12 de agosto de 2014

El prelado del Opus Dei Álvaro del Portillo y Asturias

Santas huellas asturianas

Álvaro del Portillo
Álvaro del Portillo, exprelado del Opus Dei que será beatificado el próximo 27 de septiembre de 2014, veraneó de niño en La Isla y entre 1975 y 1990 en Gijón.
San Josemaría Escrivá con Don Álvaro del Portillo.
http://www.opusdei.es
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Álvaro del Portillo Diez de Sollano (Madrid, 1914-Roma,1994) prelado del Opus Dei durante 19 años, como primer sucesor del fundador, Josemaría Escrivá de Balaguer, encontró en Asturias la llamada de Dios para forjar la beatitud que será reconocida el próximo 27 de septiembre en Madrid, con su elevación a los altares.
Para glosar su figura, el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo acogió el pasado martes 29 de julio de 2014, y hasta el 12 de agosto de 2014, la exposición itinerante "Un santo en datos", que se inaugurará con una mesa redonda en la que se dará el testimonio de la curación, atribuida al futuro beato, de la niña asturiana Lucía Rodríguez. En el acto intervendrán Yolanda Cagigas, directora del Archivo de la Biblioteca de la Universidad de Navarra y comisaria de la muestra, el abogado Pablo García Vallaure y Nuria Rodríguez, la madre de la pequeña, que ahora tiene nueve años.
Tanto ella como su marido, el ovetense Santiago Rodríguez, guardan agradecimiento eterno a Álvaro del Portillo, a cuya intercesión atribuyen la curación de Lucía, su hija mayor, que con mes y medio, ingresada en el hospital de Santiago de Compostela, tras entrar en estado convulsivo, salió de un coma inducido sin ningún tipo de secuela.



