7 de octubre de 2013

Las crónicas anticlericales de "Motín" (Semanario satírico, republicano y anticlerical de José Nakens) en Mieres.

Cuando Mieres era una blasfemia.

 El Motín fue una publicación de finales del siglo XIX y principios del XX, bien periódico o revista semanal que también imprimía en color y que duró sus más que considerables para la época 45 años. Desde su fundación el 10 de abril de 1881 hasta el 6 de noviembre de 1926. Destacarón en él los dibujos y caricaturas de Demócrito (el pseudónimo de Eduardo Sojo). Semanario satírico, republicano y anticlerical, El Motín se creó a las pocas semanas de la llegada al gobierno de los liberales. Entre sus objetivos se encontraban: la crítica a los conservadores, funcionarios, las ridiculeces de la clase media, la defensa de la unidad del partido republicano y la lucha contra el poder del clero.

Las crónicas anticlericales recogidas en la publicación «El Motín» a finales del siglo XIX.

http://www.lne.es
El 25 de febrero de 1909 Alfonso Muñoz de Diego contó en un semanario la sensación que le produjo llegar al Mieres por ferrocarril el tañido de las campanas que anunciaban la presencia de las diferentes órdenes religiosas que se habían instalado en la villa, al tiempo que veía a un grupo de seis frailes esperando en el andén. El viajero, ateo militante, escribía así su lamentación: «Recordaba tiempos en que el nombre de Mieres metía pavor entre la tropa negra; tiempos en que Mieres era una blasfemia y resultaba plasmosa heroicidad visitar el pueblo obrero vistiendo manteos».
El periódico donde se publicó aquella crónica era «El Motín», dirigido por el escritor José Nakens, que llevaba décadas compartiendo con «Las Dominicales del Libre Pensamiento» las preferencias de los lectores anticlericales españoles.
José Nakens, republicano sevillano, está vinculado por una casualidad con la historia de Asturias, ya que fue el padre del periodista Javier Bueno que alcanzó tanta notoriedad en la Revolución de 1934 y la posterior Guerra Civil. Había fundado «El Motín» en 1881 con el objetivo de buscar la unidad de los partidos de su ideología -una quimera que aún hoy sigue pendiente-, aunque su obsesión era la de combatir las creencias religiosas y el poder de la Iglesia católica.
Pero, a pesar de que cumplía bien su faceta política, exageró tanto las críticas al clero que le llovieron los procesos y las multas por delitos de imprenta, muchos de sus colaboradores dieron con sus huesos en la cárcel y los obispos repartieron entre sus redactores nada menos que 47 excomuniones. Todo ello, unido a que muy pocos lectores se atrevían a comprarlo por la calle o a firmar una suscripción para evitar dar a conocer su ideología a los vecinos, hizo que cuando habían transcurrido diez años desde el inicio de su publicación, las ventas empezasen a bajar.
A estas circunstancias se unió el desastre de 1898, que tuvo un efecto negativo en los bolsillos de los españoles y dejó la herencia de un Gobierno conservador, con una censura tan férrea sobre la prensa que forzó a su director a cerrar el periódico durante una temporada.
Luego, lo que en principio parecía una desgracia le dio una segunda vida a la publicación. En 1906 Nakens fue condenado a nueve años de prisión con la acusación de haber encubierto al anarquista Mateo Morral, quien había atentado contra el rey Alfonso XIII y su esposa arrojándoles una bomba el día de su boda, pero solo cumplió cuatro meses y salió de la cárcel reforzado, retomando «El Motín» con más páginas y nuevas ideas, lo que le devolvió el éxito comercial durante unos años, aunque al final de la década de 1910 las ventas se hundieron otra vez paulatinamente.




