11 de diciembre de 2013

El patrimonio paleontológico asturiano.

La Asturias fosilizada.
 
Cueva de El Sidrón, en Asturias, donde se han encontrado unos 1.800 fragmentos de huesos de neandertales de hace 49.000 años.- CSIC/UPF. http://www.historiayarqueologia.com


Un repaso al impresionante patrimonio paleontológico de la región.

Piezas dentales fósiles de neandertales de la cueva de el Sidrón (Asturias) con sus notas de identificación.- CSIC/UPF
.http://www.historiayarqueologia.com

http://www.lne.es
Asturias posee un patrimonio paleontológico verdaderamente impresionante, a partir del proterozoico (hace 550 millones de años) y prehistórico. La gran cantidad de fósiles -restos de seres vivos del cretácico/carbonífero, pero sobre todo del jurásico 207-145 millones de años, fosilizados/petrificados- en toda la zona cantábrica es la primera y más vieja prueba de ello.
El proterozoico (precámbrico) fue el tiempo en que se produjo el choque de los continentes Laurusia y Gondwana, cuando se formó el supercontinente Pangea y en él toda la zona cantábrica era cálida y pantanosa, con vida exclusivamente en el agua.
En Asturias encontramos fósiles sobre todo en playas (Peñarrubia, La Ñora, Rodiles, etcétera...) de amonites, braquiópodos, trilobites, ostreidos, belenites y muchos otros, como también en la cordillera Cantábrica (por ejemplo cerca de Pola de Gordon). Incluso se ha descubierto recientemente todo un bosque petrificado del carbonífero (300 millones de años) cerca de Verdeña, municipio de Cervera de Pisuerga.
En la frontera con Cantabria, en la impresionante cueva El Soplao, hay gran cantidad de resina fósil "ámbar" (del cretácico inferior 110 millones de años). También del jurásico se encuentra azabache entre Gijón y Colunga.
De la era de los dinosaurios -esto es, los 160 millones de años desde el triásico hasta finales del cretácico, 225-65 millones de años- podemos visitar en Asturias nada menos que 9 yacimientos con 446 huellas de sus pisadas en rocas (icnitas), por ejemplo en Tazones, La Griega, Ribadesella, Merón, etcétera. Los dinosaurios desaparecieron hace 65 millones de años, pero no así los pájaros, siendo el origen de los últimos.
Saliendo un momento de Asturias, en el lejano yacimiento paleontológico de Messel (cerca de Darmstadt, Alemania) se han encontrado hacia finales del siglo pasado en el fondo de un extinguido volcán numerosos fósiles de plantas y animales de hace 39 millones de años, entre ellos restos de primitivos caballos, cocodrilos, lemures, etcétera, y recientemente también lo que se cree ser el famoso eslabón perdido entre animal y hombre.
De largas excavaciones en el mundialmente famoso yacimiento paleolítico de Atapuerca (Burgos) han salido espectaculares restos de animales y de los primeros homínidos europeos, entre otros en 1997 uno de 1.3 millones de años que denominaron "homo antecessor", nombre/ clasificación hoy día puesto en duda entre los científicos. También se encontaron en la Sima de los Huesos de Atapuerca numerosos restos de homínidos posteriores en el tiempo, como "heidelbergensis" (600-250.000/años) y el "neandertalensis" (250.000-28.000/años).
Volviendo otra vez a Asturias: del "heidelbergensis" también aparecieron en dos etapas de excavaciones en nuestro Cabo Busto centenares de útiles de piedras trabajadas, del poblamiento humano más antiguo de la cornisa cantábrica (unos 400.000 años), y del "neandertalensis" se descubrieron muy importantes restos óseos de 9 individuos de hace 49.000 años en la cueva de El Sidrón (Piloña), que se sigue investigando.
Según recientísimos estudios de la cueva La Güelga en los Picos de Europa se sabe que allí habrían convivido nuestros ancestros humanos (homo sapiens, género homo) con los "homo neandertalensis", antes de la extinción/desaparición de estos últimos.
Y llegamos cerca de Santillana del Mar a la mundialmente famosa cueva de Altamira, denominada también "Capilla Sixtina del Arte Cuaternario", que desde los 35.600 a.C hasta el derrumbamiento de su entrada sobre el año 13.000 a.C. sirvió de refugio para un grupo del hombre moderno, que incluso llegó a decorarla con magníficas pinturas rupestres. Pertenece al paleolítico superior (hace entre 35.000 y10.000 años).