Álvaro del Portillo, a la derecha, con Luis Adaro, a la salida de la cueva de Covadonga, en el verano de 1977. Detrás aparece Florencio Sánchez-Bella, que fue vicario regional del Opus Dei en España.
El posible milagro se encuentra en fase de estudio. "Los médicos nos dijeron que las consecuencias podían ser imprevisibles, cuando vieron que la niña reaccionaba con normalidad apenas se lo creían", señala. "En la capilla cogí todas las estampas que vi, no sabía quién era Álvaro del Portillo, pero esa estampa la coloqué en la cartera al lado de la foto de mi hija", asegura, plenamente convencida de que fue él quien obró la recuperación.
Es un nexo más de unión con Asturias del cura madrileño, tercero de ocho hermanos, ingeniero de Caminos y doctor en Filosofía y Derecho Canónico, ordenado sacerdote en 1944, que ya veraneaba de joven en La Isla (Colunga). En el verano de 1933 o 1934 se disponía a dar un paseo en motora con unos amigos cuando uno de sus hermanos, se encontró mal y declinó embarcar. Se quedó con él. Una terrible galerna hizo naufragar la lancha, en la que sólo se salvó un tripulante. Del Portillo regresó a Madrid convencido de que si Dios le había librado de una muerte probable, le dedicaría su vida.
En 1935 pidió la admisión en el Opus Dei, atraído por el principio de la santificación del trabajo diario. Con el paso del tiempo, el obispo no se olvidó de Asturias y la mayor parte de los años que permaneció al frente del Opus Dei acudió puntual a su descanso estival en la finca gijonesa de Solavieya, (Granda), donde la organización de la Iglesia Católica, con rango de prelatura, imparte actividades de formación.
Una placa colocada en la ermita de la casa tras su fallecimiento, recoge que aquellos eran días de "oración, trabajo y descanso". Y es que desde esta morada gijonesa Álvaro del Portillo alentó las tareas apostólicas de la Obra e impulsó la causa de canonización del San Josemaría Escrivá de Balaguer, con el que trabajó codo con codo hasta la muerte del primero, en 1975. Ni siquiera los miembros de la Obra en Asturias estaban al corriente de aquellas tres semanas que el Padre -así se dirigen a él los integrantes del Opus Dei- pasaba en el Principado. En un encuentro con fieles y simpatizantes celebrado en 1977 en el colegio Los Robles confesaba que de joven le sonaba irreverente referirse a la Virgen de Covadonga como "la Santina". Lo entendió en la visita que realizó a Covadonga en 1977, acompañado entre otros, por los ya fallecidos Luis Adaro y el sacerdote Florencio Sánchez-Bella, que fue vicario regional del Opus Dei en España. "Se dio cuenta de que era el cariño de unos hijos que llaman a su madre, como él, de pequeño, le decía a la suya, mamasita, que era mexicana", explica un portavoz del Opus Dei.
En 1988 se reunió con integrantes del Opus Dei en el antiguo club juvenil Montealegre, de la calle Prado Picón de Oviedo y a lo largo de los años protagonizó muchas anécdotas como las vividas por Mercedes Iglesias, ex jefa de Relaciones Humanas del Centro Médico, convencida también de que su familia le debe dos grandes favores a la intercesión del futuro beato. Le conoció en 1990 cuando visitaba al actual prelado, Javier Echevarría, convaleciente de un infarto sufrido en Solavieya. "Se preocupaba por los enfermos, preguntaba incluso si yo me ocupaba de que las enfermeras que hacían el turno de noche durmiesen sus ocho horas, era cariñoso y humano", afirma Iglesias. "Don Javier estaba muy grave, pero él nos transmitía mucha paz, me sorprendió su sencillez y humildad". Iglesias se sentía tan cómoda que un día, en el que él le dijo "tu eres una asturianina", ella respondió "No, Padre, soy una asturianona. Él insistió en lo de asturianina y no le llevé la contraria", cuenta con buen humor.
Hasta en los peajes del Huerna dejó su huella aquel ingeniero que tomó los hábitos. Adolfo Rovira, desde el centro de control entre Campomanes y La Magdalena, y su gran amigo Ricardo Sevillano, jefe del puesto de Campomanes, esperaban el coche del prelado en sus entradas y salidas de la región. "Puedo decir que he conocido y abrazado a un santo en vida", afirma con orgullo. Un verano, a finales de los ochenta, Sevillano le avisó de que el automóvil, con rumbo a Madrid, acababa de pasar. "Enfilé hacia La Magdalena, donde había cola para pagar, metí la cabeza por la ventanilla y él me cogió la cabeza. Le dije, soy del Opus Dei, bendígame". Del Portillo, que iba rezando el rosario, le dio un mensaje para su mujer y Arancha, una de sus hijas, miembro de la obra. "Para mi esposa me dijo que fuese muy fiel, y a mi hija le recomendó ser muy muy fiel".
La periodista Carmen Casal, que le trató en la Universidad de Navarra, recalca su amor por Asturias. "Contaba hasta los tonos de verde que veía", asegura.
Álvaro del Portillo, durante un encuentro con miembros y simpatizantes del Opus Dei celebrado en el colegio Los Robles en 1977.
FUENTE:   

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Portillo y Díez de Sollano, Monseñor Álvaro del (1914-1994).

