31 de marzo de 2014

Los almacenes "BOTAS" de Oviedo.

BOTAS, UNA FÁBRICA DE PROFESIONALES

Los almacenes llegaron a tener 380 empleados en los años ochenta.
Cuanto más tiempo transcurre, más me acuerdo de aquellos grandes almacenes, a los que ya conocí establecidos en Oviedo, en la calle de Uría, después en Palacio Valdés (recordada también por “las Dueñas”) y, bastantes años más tarde, inaugurando en 1970 unas nuevas instalaciones en la calle de los Moros, en Gijón.  
Historiando un poco más, aunque sea por encima, como ya fue propio en los comerciantes que se establecieron en Asturias, procedente de  Castillo de los Polvazares, a cinco kilómetros de Astorga, abre comercio en Oviedo JUAN BOTAS ROLDÁN, concretamente en la calle Martínez Marina que, tiempo después, se traslada al primer local de Uría 24 y, sucesivamente, va aumentando hasta el nº 30 de esta misma calle. Bajo el nombre “Anónima Botas Roldán”, se constituye la sociedad en Madrid el 21 de enero de 1928 y se inscribe en el Registro Mercantil de Oviedo el 3 de febrero del mismo año.
Don Juan Botas tiene cinco hijos: Luis, Víctor, Pedro, Ramón y Tomás Botas Rodríguez. Este último  trabajó igual que sus hermanos en Almacenes Botas hasta los años 60 en que marchó a Madrid, desde los 14 años dedicó también su vida a la empresa familiar. 
Ramón Botas se queda con el local de Martínez Marina y abre el también no menos conocido negocio de “DIRSA”, de cristalerías y diversos comercios de perfumería y droguería. Los otros tres hijos se quedan en el negocio primordialmente de tejidos y confección, que poco a poco van a ampliando a otras materias como perfumería… Luis Botas Rodríguez se casa con María Rezola, de cuyo matrimonio nacen dos hijos: Luis y María. Con el discurrir del tiempo y ya antes de fallecer los tres inseparables hermanos, Luis Botas Rezola se va haciendo con el negocio hasta alcanzar su presidencia. Y para acabar con la saga familiar y comercial que hoy nos ocupa, Luis Botas se casa con Mercedes Armentía y tienen cuatro hijos: Santiago, Íñigo, Mercedes y Marta.
Con esa ampliación de espacio en nuestra céntrica calle ovetense, así como el paso interior que comunicaba con Palacio Valdés, entiendo que Almacenes Botas no solo se convirtió en un gran centro comercial que de todo había y nos resolvía, sino en dar trabajo a un gran número de personas a las que, poco a poco y con el tiempo, fue especializando para dar una mejor atención a la clientela. Así y para darnos una idea, en los años 80 es cuando se alcanza la cifra record de 380 empleados.
¿Qué hace, entonces, la Anónima Botas Roldán para motivar y profesionalizar a los suyos? Pues algo que tuvo entonces mucha resonancia: crear el entonces “Botas Club”, con actividades muy diversas que, incluso, servían como lazo de unión fuera del horario de comercio: deportes, montañismo, coral, cursos, conferencias muy diversas e instructivas…, y no debo olvidar el no menos interesante “Boletín de Botas”, donde muchos de aquellos trabajadores aportaban cosas tan originales como el exponer una materia, aportar una poesía, contar una anécdota o la genialidad de dibujar un chiste. La inquietud de hacer las cosas, valga la expresión, “como Dios manda”, se aprecia ya en algo tan técnico como el tener al periodista ovetense José Antonio Cepeda como Director en los inicios de dicho Boletín.  
Cualquier persona puede preguntarse cuál es el motivo real de escribir acerca de Almacenes Botas. Pues muy sencillo: el buen recuerdo de algo que fue muy de Oviedo, y después de Gijón, esa atención tan esmerada y, añadiría hoy sin duda, irrepetible hacia el cliente, la calidad de sus productos que, en su momento, revolucionaron e innovaron prendas de vestir que se hicieron famosas por toda Asturias. Todos recordamos aquellas nuevas gabardinas “Berkeley”, cuya hechura para todas las tallas dejó atrás las antiguas prendas principalmente para el agua. Hubo más cosas y de todo tipo, hasta de complementos, que revolucionaron aquel mercado que se mantuvo rancio durante bastantes años. Yo no tuve una “Berkeley”, pero si, años después y haciendo un esfuerzo económico, una prenda austriaca “Loden-Himalaya”, pura lana virgen con alpaca, que coloquialmente llamaban “del kilo” porque no pesaba más de esos supuestos mil gramos. Y ahora ustedes se reirán, pero no solo conservo la misma, sino que aún la uso por el invierno y está nueva. Al final de cada estación del año, la llevo a limpiar y, al devolvérmela, casi siempre me dicen: “Es una buenísima prenda. ¿Cuántos años hace que la tiene?” Y yo suelo responderles jactándome de…, ¿tal maravilla?: “Pues mire, llevo en Madrid más de veinte años y la adquirí unos doce años antes, así que…” Y cada temporada, un año más. Bien es cierto que yo me conservo en volumen, porque sino… Dentro del abrigo se conservan las consabidas etiquetas originales austriacas y la que define el establecimiento vendedor: “Caballero Club”, distintivo de Almacenes Botas. 
Y también orgulloso de una compra recomendada por ellos mismos, tenemos una extraordinaria y enorme alfombra de “La Alpujarreña”, de Granada, que asimismo mantiene en su reverso las garantías de su fabricación: más de treinta años se contemplan con la exquisitez de su lana y dibujos. Y así puedo contarles mil particularidades de lo a gusto que siempre me encontré en cualquier sección de BOTAS, donde tuve y mantuve muy buenos amigos en muchos de sus departamentos: me sigo acordando de ellos y con algunos seguí cruzándome y saludando en mis viajes a Oviedo. En esos números a los que hago referencia en el “Boletín de Botas”, se pueden observar Cursos de Pre-Ingreso, Administrativos, Ventas, Idiomas y hasta de Promoción para otras secciones. Eran y son gente excepcional porque así los formaron. Muchos de ellos, por esa valía en el mundo del comercio, abrieron su propia tienda o se colocaron en otros establecimientos.    
Estoy obligado a añadir, que tuve la oportunidad de conocer personalmente a don Luis Botas Rezola en sitio y lugar que no viene a cuento ahora mismo, del que mantengo el recuerdo de todo un señor. La última vez que nos saludamos fue en el Campo San Francisco, quizá ya algo mermadas sus facultades físicas. Me dolió ver cómo, aquel hombre yo había conocido tan grande en todos los sentidos, de profunda religiosidad –misa y comunión diaria-, le observaba más bajo en estatura y que estaba perdiendo su facilidad de palabra.
Sin duda, cualquier persona con más cercanía, razones personales y económicas, puede desarrollar con más rigor esta historia. Más, yo no quiero cerrarla sin volver a hablar del personal, de la gente que atendía en los mostradores donde los hubiere, incluso de los repartidores que llevaban la mercancía a las casas, a los cuales también conocí. Todo ellos para mí, y sobre todo en aquellos años 60 en adelante que yo era poco más que un mozo, el situarme en la calle Las Dueñas y verles salir, sobre todo, según el horario, era digno de percibir: algo similar a un tumulto de escolares en desbandada. ¡Y es que eran tantos…! Mujeres y hombres, algunos con sus maridos y esposas esperándoles en las aceras próximas. Un@s esperando a otr@s, gritando “hasta mañana” o “nos vemos luego”. Yo, por qué no decirlo, en alguna ocasión esperé a alguien, pero…
Como cierre de este artículo, no puedo dejar de manifestarles algo muy peculiar, destacando cómo funcionó durante muchos años aquello que siempre llamaron “Cuenta abierta”, donde los habituales clientes no precisábamos identificación ni tarjeta alguna a la hora de comprar: cuestión de confianza, simplemente. ¿Tiempos? Aquellos. Entretanto y con cierta congoja, seguiré echándoles de menos. Almacenes Botas cierra sus puertas a finales del año 1987 y en una nota del Registro Mercantil de Oviedo, dice brevemente que “en el año 2006 y por Oficio de la Delegación de Hacienda, causa baja provisional en el Registro Mercantil de Oviedo”. 