Al final de éste acabó la última glaciación y paulatinamente el clima permitió un mejor crecimiento de la vegetación, de lo cual se benefició primero el hombre en la antigua Mesopotamia (hoy Anatolia, Irán, Irak, Siria...). En la gran llanura entre los ríos Éufrates y Tigris el hombre cambió entonces su anterior vida nómada (caza y recolección) a la sedentaria, construyendo los primeros poblados del mundo en la Anatolia norteña y dedicándose cada vez más a la agricultura y ganadería, pero también a la metalurgia, y luego la cerámica. Se extiende esta nueva cultura entonces durante varios milenios también hacia Europa, llegando aquí por ejemplo el trigo hacia el año 5.000 a.C.
En Mesopotamia aparecen ya las primeras ciudades en 7.000 (Jericó), y 6.350 (Eridu y Al Ubaid, etcétera.) que no tardan en protegerse con la construcción de altas murallas. Nacen allí numerosos reinos (Ur, Eridu, Uruk, etcétera) y religiones, y hacia 3.000 se inventan la escritura, la rueda y el cálculo.
En 2.650 a.C. se escribe la primera obra de la literatura mundial, la epopeya de Gilgamesh, que cuenta la historia del 5.º Rey de Uruk, sus dioses, etcétera.
En Asturias más o menos en la mismo época, y cerca del Gijón de hoy, el hombre crea el mayor conjunto neolítico del Cantábrico, entre otros con 30 dólmenes en el Monte Areo, y en nuestro Monte Deva aparecen túmulos (primitivos enterramientos) y una cantera, mientras que cerca del Llanes actual se crea el impresionante Ídolo de Peña Tú con pinturas y próximo a numerosos enterramientos en los cercanos montes. Edad estimada: hacia 5.000 años.
Sabemos que en Asturias luego, en el último milenio antes de nuestra era, existieron cientos de asentamientos fortificados sobre todo en cimas de montes, pero también en algunos puntos de la costa. Comienza la era de la "cultura castreña".
De los pocos castros excavados hasta hoy, los más conocidos (por pocos) son Coaña, Mohías, San Chuis y Chao Samartin (Grandas de Salime).
Pero el más importante castro de todos parece ser nuestra Campa Torres, yacimiento excavado científicamente durante casi 20 años, hasta finales de los años 90, por José Luis Maya y Paco Cuesta con el siguiente sorprendente resultado:
Hacia 900 antes de nuestra era es quemado un gran bosque de robles que cubría todo el promontorio de la Campa Torres, dejando espacio para el asentamiento del hombre. En el siglo VI es levantado en el estrecho istmo a la Campa un impresionante sistema defensivo, con profundo foso, contrafoso y alta muralla (en módulos independientes, como en San Chuis), hoy todavía parcialmente visible.
De una inscripción romana encontrada en la muy posterior muralla de Gijón (nuestro siglo III) sabemos que en La Campa residía la tribu de los Cilúrnigos, palabra que en celta -no tenían escritura, en contraste con los pueblos de Mesopotamia de la misma época- significa caldereros. En efecto, en las largas excavaciones de nuestros arqueólogos se encontraron varias fuentes y aljibes, restos de 8 hornos de fusión (especie de "antigua Ensidesa"), aparte de numerosos fundamentos de edificios redondos (celtas) y rectangulares (romanos), y toneladas de restos arqueológicos, etcétera.
Y se confirmó que el asentamiento de Campa Torres era ya conocido en la antigua Grecia y Roma como Oppidum Noega, y que su gente, que vivía de la agricultura, ganadería y metalurgia, negociaba/ traficaba ya con los pueblos de la Antigüedad alrededor del Mediterráneo y de Hispania misma, como revelaron los numerosísimos objetos arqueológicos excavados durante estos 20 años.
Parece que después del fin de la conquista de Asturias por Roma (19 a.C.) en la Campa Torres/Noega - hubo un gran monumento al conquistador "Cesar-Dios" Augustus, hoy en un museo particular de Oviedo. Convivieron celtas y romanos hasta finales de nuestro primer siglo, cuando el poblado fue ordenadamente abandonado y trasladado al cerro de Santa Catalina, promontorio sobre la bahía de Gijón y quizá lugar también de un anterior castro celta. Quedan importantes restos de las termas públicas e impresionantes murallas y torres de la nueva ciudad, Gigia.
En los siglos II-III un rico terrateniente romano (se cree que de nombre Veranius) mandó construir posiblemente sobre un anterior castro celta en Veranes, al lado de la importante calzada romana Astúrica Augusta/Gigia, una magnífica villa, que contaba con un monumental edificio con sala de recepciones, mosaicos, termas, varias estancias, etcétera. Sus restos fueron hasta hace 20 años erróneamente considerados como capilla protocristiana. El palacio/villa fue abandonado en el siglo IV-V al final del Imperio romano.
Como consecuencia de la romanización de Asturias, muchos de los anteriores castros habían sido transformados en villas agropecuarias/moradas rurales, estando hoy desaparecidas/ olvidadas.
Arqueólogos trabajando en el interior de la cueva de El Sidrón (Piloña).