Monseñor Álvaro del Portillo y Díez de Sollano.
http://www.mcnbiografias.com.
Obispo prelado español nacido en Madrid el 11 de marzo de 1914 y muerto en Roma el 23 de marzo de 1994. Fue el primer sucesor de José María Escrivá de Balaguer (1902-1925) al frente del Opus Dei, del que fue presidente general y, tras la erección de la obra en Prelatura personal en 1982, su prelado personal hasta su fallecimiento.
Cursó el bachillerato en el Colegio El Pilar de Madrid, e ingresó en la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, en la que terminó sus estudios en 1941 y en la que fue profesor. Obtuvo también el título de ingeniero de Obras Públicas, y comenzó a ejercer la profesión tanto en las confederaciones hidrográficas del Júcar, Duero y Ebro, como en la Jefatura de Puentes y Cimentaciones. Sus compromisos laborales no impidieron que estudiara la carrera de Filosofía y Letras, en la rama de Historia, en la que se doctoró en 1944 con la tesis "Descubrimientos y Exploraciones en las Costas de California", y a la que se otorgó el Premio Extraordinario.
Su vinculación con el Opus Dei comenzó en 1935, tras haber recibido formación del propio fundador de la Orden; así, no es de extrañar que comenzara muy pronto a colaborar con éste en el gobierno de la institución y en la labor apostólica, incluso antes de que se llevara a cabo su ordenación como sacerdote. De hecho, fue elegido por Escrivá de Balaguer para que viajara a Roma en calidad de representante de la Orden y expusiera al papa Pío XII el entramado jurídico de ésta antes de ser sacerdote, ya que su ordenación tuvo lugar el 25 de junio de 1944, ceremonia en la que también se hicieron sacerdotes otros dos miembros del Opus Dei, José María Hernández de Garnica y José Luis Múzquiz. Los tres fueron los componentes de la primera promoción de profesionales que Escrivá llevó al sacerdocio.
En 1946 se trasladó definitivamente a Roma, pocos meses antes de que lo hiciera el fundador de la Obra, con el que inició una estrecha colaboración que duró cuarenta años. Un año más tarde fue nombrado consiliario del Opus Dei en Italia.
En junio de 1948 Escrivá de Balaguer creó en Roma el Collegio Romano della Santa Croce, un centro internacional de formación adscrito a la Obra; Alvaro del Portillo fue nombrado rector, y se encargó asimismo de la enseñanza de Teología Moral, labor que desempeñó hasta 1953. También ese mismo año obtuvo el doctorado en Derecho Canónico por la Universidad Pontificia de Santo Tomás.
Dentro de la institución del Opus Dei, Alvaro del Portillo desempeñó varios cargos de vital importancia, tales como secretario general desde 1940 a 1947 y desde 1956 hasta 1975, y procurador general desde 1947 hasta 1956. Durante el pontificado de Pío XII colaboró en varios dicasterios pontificios, y fue nombrado consultor de la Santa Congregación de Religiosos (1954-66). Juan XXIII le nombró consultor de la Santa Congregación del Concilio (1959-66), y calificador (1960) y juez (1964) de la Suprema Congregación del Santo Oficio.
En las etapas previas al Concilio Vaticano II fue presidente de la Comisión Antepreparatoria para el Laicado, y formó parte de otras comisiones preparatorias. Asimismo, durante los años de desarrollo del Concilio Vaticano II (1962-65), fue secretario de la Comisión sobre Disciplina del Clero y del Pueblo Cristiano, y consultor de otras comisiones conciliares. En 1963 fue nombrado, también por Juan XXIII, consultor de la comisión pontificia para la revisión del Código de Derecho Canónico, y como tal intervino en la elaboración del actual Código, promulgado por Juan Pablo II en 1983. Pablo VI, por su parte, le nombró consultor de la Comisión Postconciliar sobre los Obispos y el Régimen de la Diócesis (1966), y de la Sagrada Congregación para el Clero.
El obispo Alvaro del Portillo
Su trayectoria dentro del Opus Dei tuvo la definitiva consagración cuando, a la muerte del fundador, el Congreso General de la Orden, reunido el 15 de septiembre de 1975 con carácter electivo, con la intención de elegir al sucesor de Escrivá de Balaguer, eligió por unanimidad y en la primera votación a Portillo, refrendando la voluntad del propio Escrivá, quien había manifestado esa misma intención poco antes de fallecer.