FUENTE: Luis Alonso-Vega.
_______________________________
_______________________________

NOTA: Si te ha interesado esta entrada y quieres preguntar, comentar o aportar algo al respecto, puedes dejar un comentario o escribir a mi dirección de “correo del blog” con la seguridad de ser prontamente atendido.

¡¡¡Difunde “El blog de Acebedo”  entre tus amistades!!!

Sígueme en:
  • § - Twitter – “El blog de Acebedo”

4 comentarios:

  1. Muchisimas gracias por sus halagadoras palabras y comentarios. Yo fui uno de esos 380 empleados de Botas Roldan, que por mi especialidad, aunque perteneciente a la plantilla de Gijón, alternaba en infinidad de ocasiones con la de Oviedo. Hoy, desde la serenidad que da el transcurso del tiempo, hay que reconocer que, como vd muy bien cita, Botas fue una extraordinaria fabrica de profesionales, de lo que le estoy tan agradecido como a vd por sus palabras. A título de información y por si fuera de su interes decirle que mantenemos, un buen numero de ex-Colaboradores, asi se nos denominaba en la empresa, una grupo en Facebook, con el nombre de BOTAS. En el compartiré el contenido de su blog. En nombre de todos los del grupo y en el mío propio le reitero nuevamente las gracias. Reciba un cordial saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estimado Yago, muchas gracias por visitar este modesto blog, espero me disculpes el formato provisional del mismo, como podrás comprobar en este momento lo estoy remodelando, intentando darle más dinamismo y un nuevo aire, de igual manera te doy las gracias por compartir en vuestro grupo de facebook el artículo y desde este espacio en la web, os envío a todos un cordial y afectuoso saludo.

      Eliminar
  2. Buenos días, me llamo Joaquín Botas Sales y soy hijo de Tomás Notas Rodríguez, hermano de Luis, Víctor, Pedro y Ramón e hijo también de Juan Botas.

    Mi padre Tomás Botas Rodríguez trabajó igual que sus hermanos en Almacenes Botas hasta los años 60 en que marchó a Madrid, desde los 14 años dedicó también su vida a la empresa familiar.

    Le ruego afectuosamente lo tenga en cuenta en su blog.

    ResponderEliminar
  3. Estimado Joaquín, ya incluí el comentario en el artículo, muchas gracias por la aportación y por visitar este blog. Saludos

    ResponderEliminar