29 de agosto de 2014

El escaparate y permanente exposición de quejas, críticas y planteamientos reivindicativos durante "La Transición" en Mieres

Todo un muro de las lamentaciones

El muro con pintadas del MCA en la calle Manuel Llaneza de Mieres.
Las pintadas que el Movimiento Comunista de Asturias realizaba durante la Transición en la calle principal de la villa.
Hoy se puede hablar del asunto, con naturalidad y vientos libres. En sus orígenes había que guardar ciertas formas por las consecuencias que podía aún traer el gesto de sinceridad. Y sin embargo era toda una demostración escaparatista del descontento ciudadano. Hoy no queda ningún rastro de aquel "grito" en el que se mezclaba el malestar colectivo con ciertas situaciones cotidianas y determinados lances políticos de tendencia más que izquierdista. Era todo un "muro de lamentaciones", en el enclave más que característico de la hoy llamada calle Manuel Llaneza, eje divisional y social del conjunto urbanístico de Mieres.
¿Su origen o sus ideólogos?. Los componentes del grupo local de Movimiento Comunista de Asturias (hoy Lliberación), que lideraba con mano firme y carismática el actual escritor asturiano Miguel Rodríguez Muñoz, de profesión abogado y que por aquel entonces como partícipe de las primeras elecciones municipales, salió elegido concejal para Mieres, convirtiéndose en la voz más crítica de la Corporación. Tenían su sede, como ente autorizado, en la calle Alfonso Camín, desde la que se proyectaban campañas de acción, principalmente duras, contra las políticas gubernamentales, tanto a nivel estatal como en los comienzos de la acción autonómica de un Principado de Asturias que iniciaba sus primeros pasos en ese terreno y por supuesto teniendo al gobierno municipal como uno de los puntos directos al corazón, aprovechando que, por una parte también comenzaba a moverse con ciertas posibilidades de iniciativa a través de la vía de transferencias competenciales y por otra que las decisiones estaban en manos de socialistas por dictamen de las urnas.


Manifestación contra el cierre de ENSIDESA - (Mieres 1978).
 Es indudable que para la fiel explicación de este incidente y hasta pintoresca iniciativa de los componentes del MCA, la mayoría jóvenes con el clásico sentido de la rebeldía en esa edad, resulta indispensable situarse en plan geográfico. Dicho ya que no quedan restos del "muro de las lamentaciones", si se puede decir que, sin bien el escaparate desapareció por completo, queda el lugar de los hechos, totalmente transformado a golpe de reforma con motivo del cambio de ubicación del ferrocarril Vasco Asturiano (hoy Feve), la sola conservación de la vieja estación ferroviaria convertida en centro social del municipio, la formación de la plazoleta de acceso, la exposición sintomática de una vieja locomotora minera y el ajardinamiento así como la peatonalización del resto de la zona. Y todo esto sin olvidar que en las cercanías del punto clave se levanta hoy una fuente - denominada por vía popular como la del Vasco- presidiendo la rotonda que reparte el tráfico hacia y con destino a la propia calle Manuel llaneza, a la de Pérez de Ayala y de Doctor Fleming, todo ello sustituyendo lo que anteriormente y durante una larguísima etapa había sido base de operatividad, y muestra mítica de lo que representó en la villa de Mieres el conjunto de pasos a nivel que salpicaban la piel urbana de esta capital del condado.
Y si bien el entorno alcanzaba gran importancia, por ser paso obligado, a pie, de una gran parte de los habitantes de la villa, aún mayor dimensión lograba el pincel que, como anticipo del grafitis, plasmaba en la superficie de un muro de unos quince o veinte metros de longitud, las ideas o consignas de sus promotores. Y aquí entraba en juego otra figura local, cuya personalidad actual ha traspasado amplias fronteras y consolidado todo un talento artístico-cultural cuyos manifiestos -algunos de ellos- se exponen en otros puntos del suelo mierense o bien forman parte de colecciones que, desde la artesanía popular, la talla de madera, y la modelación escultórica constituyen hoy día uno de los patrimonios más atractivos del marco local y que, con un poco de suerte y efecto decisorio de los poderes públicos, puede ir a muchos más, incluso a constituirse en un valor único en el panorama turístico de la zona.
Manifestación en Mieres contra el desmantelamiento de ENSIDESA.
 No hacen falta ya muchos más detalles para reconocer, en todo lo expuesto, a la figura de José Antonio García Prieto, popularmente conocido como "Llonguera", por haber nacido en este enclave geográfico del valle de Cuna y Cenera, quién, con su juventud de entonces, época en torno a los últimos de los setenta y primeros de los ochenta, se erigía en principal ejecutor, junto con otros colaboradores, de esta permanente exposición de quejas, críticas y planteamientos reivindicativos convertido, todos ellos en lo que en el argot popular se denominó como "el muro de las lamentaciones".
De obligado cumplimiento es determinar el contenido de los dibujos y sobre todo el mensaje, en forma de "lamento" que lanzaban las campañas expositivas de esta especie de pancarta gigante, fija y permanente que "adornaba" la principal arteria de la ciudad. Como ya se había iniciado el desmantelamiento de los poderes socioeconómicos e industriales de la zona, pues puede decirse que la mayoría de los "tiros" se movía en esa dirección. Por ejemplo, en el testimonio gráfico que acompaña este reportaje se pueden descubrir caricaturas y frases (éstas últimas en clave de "asturianu" por ser usado y defendido desde las bases y niveles del partido), como que "Ye la historia del espoliu d´un pueblo. ¿Conoceislu?", y aquel de "¿Cuantos puesto de trabayu volaron?". No faltan alusiones hacia la incidencia de las empresas públicas, como, por ejemplo "Se nacionaliza por lo que yo pida o todos los obreros irán a la calle". Los servicios, en este caso la sanidad no se escapa a la denuncia, "No hay camas ni material adecuado".
 Y como para nuestra basta un botón - en este caso varios - el asunto no se escapa a la cita de la picaresca empresarial con esta frase, "Ja, ja, ja, se nos enganchó en la cola del avión la indemnización de los que cayeron en la trampa".
En fin, se trata de un hecho que forma parte del pasado reciente de Mieres, pero con unas peculiaridades especiales, teniendo en cuenta que, por una parte, en ningún otro sitio de Asturias, como en esta plaza, se puede entender que el MCA movió sus mimbres y sus fichas con tanta fuerza, y en algunos casos fiereza. Es de recibo que en ello influyó decisivamente la personalidad de su líder, Miguel R. Muñoz, constituido también, por voluntad popular, en la voz más discrepante del Ayuntamiento y por añadidura la fiel interpretación que todo un artista, como José Antonio "Llonguera", supo interpretar, con fidelidad, los mensajes y manifiestos de lo que se convirtió, para un importante grupo de mierenses, con predominio de la juventud, en su especial y muchas veces espectacular, "muro de las lamentaciones".
Muro con pintadas del M.C.A en Gijón
 FUENTE: AMADEO GANCEDO
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