El 28 de noviembre de 1982 Juan Pablo II le nombró prelado de la Prelatura Personal de la Santa Cruz y Opus Dei, erigida en esa misma fecha, uno de los momentos más importantes de la Orden, ya que era la primera prelatura personal existente en la Iglesia católica. Poco después fue también nombrado consultor de la Santa Congregación para las Causas de los Santos (1982) y miembro de la Secretaría del Sínodo de los Obispos (1983); así como miembro "ad honorem" de la Pontificia Academia Teológica Romana; y, por fin, consagrado como obispo en la basílica de San Pedro por Juan Pablo II el 6 de enero de 1991, junto al también miembro del Opus Dei Julián Herraz Casado.
El 17 de mayo de 1992 Juan Pablo II beatificó a Escrivá de Balaguer ante 300.000 fieles, uno de los momentos más importantes para la Orden desde sus comienzos, la cual había pasado de los 60.000 miembros de la década de los setenta a 77.000 en todo el mundo en la década de los noventa, y había extendido su apostolado a 20 nuevos países, entre ellos Costa de Marfil, India, Polonia y Singapur.
Además de los cargos relacionados con la curia papal, tuvo otros de diversa índole, como el de gran canciller de las Universidades de Navarra (España) en 1985, y Piura en Perú. Desde 1980 ocupó este mismo cargo en la Universidad de la Sabana (Colombia). Recibió, asimismo, diversos títulos honoríficos, como el de Caballero de Honor y Devoción de la Soberana Orden de Malta (1958), y poseyó la Gran Cruz de San Raimundo de Peñafort (1967). En 1985 fundó en Roma el Centro Académico Romano de la Santa Cruz, germen de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, fundada en 1998. Fue también el autor de un buen número de estudios de carácter pastoral y eclesiológico, entre ellos Fieles y laicos de la Iglesia, Formación humana del sacerdote, Dinamicità e funzionalità delle strutture pastorali, ¿Un nuevo Derecho Canónico? y Morale e Diritto.
Falleció repentinamente en la madrugada del 23 marzo de 1994 en la sede central de la Prelatura en Roma, horas después de haber regresado de Tierra Santa y de haber celebrado una misa en el Cenáculo de Jerusalén, lugar de la Ultima Cena. Sus restos fueron colocados en la cripta situada bajo la capilla de la sede central de la Orden, en el mismo nicho en el que descansaron los restos del fundador hasta que fue beatificado, y ante ellos vino a rezar el papa el mismo día de su fallecimiento.
El sacerdote madrileño Javier Echevarría Rodríguez, como vicario general de la Prelatura del Opus Dei, se hizo cargo de la Prelatura provisionalmente hasta que fue refrendado poco después, y nombrado nuevo prelado de la Orden por el papa el 21 de abril de 1994.
El Santo Padre Juan Pablo II acudió a rezar ante los restos mortales de Don Álvaro. http://www.opusdei.es
FUENTE: Texto extraído de  http://www.mcnbiografias.com
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2 comentarios:

  1. ...Tantos árboles no me dejan ver el bosque... tanto encumbre, tantos cargos importantes... tantas historias que, humanamente hablando nos encandilan... cuando una sola cosa es importante para el Señor, que, "siendo Dios, no retuvo ávidamente su dignidad, sino que se hizo hombre, y, hecho hombre, se humilló a si mismo tomando condición de esclavo, obedeciendo hasta la muerte...¡y qué muerte! muerte de pecador, muerte de malhechor, muerte de cruz. Por eso Dios, lo resucitó, lo exaltó, y le dio el nombre sobre todo nombre: ¡Cristo Jesús es el Señor! ¡Aleluya! (Del Himno a la kenosis, Fl. 2)
    Que el Señor, en su gran misericordia haya guardado a su bendito prelado en la tierra Álvaro del Portillo de toda vanagloria, para que el día, de su resurrección, pueda salir con la lámpara del aceite de la humildad encendida, al encuentro del Señor que viene en su gloria. Amén. M.L.

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  2. ESPERAMOS SU PRONTA CANONIZACION PARA CONOCER TODA SU BITÁCORA: COMO NAVEGAR MAR ADENTRO.,EL DUC IN ALTUM DEL 17 DE MAYO DE 1992.

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