«El Motín» contaba con uno o varios informadores en la Cuenca del Caudal, cuyos nombres no podemos afirmar con certeza, aunque los suponemos entre unos pocos candidatos; a veces con fina ironía y otras con la más gorda de las sales, fue salpicando sus páginas de noticias en las que ridiculizaba las actividades de los párrocos de la zona. Sería curioso poder recogerlas todas, pero como esta página no da para tanto, les he seleccionado una muestra que da buena idea de lo que estoy contando.
Por ejemplo, en julio de 1882 nuestro corresponsal anónimo narraba el caso del cura de La Rebollada, que había comprado una novilla en 260 reales para rifarla obteniendo unos 2.000. Curiosamente el ganador fue un compañero suyo del seminario, por lo que desde «El Motín» se preguntaba si a continuación estaba preparando el sorteo de un mantón de Manila para su ama.
Y de paso aprovechaba para insistir sobre un tema que fue objeto frecuente en sus críticas, la relación de este cura con los protestantes de la fabrica de Numa Guilhou, cuyas creencias atacaba desde su púlpito mientras les pedía dinero para realizar obras en su iglesia y de los que no tenía reparos en aceptar dinero cuando decía misa a sus trabajadores en la capilla católica de la empresa
En mayo de 1889, se volvía sobre este tema, dando a conocer que el cura de «La Arrebolada», concejo de Mieres, «Amén de las brevas que le caen en su curato, se chupa en la fundición de Trubia una misa dominical que le produce nueve reales, sin perjuicio de la que se berrea en su parroquia y no le importa nada que los que se la pagan sean protestantes, ni que el cajero lo sea también».
En este caso, la información parece venir de fuera de la villa, ya que el nombre de La Rebollada aparece confundido y la fábrica que se cita es la de Mieres y no la fundición de Trubia, pero aún así, la crónica se completaba contando que cuando dicho cajero quiso casarse con una joven católica, el párroco le había pedido mil reales por la ceremonia; una cantidad tan elevada que la pareja, después de regatear con un jesuita que se dejó caer por la villa, decidió cortar por lo sano y optar por el matrimonio civil. Como consecuencia de esta decisión, el sacerdote negó a la joven la comunión, porque, según él, vivía en concubinato y el cajero a la recíproca le obligó a él a pagar los sellos de su correspondencia privada, que hasta aquel momento cargaba gratis a la empresa.
Dos meses más tarde, otra crónica, esta vez proporcionada sin duda por alguien del mismo Mieres, acusaba a la Guardia civil de estar a los caprichos del cura y perseguir a quien este les indicaba, dando el ejemplo del almacenista de vinos Víctor Alonso a quien habían interrogado porque no iba a misa y recibía en su casa a ciertos individuos poco ortodoxos.
También citando nombres propios, el 8 de abril 1897 se publicó que un año atrás, el cura de Seana había casado a dos de sus feligreses llamados Manuel González y Balbina Espinosa, pero cuando habían pasado seis meses, se enteró de que los dos eran primos en tercer grado y les exigió ocho duros con la amenaza de «descasarlos» si no se los entregaban y para convencerlos llegó a enviar a su casa a su propia ama.
Lógicamente, los esposos se negaron al chantaje y entonces el cura pasó a la acción, contando su parentesco desde el púlpito a toda la comunidad y denunciándolos al juzgado, donde el secretario «un tal Robles, le dijo, porque el cura no acudió, que si aquel mismo día no se separaba de su mujer, al siguiente mandaría una pareja de civiles para que llevaran a la cárcel a los dos. ¿Si será animal el tal secretario, a pesar de que quiere pasar en Mieres por republicano y masón?», se preguntaba el corresponsal.


Ya no podemos saber si este caso fue cierto, pero lo que sí es verdad es que en ese año ejercía como secretario del juzgado de Mieres don José Álvarez Robles, del que nos consta su membresía masónica en la Logia Nueva Luz, con el curioso nombre simbólico de Cazalla.
En julio del mismo año, «El Motín» se hacía eco de la detención a instancias del párroco de Mieres, de un vecino de Gijón, sin duda protestante, que vendía por las casas el evangelio de San Juan y criticaba el desarrollo de una fiesta católica celebrada en Ablaña que había finalizado con varios jóvenes heridos a palos y pedradas.
Pero fue con el nuevo siglo, cuando las noticias pasaron a mayores. Sin duda el caso que tuvo más eco fue el que se publicó el 1 de enero 1902 ampliando un suceso que se había recogido ya en el periódico «La Aurora Social»: «¿Es cierto que dos miembros de la junta directiva del Centro Católico de Mieres penetraron en la habitación de una joven criada y, aprovechándose del sueño de esta, la narcotizaron para saciar en ella sus bestiales y feroces instintos? ¿Es igualmente exacto que la desgraciada víctima de esos caribes, fue a pedir justicia al párroco don Vicente Perera, y que este señor la aconsejó que ingresara en un asilo de arrepentidas para cubrir su falta?», sin comentarios.
Y como ya no hay espacio, una última nota, de diciembre de 1908, en la que se esta vez se arremetía contra el cura de Valdecuna, quien al parecer había agredido violentamente a una cuadrilla de chicos que daban la cencerrada a unos viudos recién casados, siguiendo la costumbre que se repetía entonces por toda España. Días después, cuando el hermano mayor de uno de los chavales se encontró con él y le recriminó esta acción, el irascible párroco había respondido rompiéndole una botella en la cabeza, lo que hizo al herido llevar el caso hasta el juzgado. Pero lo peor había sido la venganza del de la sotana, quien había hecho valer su influencia para forzar el despido del joven, que perdió así su trabajo en la Fábrica de Mieres.
No cabe duda de que la suma de todas estos sucesos contribuyó a crear el ambiente que hizo que uno de los capítulos de la revolución de octubre de 1934 fuese el de la persecución clerical. Todavía hoy la Iglesia sigue santificando a sus muertos de aquellos días. En cuanto a José Nakens fue enterrado en 1926 sin ceremonias religiosas y no llegó a ver ni la llegada de la II República ni, por supuesto, la pérdida de influencia del Vaticano.


Ilustración de: Alfonso Zapico
FUENTE: ERNESTO BURGOS-HISTORIADOR 
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Las madrigueras del oscurantismo.
                                                                    José Nakens
El libro “Puntos negros y otros artículos” recupera el pensamiento.  http://www.elotropais.com/


                                                              ¡La sensatez es la virtud
de los necios!
 ¡Pueblo resignado,
pueblo muerto!
¡Protestar y luchar es vivir!
¡Las religiones degradan
y embrutecen!
¡Mentir es envilecerse!
¡La libertad, no se pide, se toma! ¡Mal de muchos,
consuelo de necios!
¡La equidad primero
que la justicia!...
 