FUENTE: 


http://www.el-caminoreal.com
En Asturias existe una franja marítima con abundantes afloramientos de la Era Secundaria, en forma de fósiles y rastros con pisadas de dinosaurios. Estos yacimientos visibles en las playas y acantilados asturianos constituyen un atractivo turistico más de Asturias, muy especialmente de la zona costera oriental, donde también encontraremos el MUJA (Museo del Jurásico Asturiano).
Sin embargo la dispersión y difícil localización de estos yacimientos hace que para el turista independiente no sea fácil encontrarlos, aunque algunos estén señalizados. Es por ello que para los menos aventureros existen empresas dedicadas a guiar al turista.
Los dinosaurios abundaban en esta zona en durante el período Jurásico (se inició hace 207 millones de años y finalizó hace 145 millones de años). Durante este período, el clima se volvió cálido y húmedo. Los mares invadieron gran parte de la tierra firme, que se cubrió de una tupida alfombra de musgo. Los dinosaurios, al desplazarse sobre un sedimento (fango o arena), producían una serie de impresiones en el mismo, a las que denominamos huellas de pisadas o icnitas. Al conjunto de éstas, ordenadas consecutivamente siguiendo una dirección determinada se le denomina rastro. En ocasiones las impresiones de sus extremidades han quedado rellenadas por un material sedimentario constituyendo un contramolde de la huella en sí.
Las evidencias más claras sobre la abundancia y variedad de dinosaurios que poblaron Asturias durante el Jurásico parten de los numerosos hallazgos de icnitas en las tres formaciones del Jurásico Superior (Vega, Tereñes y Lastres) que afloran en los acantilados costeros de los concejos de Villaviciosa, Colunga y Ribadesella.




Algunas icnitas como las de la playa de La Griega, son las mayores conocidas en España y se encuentran entre las de mayor tamaño del mundo. Es por ello que la visita a esta playa es obligada. Además a pocos minutos en coche desde esta playa está el MUJA (Museo Jurásico de Asturias).
Del estudio de las huellas asturianas se desprenden las siguientes conclusiones: Están representados tanto dinosaurios bípedos (terópodos y ornitópodos) como cuadrúpedos (en su mayoría saurópodos). A juzgar por las dimensiones de estas huellas, hubo en nuestra región dinosaurios de proporciones muy diversas: desde muy pequeños, del tamaño de un ave actual, hasta enormes, como sería el caso de los braquiosáuridos (un elefante multiplicado por diez).

 Museo Jurásico de Asturias (http://www.desdeasturias.com)

LA COSTA DE LOS DINOSAURIOS. 
Se trata de una ruta por la costa asturiana que vamos a dividir en tres etapas, cada una de ellas correspondiente a un concejo diferente. El Gobierno del Principado de Asturias ha colocado en algunos yacimientos paneles informativos aunque en general la información e indicación es escasa. Esto quizá añade un toque de aventura para buscar las huellas...

