuando César Rodríguez, durante uno de sus viajes a España como presidente y accionista mayoritario de El Corte Inglés, visitó al presidente de Sederías Carretas en 1945 en su doble condición de primo y también de socio minoritario de la sociedad fundada por Pepín.
Cuando Isidoro Álvarez entró en 1995 en Galerías Preciados hacía unas horas que El Corte Inglés acababa de comprar las 30 tiendas de su rival.
Se ponía fin así a 60 años de enconada rivalidad y de una lucha sin cuartel. Galerías Preciados había sido el pionero, el líder durante decenios en volumen, facturación y número de tiendas, el primero en extenderse fuera de Madrid por otras provincias españolas, el introductor de las modernas campañas de las rebajas y de los días de la Madre, del Padre y de los Enamorados, y el primero en las promociones de productos internacionales.
Pero la tenacidad de Ramón Areces, su empeño por engrandecer El Corte Inglés y la vuelta definitiva a España de César Rodríguez en 1960 con buena parte de su copiosa fortuna personal (muy superior a la de Pepín) cambiaron el rumbo de la historia. Si en 1960 Galerías Preciados acumulaba tres tiendas en Madrid y ya se había expansionada por buena parte del sur del España con establecimientos de reducidas dimensiones, El Corte Inglés continuaba con una única tienda -varias veces ampliada- en la calle madrileña de Preciados.
Pepín Fernández.
En 1960 la compañía del triángulo verde, con el presidente y director general trabajando juntos en Madrid, puso en marcha una ofensiva descomunal, con la apertura de grandes formatos de tiendas y además en las principales ciudades del país: abrió en Barcelona, Sevilla, Bilbao, de nuevo Madrid..., con un ritmo implacable y una exhibición de recursos propios que obligó a Galerías a entrar en una dinámica de crédito bancario, admisión de grupos internacionales en su capital, salida a bolsa y solicitud de empréstitos a la banca extranjera una vez que la española juzgó inviable aumentar el riesgo ya contraído con Galerías. Las devaluaciones de la peseta acrecentaron los débitos tomados en el exterior, la crisis de los 70 restó consumo y el poderío y fastuosidad crecientes de El Corte Inglés arrebataron cuota de mercado y el liderazgo a Galerías. La compañía de Pepín entró en pérdidas y la banca asumió su control. A partir de ahí (1978) comenzó un largo calvario de decadencia para Galerías, con siete cambios de propiedad -incluida una nacionalización- en 17 años, y que concluyó con la suspensión de pagos en diciembre de 1994, con un pasivo de 68.500 millones de pesetas (412 millones de euros).
La compra de tiendas ajenas era insólita en El Corte Inglés. Sólo se conoce un precedente: la adquisición en 1984 en Oviedo del hipermercado Mamut en el centro comercial Salesas para su reconversión en Hipercor. Entonces el presidente y mayor accionista de El Corte Inglés era Ramón Areces y aquello fue una excepción ante la reiterada dificultad para encontrar un local que permitiera al grupo establecerse en la tierra de sus fundadores.
Areces era enemigo de comprar. Cuando el Gobierno socialista de Felipe González privatizó Galerías aquel mismo año (1984), tras la expropiación de Rumasa -el grupo al que había pasado a pertenecer la empresa fundada por Pepín-, los intentos del Ministerio de Economía para que El Corte Inglés pujara por Galerías fracasaron uno tras otro. "Comprar tiendas está bien para quien no sabe hacerlas", explicó Areces en aquellos días en una de las no muy numerosas declaraciones que hizo en su vida. Así que cuando Galerías volvió a sucumbir 15 años más tarde, en 1995, Isidoro Álvarez tuvo muchas dudas y en el consejo de administración de El Corte Inglés había sectores radicalmente opuestos a la compra y otros proclives a estudiarla. En la víspera de que se cerrara el plazo de licitación y cuando los socialistas daban por seguro que esta vez El Corte Inglés iba a resolver el problema de Galerías para siempre, hubo un amago de renuncia que hizo temblar al Gobierno. Las presiones fueron enormes. Al final, El Corte Inglés dijo sí, aunque con disensiones internas.
El Corte Inglés era entonces la tercera empresa española por facturación, el líder del comercio y la mayor cadena de tiendas multidepartamentales por facturación y beneficios y también por metros cuadrados de superficie comercial, aunque Galerías continuaba siendo la red de grandes almacenes con mayor número de establecimientos. Con su adquisición El Corte Inglés casi duplicó su tamaño. Y por primera vez logró tener un gran almacén (el de la calle Uría, de Oviedo) en su región de origen.
Pepín, que había fallecido en 1982, no conoció el desenlace. En 1969, en unas cuartillas que leyó en una junta de gerentes de Galerías, había escrito: "¿Se convierte El Corte Inglés en el número 1 del comercio español? Debemos impedirlo".            
Isidoro Álvarez.
FUENTE: JAVIER CUARTAS
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