  Éstos son algunos de los aforismos que José Nakens componía sin descanso en los moldes de imprenta de El Motín. Las paremias aparecieron encabezando las páginas del periódico satírico madrileño durante 43 años; el tiempo que, contra todo pronóstico, mantuvo el semanario en pie: del 10 de abril de 1881, fecha de salida del primer número hasta su cierre, el 27 de diciembre de1924. El indomable periodista convirtió sus máximas en unos de los eslóganes más brillantes y provocadores del siglo XIX y principios del XX.
   «Había muchas armas para el combate. Nakens eligió la carcajada. ¡Certera preferencia!», afirmaba un admirador, el joven periodista de El Mercantil Valenciano, Abraham Polanco. Los textos de El Motín iban dirigidos a los esclavos libres. Su humor gráfico –nacido en esos días con publicaciones como La Flaca, Gil Blas, El Buñuelo, Don Quijote o El Motín– era magnífico, gracias a ilustradores como Giménez, Macipe, Ibáñez y en particular Demócrito, seudónimo de Eduardo Sojo, que en cada número desplegaba su magistral caricatura a doble página y a todo color.
Viéndolas hoy nos sorprenden por su esencia contracultural y contrapublicitaria. Nakens, curtido director de prensa, emprendió su aventura motinera con Juan Vallejo, abrigando fines transcendentales. En “Dos palabras”, presentación del primer número, dice: «Sí; hay motín, y motín semanal, dirigido principalmente contra vosotros, para contrarrestar los efectos del motín de cada día, de cada hora, de cada segundo, que le armáis a la libertad. ¡Guerra a los conservadores! Nos parece que este grito equivale a un programa».
  «El Motín es la barricada de Nakens, –alegaba su gran amigo, Roberto Castrovido, director, entre otros, de El País– es su personalidad hecha periódico y es su pedestal, su monumento y será —deseo que muy tarde— su mausoleo. «En El Motín ha impulsado a los débiles, ha animado a los reacios, ha entusiasmado a los fríos, ha defendido a los humildes, ha zaherido a los poderosos, ha adoctrinado, ha discutido —es un gran polemista—, ha demolido, ha vigilado, ha construido la Unión Republicana y la conciencia laica».

CIEN PROCESOS JUDICIALES

  Nakens, el infatigable comunicador francmasón, perseverante al idealismo, desde la república de las letras y la pública acción, atacó al carro triunfal de la tiranía advirtiendo a los poderosos que donde las dan las toman. Trató de impugnar todas las religiones, «porque, éstas, sólo sirven hoy en las naciones civilizadas para perpetuar las aberraciones del pasado que todavía explotan los poderosos». «¡Con la Inquisición, chitón¡ ¡Esta es la justicia que mandan hacer!...» solía decir. Convirtió su noticiero en un laboratorio de ideas muy popular; en sus épocas más álgidas llegó a tirar veinte mil ejemplares. En la Biblioteca de El Motín se editaban libros y folletos
  El director de El Motín sufrió un centenar de procesos judiciales y otro de excomunión, dando la cara siempre. En la etapa final, agónica, del semanario, las portadas clamaban con titulares como: «Nakens en la indigencia», «Nakens está sin una perra gorda. Salvémosle». En sus columnas se reproducía un artículo de El Diluvio donde jóvenes periodistas: Ángel Samblancat, Abraham Polanco, Juan Guixé o Javier Bueno pedían solidaridad con el anciano. Bueno y Bueno –su hijo no reconocido, torturado y ejecutado en las cárceles franquistas en 1939– escribía: «El Motín vive hoy con el agua al cuello, pero descansa viéndose rodeado de suscriptores a quienes no hay modo de buscar las vueltas.
  Un año antes del cierre definitivo de El Motín, una comisión de amigos, tan pobres como él, consiguió recolectar las pesetas que costaba lanzar un número extraordinario de agasajo al periodista. En enero de 1923, pudieron verse en sus páginas, piropeando al maestro de maestros, las firmas de muchos eminentes republicanos, colaboradores motineros –Roberto Castrovido, Eduardo Barriobero, Emilio Menéndez Pallarés, Hermenegildo Giner de los Ríos, Rodrigo Soriano o Fray Gerundio–, al lado de otros más jóvenes como Marcelino Domingo y Álvaro de Albornoz. Y las coplas que el poeta del pueblo, Luis de Tapia, le dedicaba a modo de sonata en son: Yo admiro a Nakens... Porque es un sordo / que escucha el son, / cuando es rebelde, / de la canción...
  El 12 de noviembre de 1926, el viejo luchador de osada rebeldía y bondad ingénita dejó de existir, a punto de cumplir 85 años, por una congestión cerebral. Se marchó, en los brazos de su hija Isabel, «dulcemente, sin una queja, sin un gesto» (El Liberal). Su entierro fue multitudinario. La foto de Alfonso aparecida en La Voz lo atestigua. Escritores, políticos de extrema izquierda, estudiantes, republicanos de todas las tendencias, asociaciones de mujeres, masones y gente del pueblo acompañaron al féretro hasta el cementerio civil de Madrid. El cadáver, cubierto con una sábana blanca; el coche fúnebre, sin gualdrapas ni coronas de flores, por expresa petición del finado, a excepción de un estandarte de La Sociedad de Madrid El Libre Pensamiento. La comitiva gritaba: «¡Vivan los hombres honrados!».