ETAPA 1 - PLAYA DE MERON - ACANTILADOS DE OLES - TAZONES (Villaviciosa).

Playa de Merón
El acceso a la playa de Merón tiene dos alternativas. Una de ellas se inicia tomando la desviación desde la carretera comarcal AS-256 hasta la localidad de Careñes, donde debemos dejar el vehículo y continuar a pie por un camino descendente que parte de la iglesia del pueblo en dirección a la playa. La otra alternativa parte de la desviación de Argüero desde la misma carretera AS-256. Siguiendo los carteles indicativos de la playa y por una carretera estrecha y asfaltada se llega finalmente a un camino que nos conduce hasta la misma playa.
Una vez allí se inicia el recorrido hacia el oeste por el pie del acantilado durante unos 600 metros hasta llegar a un estrato de arenisca, prácticamente horizontal. Sobre su superficie se conserva el rastro de un dinosaurio cuadrúpedo (saurópodo) formado por 12 huellas consecutivas de manos y pies. En esa misma superfecie se pueden ver además algunas icnitas tridáctilas dispersas pertenecientes a dinosaurios bípedos.

Acantilados de Oles.
Partiendo de la carretera comarcal AS-256, a la altura de El Gobernador, se toma la desviación a Oles y Tazones. Al llegar a la primera de estas dos localidades parte a la izquierda una carretera asfaltada y muy estrecha que se dirige hacia el norte pasando por delante de la iglesia parroquial de Oles, en donde hay un pequeño aparcamiento para dejar el vehículo.
De aquí parte un camino que debe seguirse durante unos 900 m hasta enlazar con una senda tras un giro de 90º hacia el oeste, que acabará justamente encima de un amplio estrato de arenisca inclinado 18º en dirección al mar. En él pueden observarse hasta 12 rastros de dinosaurios bípedos orientados en diversas direcciones.

Faro de Tazones.
El panel explicativo está situado en el comienzo de un camino que parte del lado izquierdo de la carretera que conduce al faro. Siguiendo la señalización en dicho camino, se accede al acantilado tras un recorrido de 1300 m. Allí mismo, en una laja de roca ligeramente inclinada hacia el mar, se encuentra la primera huella tridáctila de dinosaurio. A partir de aquí, y continuando hacia el este (a la derecha) por la base del acantilado unos 200 m, se accede a la superficie de un estrato de arenisca, inclinado unos 25º hacia el mar, que muestra multitud de icnitas tridáctilas cruzándose en varias direcciones, constituyendo diversos rastros, así como una huella de arrastre de cola. Esta última constituye un raro ejemplo en el registro fósil, dado que a diferencia de lo que se pensaba hasta hace poco tiempo, los dinosaurios caminaban con la cola erguida para mantener el equilibrio. En estratos adyacentes con la misma orientación se observan también diversas icnitas de manos y pies de dinosaurios cuadrúpedos, vistos en planta, así como la sección vertical de una de ellas de grandes dimensiones. Otros 60 m más allá en la misma dirección, en la pared vertical del acantilado se ven nuevas secciones de icnitas de cuadrúpedos con relleno areniscoso a modo de abultamientos en la base de los estratos subhorizontales de la misma composición o aisladas en el interior de margas grises.

Puerto de Tazones.
Partiendo del panel explicativo se sigue por la playa y el acantilado, y a unos 120 m de aquel, sobre la superficie de un estrato gris inclinado unos 45º, se observan varias icnitas tridáctilas pertenecientes a dinosaurios bípedos orientadas en varias direcciones. Algunas de ellas constituyen un rastro. Si continuamos unos 480 m más en la misma dirección, se divisa otra huella tridáctila de dinosaurio formando un contramolde en la base de un saliente de arenisca a modo de alero situado a varios metros de altura.

ETAPA 2 - ACANTILADOS DE LASTRES - PLAYA DE LA GRIEGA. (Colunga)

Fotografía del fósil de un Stenopterygius (Ichthyosauria) que conservan en el Museo del Jurásico de Colunga.  

Acantilados de Lastres.
Desde la carretera de la costa N-632 a la altura de Colunga se toma la comarcal AS-257 que conduce a Lastres. Rebasada esta última localidad y tras recorrer 1,5 km se llega a Luces donde se toma un desvío a la derecha por una carretera asfaltada y estrecha que conduce al faro de Lastres. Unos 650 m antes de llegar a este último, parte de frente un camino por el que debemos recorrer unos 850 m hasta el pie del acantilado. Cerca de allí, y un poco al este, se encuentra un bloque suelto de arenisca con dos contramoldes de huellas de dinosaurio, una tridáctila de un bípedo y otra en forma de media luna. Siguiendo por la base del acantilado hacia el oeste unos 300 m, se accede a unos estratos de arenisca inclinados 24º sobre los que se encuentran varias icnitas tridáctilas y un rastro de saurópodo, este último bastante desgastado por la erosión marina.

Playa de La Griega.
Comienza en el panel explicativo situado en el margen derecho de la ría, inmediatamente después de rebasar el puente que la cruza, muy próximo al camping. A partir de aquí, se continúa en dirección al acantilado de la parte oriental de la playa. A unos 500 metros del panel explicativo aparecen, en la superficie de un bloque suelto de arenisca rojiza dos protuberancias que corresponden a contramoldes de una huella de la mano y otra del pie de dinosaurios cuadrúpedos, orientadas en direcciones opuestas. Siguiendo por el mismo borde del acantilado otros 150 m se llega a un estrato de arenisca suavemente inclinado hacia el mar cuya superficie está atravesada por diaclasas (grietas de origen tectónico) en varias direcciones. A menos de un metro por encima aparece una caliza gris que contiene diminutos fósiles de gasterópodos y diversas depresiones grandes (de hasta 1,30 m de diámetro) y más o menos redondeadas que muestran un reborde periférico abultado. Se trata de icnitas de grandes dinosaurios cuadrúpedos (saurópodos) que se desplazaban sobre una laguna costera. Por sus dimensiones se las puede considerar entre las más grandes del mundo; su deficiente conservación dificulta una observación detallada de las mismas. Aparte de éstas se puede observar un rastro formado por 6 huellas que corresponden también a un saurópodo aunque de menor tamaño que el anterior. Lateralmente y sobre la misma superficie aparecen otras icnitas, en este caso tridáctilas, algunas formando un rastro, pertenecientes a dinosaurios bípedos, aunque son más difíciles de identificar. La distancia entre el panel explicativo y el final del itinerario es de aproximadamente 600 metros.

ETAPA 3 - PLAYA DE VEGA - ACANTILADOS TEREÑES - PLAYA RIBADESELLA (Ribadesella)

Playa de Vega.
El acceso desde la carretera de la costa N-632 se encuentra en los alrededores de la localidad de Torre, unos 6 km al oeste de Ribadesella. De allí parte una carretera asfaltada de 1,8 km que nos conduce hasta la misma playa de Vega. A escasos metros del extremo oriental del aparcamiento de dicha playa pueden observarse las calizas y dolomías de la Formación Gijón, a las que se superpone una sucesión rítmica de calizas y margas grises oscuras (Formación Rodiles). Esta última, dispuesta en estratos inclinados hacia el este, contiene abundantes fósiles marinos. Por encima de esta serie rítmica se dispone una capa de conglomerado de cantos silíceos de 1 m de espesor y luego alternancia de areniscas grises y lutitas rojas pertenecientes a la Formación Vega de origen fluvial. Aproximadamente a unos 8 m por encima de la capa de conglomerados, puede verse un estrato de arenisca inclinada unos 50º hacia el noroeste, en cuya base se observan varias huellas tridáctilas de dinosaurios bípedos.