CUERVOS NEGROS

  En La Linterna Sorda hemos disfrutado preparando la edición de “Puntos negros y otros artículos” que presentamos. ¿Puntos negros? Nakens veía la reacción en forma de nube negra que va cubriendo todos los horizontes: puntos negros por doquier, gabinetes negros gobernando, negros crespones del caciquismo, parásitos negros, curas cuervos negros, las gentes de la Iglesia con unos sentimientos más negros que su ropaje... Además de incluir textos impresos originales de su obra e imágenes inéditas muy dificultosas de encontrar, hemos incorporado abundantes notas y corchetes para facilitar la lectura, para ubicar mejor sus crónicas, tanto en lo referente al contexto histórico como a los personajes que cita. La colección de artículos que dan cuerpo a “Puntos negros”, escritos entre 1884 y 1885, alguno en 1888, formaron parte de la Biblioteca de El Motín; se confeccionó en la imprenta Popular de Madrid, plaza Dos de Mayo, 4 (el modesto taller de Nakens). La fecha de su impresión, que no consta en la edición original, nos ha sido compleja de rastrear pues la datación de 1900 que figura en algún archivo bibliotecario es errónea. Recurriendo a la prensa de la época comprobamos que el libro vio la luz en julio de 1890. Así se verifica en una reseña de Nakens aparecida en El Motín del 27 julio de 1890 bajo el título de “Bombo y platillos”, y en los anuncios promocionales insertados por esas fechas en otras publicaciones como Las Dominicales del Libre Pensamiento.
  Pese al tiempo transcurrido, la fuerza de sus escritos es indudable. Su descripción desnuda de una España (o Españas) corrupta, chaquetera, fanática y conservadora nos resulta familiar. Con «hoy no hay nada», se despedía escéptico en Nihil, el último y brillante artículo de “Puntos negros”. De Nakens, destacamos su libertad de pensamiento, su esencia, aunque algunas de sus reflexiones nos resulten algo anticuadas, como su apasionado patriotismo, tan sentido, tan presente en las grandes figuras republicanas de su época. La vida de Nakens transcurrió en tiempos de confusión entre guerra religiosa y lucha política; entre un ejército represor acompañado de guerrilleros carcundas, como así los llamaba, y algunos honrosos militares revolucionarios.
  «El exagerado patriotismo de Nakens no pudo avenirse con una doctrina que rechaza las nacionalidades y combate la idea de patria», sostenía el gran poeta peruano González Prada en un escrito de 1907 pidiendo su indulto. «Pues bien: la patria aquélla, tan defendida y amada por él, es la misma que hoy le juzga y le condena sin misericordia. Porque la patria no es sólo el aire que respiramos, el río del que bebemos, el terreno que sembramos, la casa donde vivimos y el cementerio en que duermen nuestros antepasados; es también el soplón que nos delata, el esbirro que nos apercolla, el juez que nos condena, el carcelero que nos guarda y la suprema autoridad a quien debemos obediencia y sumisión, ya esté representada por un general sudamericano que a duras penas sepa leer y escribir, ya por un reyezuelo español que lleve por cerebro un trozo de bacalao frito en el aceite de alguna sacristía».
  Nakens, bajo una apariencia de implacable luchador, tanto por sus rasgos físicos y de carácter como por lo directo de su pluma, fue un bondadoso soñador de ideas, según lo describe Luis Bonafoux. Asignó su escritura de acerados conceptos a impugnar «la calumnia esgrimida como principal arma de combate». Pasan los siglos y la mentira sigue instalada en el poder, en la prensa oficial y en la sociedad. 

FUENTE:  Ana  Muiña y Agustín Villalba (editores)
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José Nakens. Biografía.

José Nakens Pérez (Sevilla, 21 de noviembre de 1841 - Madrid, 12 de noviembre de 1926) fue un periodista y activista republicano y anticlerical español, padre del también periodista Javier Bueno, y cuya vida estuvo vinculada al semanario satírico El Motín. "Nací pobre, fui soldado, he trabajado mucho y no soy rico", así resumía su vida Nakens cuando cumplió los ochenta años.

Inicios: de cabo de carabineros a periodista y autor satírico

De familia humilde y liberal, su padre fue perseguido por Fernando VII durante la llamada Década Ominosa (1823-1833) y participó en la guerra carlista del lado isabelino en la que admiró al general Baldomero Espartero cuyas arengas "de memoria se sabía". Según confesó Nakens a los ochos años perdió su fe religiosa tras la lectura de El judío errante, aunque, según Manuel Pérez Ledesma, parece más creíble que esto se debiera a la influencia paterna que le transmitiría su odio al carlismo y a su aliado el clericalismo.
Se enroló muy joven y por necesidad, al haber muerto su padre, en el Cuerpo de Carabineros. Destinado a la Dirección General del Cuerpo en 1866, situada en Madrid, ya traía escritas dos obras de teatro que nunca llegaron a representarse. Cuando triunfó la Revolución Gloriosa en 1868 él se lanzó a la calle al frente de un grupo de carabineros portando una bandera que llevaba unos versos improvisados por él:
Ni un solo crimen empaña / nuestra gran revolución.
¡Ser libres sin un borrón / no se hace más que en España
En ese tiempo varios periódicos le publicaron algunos sonetos de exaltación patriótica, que alcanzaron cierta fama, además de romances y artículos, lo que le inclinó a abandonar el cuerpo de carabineros y dedicarse a las letras para llegar a ser un escritor famoso. "No es que en ese momento se creyera un poeta, ni siquiera un notable escritor; pero al menos había descubierto su facilidad para versificar y su capacidad para la sátira, dos rasgos de un estilo que ya no le abandonaría nunca".
Pero lo que le permitió vivir de escribir al principio no fue el periodismo sino el teatro que fue donde cosechó sus primeros éxitos, dentro del llamado teatro por horas, piezas cortas generalmente de un solo acto que atraían por su facilidad a todo versificador diestro. Nakens escribió más de sesenta obras, a tres duros por pieza, pero no se ocupó de compilar y editar estas obras que ni siquiera firmaba.
En 1876 entró en el periódico El Globo, desde cuyas páginas acusó a Ramón de Campoamor, el poeta de más prestigio del momento, de plagiario de Víctor Hugo, lo que hizo sonar su nombre. "Años más tarde, una vez conseguido su objetivo («el hambre de notoriedad es muy punzante», fue la explicación del interesado), el mismo Nakens saldría en defensa de la víctima de aquellas acusaciones". Por otro lado, en el periódico publicó algunos artículos anticlericales y publicó un libro contra los jesuitas que le valió su primer proceso (Los jesuitas. Su vida, costumbres, adulterios, asesinatos, regicidios, etc., firmado con el seudónimo de "Ignacio de Loyola", el fundador de la Compañía).

Al frente del semanario satírico, republicano y anticlerical El Motín

En 1879 abandonó el diario El Globo y para dejar el trabajo casi de esclavo del teatro por horas fundó el semanario El Motín, cuyo primer número salió a la calle el domingo 10 de abril de 1881, aprovechando la mayor libertad de prensa que había traído consigo el nuevo gobierno liberal encabezado por Práxedes Mateo Sagasta, después de seis años de gobierno de los conservadores de Antonio Cánovas del Castillo. El Motín "era un modesta publicación de cuatro páginas, repartidas entre un comentario de actualidad, un poema y algunas noticias breves, más un grabado -en principio, una caricatura de personajes y acontecimientos políticos- en las páginas centrales". Los objetivos del mismo eran la defensa de la unidad de los republicanos en un único partido y la lucha contra el conservadurismo -"¡Guerra a los conservadores! Nos parece que este grito equivale a un programa", apareció en el primer número- y el clericalismo, con la sección "Manojo de flores místicas" que se justificaba así: «Jesucristo arrojó a latigazos a los mercaderes del templo; nosotros, pecadores humildes, trataremos de imitarse, fustigando semanalmente a los que se olvidan de su ley». Fue esta sección, de cuyas noticias se hicieron ediciones en libros -el primero titulado Espejo moral de clérigos. Para que los malos se espanten y los buenos perseveren-, la que hizo famoso al semanario.


Aunque El motín es considerado como el periódico anticlerical por excelencia, especialmente del anticlericalismo popular más zafio, en realidad era más un semanario político dedicado a criticar a conservadores y liberales que se "turnaban" en el gobierno de la Restauración y a defender la unidad de los republicanos, apostando por la vía insurreccional, defendida entonces desde el exilio parisino por Manuel Ruiz Zorrilla -lo que le llevó a criticar con crudeza a los otros líderes republicanos: Emilio Castelar, Francisco Pi y Margall y Nicolás Salmerón-.
A mediados de la década de los 90 el periódico se encontró con graves problemas económicos porque, además de la cuantiosas multas que se le impusieron por delitos de imprenta, sus ventas bajaron, entre otras razones porque ciertos sectores republicanos pensaban que su anticlericalismo virulento -como el de Los Dominicales del Libre Pensamiento- perjudicaba a la causa de la República -criticaban sus "burlas de mal gusto" y su insistencia en los relatos de amores ilícitos entre "clérigos lujuriosos y amas rollizas"-. A pesar de que Nakens rebajó el precio del periódico los problemas continuaron y a comienzas del siglo XX apenas se leía. Según Nakens la culpa la tenía la "incomprensión" de los republicanos que no entendían que su objetivo era "quitarle autoridad al clero para que no pudiera valerse de ella en beneficio de D. Carlos". "¡Valiente cosa me importa a mí que los curas tengas amas, y éstas chiquillos, ni que falten al mandamiento que sigue al quinto con las feligresas que se presten a ello!", le explicó a Luis Bonafoux por esas fechas.
En 1898 Nakens fue redactor de la más importante revista noventayochista Vida Nueva.
Tras la muerte de Ruiz Zorrilla en 1895, Castelar en 1899 y Pi y Margall en 1902, El motín pasó a apoyar a Nicolás Salmerón, el único líder histórico del republicanismo español que quedaba vivo. Para ello Nakens convocó una Asamblea Republicana "con el exclusivo objeto de delegar en un solo hombre nuestros poderes [Nicolás Salmerón]" que fue un completo éxito -aunque no por ello las ventas de El motín aumentaron-. Se reunió el 25 de marzo de 1903 y allí casi dos mil republicanos acordaron crear un único partido (Unión Republicana) del que fue nombrado Salmerón jefe supremo, como propuso Nakens, quien pasó ocupar un cargo en la comisión directora. Pero, desilusionado, dimitió un año después del único puesto político que ocupó en su vida, y en 1905 se separó de Salmerón, ya que este se alejaba de una acción radical revolucionaria. «La Unión pactóse para preparar y realizar un acto que no se ha intentado; no para nombrar un cuerpo de coristas con destino al Teatro Parlamentario», explicó Nakens.

Multas, procesos y cárcel

 Nakens sale del coche celular per asistir al juicio de la bomba de Morral contra la comitiva real
(Foto de Campúa publicada en Nuevo Mundo, número 700, del 6 de junio de 1907)


A lo largo de toda su trayectoria El Motín sufrió numerosos procesos por supuestos delitos de imprenta que le supusieron multas, encarcelamiento de varios directores legales -entre otros, uno de los fundadores, Juan Vallejo- y de repartidores del periódico, especialmente cuando gobernaban los conservadores -por ejemplo, de enero de 1884 a noviembre de 1885 sufrió 84 procesos por delitos de imprenta y catorce multas de 500 pesetas-; es más, diversos obispos dictaron no menos de 47 excomuniones contra sus redactores -que a su vez excomulgaron a los obispos en nombre de "Fray Motín, obispo de la religión del Trabajo en la diócesis del Sentido Común"-. Por otro lado utilizaron todo tipo de argucias para evitar el secuestro de los ejemplares por la policía. El periódico consiguió sobrevivir milagrosamente, pese a sus escasas suscripciones y a sus dificultades de distribución, ya que prácticamente no se podía vender en la calle.
En 1898 el gobierno conservador aprovechó la suspensión de las garantías constitucionales con motivo de la guerra de Cuba para que la censura se cebara con El Motín, a pesar de que había apoyado la guerra y había mostrado un exacerbado patriotismo. Así fue suprimido un artículo sobre el reinado de Fernando VII porque llamaba "miserable" a Fernando, "liviana" a su madre y "malvado e inmoral" a su hermano Carlos María Isidro. La respuesta de Nakens fue suspender la publicación hasta que las garantías constitucionales no fueron restablecidas en 1899.
Nakens fue acusado en 1906 de encubrir al terrorista Mateo Morral, que había arrojado el 31 de mayo de 1906 una bomba contra el rey Alfonso XIII y su esposa a su paso por la calle Mayor de Madrid, y que al día siguiente se había suicidado. Uno de los argumentos que se utilizaron en su contra fue el relato que había hecho en 1901 de la visita que había tenido en la redacción del periódico en julio de 1897 por parte de un italiano que se hacía llamar Emilio Rinaldi que le confesó que había venido a España "a matar a Cánovas, al Rey o la Regente" para vengar a los anarquistas encarcelados y torturados en los procesos de Montjuic. Nakens ni le creyó ni volvió a saber de él hasta que el día 8 del mes siguiente supo que el italiano que le había visitado, que en realidad se llamaba Michele Angiolillo, había asesinado al presidente del gobierno Antonio Cánovas del Castillo en San Sebastián. En el artículo que escribió relatando el suceso cuatro años después Nakens reafirmó su condena del terrorismo, como lo había demostrado su periódico El Motín en reiteradas ocasiones, pero que si le hubiera creído no lo hubiera entregado a la policía porque él no era ningún delator.

 Foto policíaca de José Nakens del su ingresos a la prisión Modelo de Madrid (junio de 1906)
Lo que había pasado, según la versión de Nakens que fue aceptada por muchos de sus contemporáneos, es que Mateo Morral había entrado en la redacción de El Motín a primera hora de la tarde tras lanzar la bomba sobre los reyes y que después de conseguir que Nakens le prometiera que guardaría en secreto la noticia que iba a confiarle, le explicó lo que había hecho. Mateo Morral pasó la noche en casa de un tipógrafo de la imprenta de El Motín gracias a las gestiones de Nakens -que le dio cobijo "por hombre, por necesitado de amparo, porque confió en mi palabra y en mi honor y porque "si hubiera yo delatado a ese anarquista soñaría todas las noches con un agarrotado por mi delación, más que por su crimen"- y al día siguiente se marchó, suicidándose tras disparar contra un guarda jurado. Varios días después Nakens y dos tipógrafos fueron detenidos por encubrimiento, y en Barcelona el anarquista y pedagogo Francisco Ferrer Guardia como inductor del atentado. En el juicio Ferrer Guardia fue absuelto pero Nakens fue condenado a nueve años de prisión.
Nakens ingresó en la cárcel Modelo de Madrid el 11 de junio de 1906 ocupando la celda número 7. Cuatro meses después publicaba un primer artículo en el que denunciaba las condiciones infrahumanas en que vivían los presos:
Yo veo en esta cárcel hombres y niños descalzos y hasta en cueros. Yo veo al pasar frente a algunas celdas catres desvencijados, jergones reducidos a la mitad, rotos, sin paja de maíz apenas, cubiertos con media manta deshilachada y un cabezal sin funda lleno de mugre. Yo veo muchas ventanas de las celdas sin cristales, con el frío que hace ya, y que lo mismo ocurre en los grandes ventanales de las naves. Yo veo turbia el agua muchos días, otros mezclada con tierra, y siempre, hasta cuando sale clara, despidiendo olor nauseabundo
El impacto del artículo fue enorme -recibió cartas que relataban abusos a los presos, celdas de castigo, enfermedades por mala alimentación, etc- y tuvo una oferta del diario republicano El País para que siguiera relatando lo que veía en la prisión, que más tarde compiló en dos libros: Mi paso por la cárcel y La celda número 7. En ellos también defendió el programa de reformas penitenciarias del nuevo director de la prisión Rafael Salillas que pusieron fin al "régimen terrorífico y expoliador" anterior. Todo ello le hizo ganar un prestigio y una popularidad que acabó obligando al gobierno de Antonio Maura a indultarle. El 8 de mayo de 1908 abandonó la prisión.

Esplendor y declive.



A pesar de que cuando salió de la cárcel tenía sesenta y siete años, volvió a publicar El Motín. Gracias al prestigio obtenido por Nakens durante su encarcelamiento -los que antes le habían tildado de "inquisidor al revés" y de "viejo decrépito" ahora lo consideraban un "gran hombre", como lo llamó Ramiro de Maeztu-, el periódico en esta segunda época ganó muchos lectores alcanzando tiradas de más de 20.000 ejemplares y multiplicó su tamaño -en 1910 llegó a las dieciséis páginas-. También mejoraron el aspecto del periódico y crecieron en número y difusión el resto de publicaciones promovidas por Nakens: los folletos de la Biblioteca del Apostolado de la Verdad y unas Hojitas piadosas, cuyas tiradas rozaron la increíble cifra de cien mil ejemplares. Asimismo publicó una docena de libros que recopilaban los miles de artículos que había escrito.
Sin abandonar en absoluto su republicanismo, durante esta segunda etapa El Motín acentuó su anticlericalismo en un momento en que la cuestión religiosa estaba en el primer plano de la vida política por los sucesos de la Semana Trágica y por la Ley del Candado propuesta por el gobierno liberal de José Canalejas. Esto le acarreó de nuevo problemas con la justicia especialmente a causa de dos caricaturas. En la primera se veía una imagen de Cristo en la cruz mientras a su lado un obispo, un jesuita y un fraile se atracaban de gallinas compradas con los estipendios de las misas y los responsos -con la leyenda «El que trajo las gallinas y los que se las comen». En la segunda -que llevaba el lema «¡Santa Familia!»- un sacerdote sostenía el biberón que una señora estaba a un punto de dar a un bebé. Fue denunciado por un jesuita y condenado por ofensas a la moral católica, lo que constituía una auténtica sorpresa pues en los treinta y un años de vida de El Motín nadie había denunciado sus caricaturas. En 1914 fue denunciado de nuevo y condenado por injurias a un clérigo. Respondió con la publicación de un Almanaque de la Inquisición que recogía autos de fe y láminas con las torturas que aplicaba el Santo Oficio, "ese monstruoso tribunal creado, apoyado y defendido por la Iglesia católica, para acumular riquezas, satisfacer venganzas e imponerse a los pueblos por el terror", como se decía en el Almanaque. También publicó un Almanaque cómico del carlismo para los años 1914 a 1999 que fue respondido por los carlistas con la colocación de un petardo en el pasillo de la administración de El Motín.
Sin embargo, El Motín empezó a perder lectores (unos seis mil entre 1911 y 1914). En 1915 redujo sus páginas a ocho y a cuatro en 1918. Ese año Nakens -que tenía entonces setenta y siete años- enfermó de la vista, lo que le impedía a temporadas escribir en aquellos momentos en que era el único redactor de la publicación. Aunque Nakens atribuyó su declive a su permanente combate contra "los fetiches que el pueblo adora", la razón de la caída de ventas se debió fundamentalmente, según el historiador Manuel Pérez Ledesma, a la "monotonía del semanario -dedicado en gran medida a reproducir artículos antiguos y a copiar textos de otros periódicos- y [a] su falta de atención a la actualidad". Así hacia 1920 la tirada se había reducido a unos seis mil ejemplares. Entonces a iniciativa de un fiel lector se organizó una suscripción para editar un número extraordinario de homenaje a Nakens, que se publicó en enero de 1923 y en el que participaron eminentes republicanos como Emilio Menéndez Pallarés, Roberto Castrovido o Hermenegildo Giner de los Ríos y los más jóvenes Marcelino Domingo, Álvaro de Albornoz o Gabriel Alomar. En ese número apareció una "Sonata en on" de Luis de Tapia que decía:
Yo admiro a Nakens / por su tesón...
Porque es un yunque / su corazón...
[...] Porque cumplida / su obligación,
irá al sepulcro / sin confesión...
A fines de 1924, varios periodistas e intelectuales -como Gregorio Marañón, Rafael Altamira, Ramón Pérez de Ayala o Luis Araquistáin- se movilizaron para recabar ayudas para Nakens consumido por las deudas y a mediados de 1925 la Asociación de la Prensa de Madrid, presidida por José Francos Rodríguez, le concedió una pensión vitalicia de 150 pesetas al mes, "en atención a los méritos contraídos en su larga y limpia trayectoria de periodista", y meses después le otorgaba el Premio a la Vejez dotado con 5.000 pesetas. El 12 de septiembre de 1926, el octogenario periodista republicano murió de accidente vascular cerebral.

Las reacciones a su muerte

A su entierro multitudinario, organizado por la Asociación de la Prensa de Madrid, acudieron políticos como el republicano Alejandro Lerroux o el socialista Julián Besteiro, escritores, periodistas, estudiantes y "gentes del pueblo", además de representantes de organizaciones republicanas y masónicas. El féretro iba cubierto con el estandarte de El Libre Pensamiento, Sociedad de Actos Civiles de Madrid. En el cementerio civil donde fue enterrado alguien gritó: «¡Vivan los hombres honrados!».
El periódico El Liberal lo consideró "el último representante de una generación gloriosa" y el también liberal La Voz afirmó: "No estamos tan sobrados de hombres representativos para que no sintamos honda emoción al ver separarse de nosotros los que fueron en vida modelos de ciudadanía, espejos de patriotismo y relicarios de virtudes laicas". El Imparcial, por su parte, destacaba la entrega de "este hombre entero, rectilíneo, altruista y desinteresado". En cambio el diario católico El Debate dijo que El Motín era "un periódico que figura por derecho propio entre los profesionales de la calumnia" y que era "la chabacanería, la grosería misma", y que su director, el "desgraciado autor de estos engendros" era "un baldón en la historia del periodismo en España".
A los tres meses de su muerte, su hija, Isabel Nakens que había sido su principal colaboradora en los últimos años -Nakens se quedó viudo a principios de siglo-, volvió a publicar El Motín con el título Reflejos de «El Motín», que subtituló "semanario literario" para burlar la censura de la Dictadura de Primo de Rivera, aunque su finalidad estaba clara: "hoy, como ayer, este periódico es y será siempre de prounión republicana y anticlerical de todas las religiones". De hecho desde el periódico promovió una caja benéfica prolaicismo para premiar a quienes sustituyeran los ritos católicos del bautizo, la boda o el entierro por otros civiles. El periódico tuvo que cerrar en junio de 1929 por problemas económicos y la despedida consistió en el envío a los suscriptores de un antiguo número de El Motín. Dos años después se proclamaba la República en España.

Recopilaciones de artículos

  • Anticlericalismo al por menor, Madrid: [s.n., s.a.] (Imp. "La Itálica")
  • Asuntos diversos. Madrid: "La Italica" , [1915]
  • Calumnias al clero inventadas por José Nakens. Madrid: "La Italica" , [-1915?]
  • Cartas y dedicatorias, Madrid : [s.n. , s.a.] (Imp. Domingo Blanco)
  • La celda número 7: (Impresiones de la cárcel), Madrid: [s.n., 1908?] (Imp. D. Blanco)
  • Chaparrón de milagros. Madrid: Domingo Blanco , [1911?]
  • Clericalismo en solfa, Madrid: [s.n., s.a.] (Imp. Sáez)
  • Cosas que he dicho. Madrid: Domingo Blanco, [1912?]
  • Cuadros de miseria, Copiados del natural, Madrid: Domingo Blanco , 1907
  • De todo un poco: Colección de artículos, Madrid: [s.n., 1909?] (Imp. Domingo Blanco)
  • Degradaciones y cobardías Madrid: [s.n., 1896] (Imp. de Domingo Blanco)
  • La dictadura republicana: Artículos publicados recientemente, Madrid: [s.n., 1905?] (Imp. de A. Marzo)
  • Dioses mayores: Artículos políticos, Madrid: [s.n.] , 1922 (Imp. Juan Pérez)
  • En broma y en serio: Artículos anticlericales, Madrid: [s.n., 1909?] (Imp. Artística Sáez, hermanos)
  • Espejo moral de clérigos para que los malos se espanten y los buenos perseveren: ó sea la recopilación escogida de los célebres y odoríferos Manojos de flores místicas publicados en "El Motín", Madrid: [s.n., 1910?] (Imp. de Domingo Blanco)
  • Los horrores del absolutismo, Valencia: F. Sempere y Compañía , [s.a.]
  • Humorismo anticlerical, Madrid: [s.n., s.a.] (Imp. y Pub. Grág. de Domingo Blanco)
  • Juan Lanas, Madrid : [s.n. s.a.] (Imp. Popular)
  • ¡Libertad y á ellos!. Madrid: Domingo Blanco, [s.a.]
  • Lo que no debe decirse: Colección de artículos con dedicatoria, prólogo, introducción y críticas de la obra. Madrid: [s.n.], 1882 (Imp. de M. Romero)
  • Más calumnias al clero inventadas por José Nakens. Madrid: "La Itálica", [1915]
  • Mi paso por la carcel, Madrid: Centro Gráfico-Artístico, [s.a.]
  • Milagros comentados, Madrid: [s.n., 1913?] (Establ. Tipco. Libertad. 31)
  • Muestras de mi estilo, Madrid: Domingo Blanco, 1906
  • Otras calumnias al clero. Robos, estafas, captaciones, explotaciones... etc. . Madrid: "La Itálica", [1910?]
  • Picotazos en la cresta: (Escaramuzas anticlericales) Madrid: [s.n. , ¿1912?] (Est. tipográfico)
  • La piqueta: Colección de artículos Madrid: [s.n. , s.a.] (Imp. de M. Romero)
  • Puñado de ironías. Madrid: Domingo Blanco, 1907
  • Trallazos, Madrid: [s.n., s.a.] (Establecimiento Tipográfico-Libertad, num. 31)
  • Trozos de mi vida, Madrid: Sáez, hermanos , [1914?]
  • Variedad en la unidad: Colección de artículos, Madrid: [s.n. , 1885?] (Imp. Artística)
  • Verdades al pueblo (Juan Lanas). Madrid: Domingo Blanco , [1911?]
  • Viaje al infierno, Madrid: [s.n., s.a.] (Imp. Domingo Blanco)
  • La vuelta de Cristo Madrid: [s.n., 1903?] (Imp. de Domingo Blanco)
  • Yo, hablando de mí: (Colección de artículos). Madrid: [s.n., 1914?] (Imp. Artística)

Versos

  • Cien sonetos Madrid: [s.n., s.a.] (Imp. "La Itálica")
  • Sonetos anticlericales, [Madrid: s.n., 1915] (Imp. "La Itálica")
                                            José Nakens

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