Acantilados de Tereñes.
Para iniciar este recorrido se toma la carretera de subida a Tereñes hasta llegar a un alto en donde la misma hace un giro brusco a la izquierda, en un cruce de caminos. A partir de aquí, en donde está situado el panel explicativo, se toma una estrecha carretera en ligero descenso durante 200 m, de donde parte un camino a la derecha que conduce al acantilado. Una vez en dicho acantilado, se comienza el recorrido del mismo de derecha a izquierda (hacia el oeste). Pueden observarse allí diversas icnitas de dinosaurio, entre las que destacan tres rastros, dos de dinosaurios bípedos y tridáctilos y otro muy espectacular de cuadrúpedos, en el que están representados las huellas de manos y pies. En una pequeña ensenada situada a unos 90 m al suroeste del Peñón del Forno se encuentra un bloque de arenisca rojiza caído al pie del acantilado, en cuyo plano de estratificación, ahora verticalizado, aparecen diversas huellas tridáctilas de pequeño tamaño creadas por dinosaurios bípedos. El recorrido total por la base del acantilado que contiene las principales icnitas, así como diversos ejemplos muy llamativos de grietas de desecación jurasicas, es de unos 400 m.


Tres dientes de dinosaurio terópodo procedentes de la Formación Tereñes (Kimmeridgiense) en los acantilados del pueblo de Tereñes (Ribadesella, Asturias), que se asignan a Theropoda indet. y Allosauroidea? indet., y que representan los primeros restos esqueléticos de terópodo de esta formación, en la que sus icnitas son relativamente frecuentes.

Playa de Ribadesella.
Comienza en el paseo del extremo oeste de la playa de Santa Marina, donde se sitúa un panel explicativo. Dirigiendo la vista hacia el sur se divisan unas calizas grises del Carbonífero que destacan en el relieve formando una pared vertical. Esta última coincide con una importante fractura, denominada Falla de Ribadesella, que atraviesa el casco urbano de la población. A lo largo del paseo se encuentra una alternancia rítmica de capas delgadas de calizas y margas grises con muchos fósiles. Dicha sucesión, que se prolonga luego por el acantilado hacia el oeste, muestra diversos niveles ricos en lamelibranquios muy pequeños, así como grietas de desecación y frecuentes icnitas de dinosaurios. Estas últimas aparecen en la superficie de los estratos como depresiones de contorno ovalado (huellas de dinosaurios cuadrúpedos) o bien de aspecto tridáctilo (huellas de dinosaurios bípedos). En la misma bajada al acantilado desde el mirador del final del paseo, pueden verse algunas de estas huellas. A partir de aquí y siguiendo unos 150 m hacia el oeste por la base del mismo, se encuentra una gran laja de caliza arenosa inclinada hacia el mar unos 80º que muestra ondulaciones difusas debidas al oleaje de la época. Sobre la misma, se observan varios rastros de pisada de dinosaurios cuadrúpedos.

Fuentes: Diversas fuentes del Gobierno del Principado de Asturias, infoasturias, documentacion oficial del MUJA, etc  (http://www.el-caminoreal.com)
                                    [------------------------------------------------]

Recuperan restos de rinocerontes lanudos y mamuts en un yacimiento de Vidiago.

Entre los fósiles se ha identificado el asta del mayor ciervo que existió en la historia de la evolución, además de dientes de un leopardo joven.
 
Leopardo de Zanzibar

http://www.lne.es
A los numerosos reductos prehistóricos que alberga el oriente de Asturias se suma ahora uno de los conjuntos de fauna glacial más ricos de la península Ibérica. Más de mil restos de 34 animales de diez especies distintas, entre las que se encuentran una cría de mamut y tres rinocerontes lanudos, permanecieron enterrados durante milenios en el yacimiento conocido como Jou Puerta, en la zona de Vidiago, descubierto en 2011 durante las obras de la Autovía del Cantábrico.

El hallazgo sorprendió a los paleontólogos por la excelente conservación que presentan los fósiles y por el alto número de animales que allí encontraron la muerte. A todo ello se suma otro dato de interés para los científicos: la convivencia de fauna glacial en un mismo territorio con otras especies de climas templados.
Diego Álvarez Lao, profesor del departamento de Geología de la Universidad de Oviedo y director del equipo encargado de la investigación, sostiene que ésta es una peculiaridad que se da especialmente en la zona cantábrica y que no se registra en otros lugares de Europa. La explicación tiene que ver con la huida hacia el Sur que emprenden las distintas especies a medida que la glaciación cubre de hielo los terrenos centroeuropeos donde habitaban. «Aquí coinciden con la fauna local que ya no puede ir más al sur de la Península», comenta Lao.
La historia del yacimiento y su fauna comenzó hace 36.000 años. Ésa es la fecha más antigua que ofrecen las dataciones de los fósiles, que oscilan hasta los 30.000. En ese arco de tiempo, unos 34 animales murieron al despeñarse por una dolina (depresión en el terreno) que comunicaba con una de las muchas cavidades del subsuelo del oriente asturiano. Todo indica que los ejemplares jóvenes eran más propensos a sufrir ese tipo de accidentes. De hecho, se encontraron los restos de una cría de mamut y de otros ejemplares juveniles.
Lao vincula el hecho de la mayor presencia de individuos nuevos precisamente a que su juventud les hace menos experimentados y desconocedores de los peligros del terreno. Además del mamut, en la dolina cayeron dos rinocerontes lanudos, de 6 a 7 años, y un pequeño leopardo, «aún con dientes de leche todos ellos», señala el paleontólogo.
Las dolinas son depresiones habituales en terrenos cársticos como los de la zona oriental. Los investigadores de El Sidrón también interpretan que los restos humanos de este grupo neandertal, vecino de Piloña, llegaron probablemente al interior de la cueva al ser arrojados a una dolina.
En el Jou Puerta también había ejemplares adultos. Uno de ellos, un rinoceronte lanudo, del que Lao destaca «un húmero de extraordinario tamaño y robustez, que por sus dimensiones perteneció a uno de los mayores rinocerontes lanudos documentados en el registro fósil de todo el mundo».
Con 105 restos correspondientes a tres individuos (dos jóvenes y un adulto viejo), «el conjunto correspondiente a esta especie resulta ser uno de los más ricos de la península Ibérica». El equipo consiguió extraer una mandíbula inferior «muy bien conservada», restos de una extremidad anterior «muy completa», vértebras, una pelvis y otros restos «de casi todas las partes del cuerpo, además de numerosos dientes aislados».
Si el hallazgo del rinoceronte es de primera magnitud, no lo es menos el ejemplar de ciervo gigante que dejó sus huesos en la dolina de Vidiago. Según Lao, se trata de todo un coloso, el mayor ciervo que existió en la historia de la evolución: un megaloceros o ciervo gigante, cuyo tamaño no le sirvió para salvarse de quedar atrapado en el agujero mortal.
Es una especie poco frecuente en los yacimientos ibéricos, y de la que en el Jou Puerta se han podido recuperar «fragmentos de un asta descomunal», destaca Álvarez Lao. De hecho, entre los extremos de ambas astas tenía una distancia (envergadura) de tres metros y medio, y cada una medía en torno a un metro ochenta desde la base hasta el extremo. El propio cérvido tenía una altura de más de dos metros sólo hasta la cruz (el «hombro» del animal).
El Jou Puerta ejerció como trampa de carnívoros y herbívoros durante seis mil años. Después quedó cerrado por una cobertura de lodo y piedras, lo que permitió la excelente conservación de los restos allí depositados al mantenerse alejados de la erosión y la acción fragmentadora de los carnívoros. El resultado es una muestra bastante representativa de la fauna de herbívoros que se movía por la cornisa en unos años en los que acababa de desaparecer la especie neandertal y daba sus primeros pasos por la zona el Homo sapiens.
Para los investigadores, el hecho de que los herbívoros sean mayoría -33 ejemplares frente a 1 carnívoro- tiene que ver con una mejor visión espacial que les hace menos propensos a sufrir accidentes. Su presencia es fundamental, según Lao, para conocer mejor el clima de aquel período.
Los resultados del estudio, en el que han colaborado, además de Álvarez Lao, la arqueóloga María Noval y el geólogo Guillermo Santos, se publican en la revista internacional «Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology».


(SPANISH.CHINA.ORG.CN)- El fósil más antiguo encontrado hasta la fecha- de una especie previamente desconocida “similar al leopardo de las nieves”-fue desenterrado en el Himalaya. 

FUENTE: 

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada