24 de octubre de 2013

La Real Colegiata de Santa María de Arbas, que aunque se ubica en tierras de Villamanín (León), siempre ha estado vinculada al concejo de Lena.

El oso yuntero de Arbas.

 
Cuenta la leyenda que, durante la construcción de la iglesia, un buey que tiraba de un carro cargado de piedra traída desde el pico Tres Concejos fue atacado y después devorado por un oso. El canónigo que guiaba el carro unció al oso en sustitución del animal muerto y tuvo que acarrear piedra, emparejado al buey superviviente, hasta que concluyó la construcción del templo. http://asturgeografic.blogspot.com.es

Las interpretaciones y leyendas vinculadas a los animales representados en una portada lateral de la real colegiata de Santa María, templo románico ubicado en Villamanín y vinculado a Lena.


A la estructura original se fueron añadiendo nuevos elementos, sobre todo durante el siglo XVII y el XVIII: la torre cuadrada, la bóveda de la nave central, el pórtico y la sacristía sur. http://asturgeografic.blogspot.com.es

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El 15 de diciembre de 1989 los trabajadores que cada mañana cruzaban la zona financiera del corazón de Nueva York hacia el edificio de la bolsa, se encontraron con una escultura que embellecía su paseo. Era una buena representación en bronce de un toro a punto de embestir y al parecer se había colocado la noche anterior sin previo aviso ni ceremonia de inauguración. La cosa, que ya era extraña por esta circunstancia, tomó la categoría de misterio cuando la policía se dio cuenta de que nadie conocía nada sobre su procedencia ni se había autorizado su colocación a pesar de que pesaba 3.200 kilogramos.
El enigma no tardó en resolverse, pero los detalles del asunto fueron también sorprendentes. El responsable de todo había sido el artista italiano Arturo Di Modica, quien había gastado todos sus ahorros en aquella acción con la que quería alegrar las navidades a sus vecinos después de la crisis bursátil de 1987. Al día siguiente, una grúa se llevó al fantástico animal, pero después de algún tira y afloja y a petición popular, el toro fue colocado definitivamente en un plaza al final de Broadway y hoy es uno de los iconos que buscan los turistas que visitan la gran ciudad y también de los empleados de la Bolsa que lo han aceptado como símbolo del éxito en su actividad.
De Modica escogió al toro para su escultura porque conocía que los inversores ya identificaban este animal con la subida de acciones, igual que hacen en sentido contrario con el oso, al que ven como símbolo de las pérdidas y así, en el argot financiero, se llama "mercado toro" a la tendencia alcista y "mercado oso" a la baja. Por eso también están las dos figuras frente al monumental edificio que alberga la bolsa de Fráncfort, conocida como la catedral de los capitalistas por su cúpula de 43 metros de altura.
Y ahora ya se estarán preguntando cual es la relación de esta historia con la Montaña Central. Pues bien, para encontrarla debemos subir hasta la real colegiata de Santa María de Arbas, que aunque se ubica en tierras de Villamanín siempre ha estado vinculada al concejo de Lena.
Se trata, como a lo mejor ya saben, de un hermoso edificio de traza románica, levantado junto a un hospital de peregrinos, aún más antiguo, en el que abunda la decoración con figuras simbólicas, sobre todo en una de las arquivoltas del arco interior donde pueden verse cabezas humanas, animales cuadrúpedos, un extraño personaje tumbado con un libro en una mano y una paloma en la otra, una rana, serpientes, leones y, en fin, una colección de figuras que en se esculpieron en su día con un significado que se nos escapa.
Pero hoy nos interesa más otra portada lateral, abierta en el lado occidental dentro del cuerpo inferior de la torre porque allí, una frente a la otra, vemos representadas las figuras de un oso y lo que algunos interpretan como un toro y otros como un buey; algo imposible de determinar con certeza, a partir de una cabeza de piedra, pero que nos lleva más de mil años atrás a encontrarnos con los mismos animales de los inversores de Nueva York y Fráncfort.
A pesar de que estos motivos se repiten también en otros lugares como la portada del Perdón de San Isidoro de León, en Arbas siempre han llamado la atención, hasta el punto de que tienen su propia leyenda, vinculándola con la fundación de este establecimiento. Según se cuenta, los protagonistas fueron los primeros ermitaños que se asentaron en el lugar y estaban empeñados en la construcción del templo primitivo. Al parecer, uno de ellos llamado Pedro, que se había dormido rendido por el trabajo, fue despertado por una voz que gritaba su nombre desde el cielo para que pudiese ver como un oso mataba a uno de los dos bueyes que tiraban del carro en el que se acarreaban la piedra desde la cantera abierta cerca del Pico Tres Concejos,
Entonces el cantero en vez de amilanarse se enfrentó con el animal, dominándolo y perdonando su vida a cambio de que pasase a ocupar el lugar de su víctima. Aunque yo prefiero otra versión más pacífica, que explica como el devoto dormilón, se dirigió hasta al plantígrado para convencerlo de que no había nada más noble que dedicar la vida a levantar iglesias y la fiera arrepentida de su acción se dejó uncir en el lugar que había ocupado su víctima.
De cualquier forma, hay que decir que esta historia tampoco es original y se repite con algunas variantes en otros sitios sagrados que cuentan a su vez con las dos figuras esculpidas. Por ejemplo en Liébana, donde se cree que fue el fundador del monasterio, Santo Toribio, quien meditaba en el bosque sobre la manera de convencer a los montañeses para que le ayudasen con su obra, el que vio una feroz pelea entre un oso y un buey y sin dudarlo los separó, obteniendo como agradecimiento que ambos le ayudasen a arrastrar la primera piedra del edificio, con la consiguiente conversión de los vecinos del lugar, que pasaron a ser fervientes cristianos.
Debemos decir que hay quien prefiere otra tradición, también sin ningún fundamento, que atribuye al rey Pelayo la fundación de Arbas, pero dejándonos de fantasías, es imposible saber lo que querían plasmar realmente los canteros medievales con estas representaciones, porque a pesar de que se han escrito cientos de libros sobre el significado de las fantásticas esculturas del arte románico, siempre se trata de deducciones y opiniones personales de las que no se puede concluir nada con seguridad.
Aunque nunca sabremos con certeza la antigüedad de estas leyendas, si las queremos remontar al origen de las construcciones, debemos tener en cuenta que Santo Toribio de Liébana empezó a construirse en 1265, mientras que la hospedería y el hospital de Arbas estaban abiertas desde antes del 1200 por una comunidad que se regía por la regla de San Agustín y según la documentación que se conserva ya había recibido espléndidas donaciones de nobles asturianos y hasta del emperador Don Alfonso, y su hijo Don Fernando II, quien incluso se había hospedado allí con su heredero en 1216.
Lo que si podemos hacer es un paralelismo entre los osos y los toros que nos dejaron nuestros antepasados y los que hoy se presentan ante las bolsas, que no son otra cosa que los nuevos templos de la deidad que ha acabado teniendo más adoradores en este mundo: el dios Dinero. En ambos casos la lectura es parecida: el oso, símbolo de la Libertad y el andar por libre representa lo malo y el buey, o el toro si lo prefieren, es el camino hacia la felicidad, la celestial para los hombres del medievo y la terrenal para los financieros y banqueros de la actualidad.
La leyenda de Arbas nos recuerda el esfuerzo de quienes eligieron este lugar para edificar un hospital de peregrinos sabiendo que allí ya venían parando obligatoriamente los que optaban por recorrer el camino asturiano para dirigirse a Santiago de Compostela. Bajo su techo buscaban albergue los enfermos para recobrar su salud y los sanos simplemente reponer fuerzas antes de enfrentarse al temido paso de Pajares, como explicaba Pascual Madoz en su famoso diccionario publicado a mediados del siglo XIX donde dejó escrito que allí se socorría con pan y vino a los transeúntes que lo solicitaban y se hacían además otros muchos beneficios, sobre todo durante el crudo invierno.
Más de mil años de historia que vieron tejerse entre sus muros innumerables historias de supervivencia hasta convertir esta tierra mágica en un crisol donde Asturias y León mezclan sus identidades. A lo mejor es bueno que nos acordemos ahora de la leyenda del oso y el toro y nos pongamos todos a tirar todos en la misma dirección.


                                        Ilustración de: Alfonso Zapico.

FUENTE: ERNESTO BURGOS-HISTORIADOR
(A José Antonio Iglesias, poeta y asturiano de Villamanín).
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Colegiata de Santa María de Arbas.

La iglesia de Santa María de Arbas es un ejemplo del tardorrománico leonés, aunque en el aspecto decorativo está vinculada con el románico asturiano. Dado que la iglesia actual es de comienzos del siglo XIII, su estilo se acerca a la estética gótica, como se puede comprobar en las decoraciones vegetales de sus capiteles y en lo agudo de sus arcos. http://asturgeografic.blogspot.com.es

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La Colegiata de Santa María de Arbas es una iglesia que se encuentra situada en Arbas del Puerto, al norte de la provincia de León (España) y pertenece al Ayuntamiento de Villamanín.
Es paso obligado para quienes van de peregrinación a Santiago de Compostela, pasando previamente a visitar la Catedral de San Salvador de Oviedo, recorriendo el tramo conocido como Camino Asturiano.
Desde León, ciudad por donde pasa el denominado Camino de Santiago Francés, los peregrinos subían hacia el norte para visitar San Salvador, pasando por Pola de Gordón, Arbas, Casa Tibigracias, Puente de los Fierros, Campomanes, Pola de Lena, Mieres, Olloniego, La Manjoya y Oviedo, donde se enlaza con el Camino de Santiago de la costa o Ruta del Norte. Es conocido desde la Edad Media el dicho de quien va a Santiago y no visita al Salvador, va a casa del criado y no visita a su señor, existiendo varias frases para referirse a lo mismo, como quien va a Santiago y no visita al Salvador, visita al criado y deja al señor o quien va a Santiago y no visita al Salvador, sirve al criado y deja al señor.

 
La portada meridional se compone de un arco de medio punto y tres arquivoltas, profusamente decorada.
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Historia.

En torno al año 1092, una comunidad monástica, más concretamente canónigos regulares de San Agustín, se asentó en el pueblo de Arbas. Dada la posición estratégica de dicho pueblo en la ruta hacia San Salvador de Oviedo y el asentamiento de la comunidad religiosa, en el año 1116, aún no conservándose documento al respecto, según el historiador Menéndez Pidal, fue fundado un hospital por orden del conde Fruela, cuya finalidad era la de ser albergue de peregrinos en su paso hacia Oviedo.
Pese a ser una construcción muy tosca y pobre, destinada básicamente a guardar el ganado de la comunidad, tuvo su importancia y relevancia ya que aparte de a los peregrinos, servía de alojamiento a los pobres que así lo solicitaban. Se le conocía también como Casa de los Probes.
Precisamente la existencia de ese hospital fue la que propició que durante el reinado de Alfonso IX, más concretamente en el año 1216, se empezara a levantar, junto al albergue, la Iglesia de Nuestra Señora de Santa María de Arbas. El templo sufrió una serie de transformaciones a lo largo de los siglos, entre las que podemos destacar el adosamiento a la nave norte de unas capillas góticas. También podemos hablar del pórtico de entrada que se cubre con una crucería, donde predomina la ornamentación de ciertas partes con formas alusivas al Camino de Santiago, como pueden ser la cruz de la Orden de Santiago.
En el año 1693 concluye la construcción de una torre, adosada a los pies de la iglesia, donde se ubicó el coro, y que fue concebida para hacer las funciones de pórtico. Con posterioridad, concretamente en el año 1723, se construye la llamada "Casa del Abad", que se corresponde con la actual residencia de los sacerdotes oficiantes de la zona.
Durante la guerra civil española, la iglesia fue saqueada, siendo la imagen original de la Virgen pasto de las llamas en el año 1936, y siendo sustituida por una copia, obra del escultor Seoane Otero, de la Virgen del Monasterio de Gradefes. La imagen original forma parte de las reliquias de San Isidoro de León.
En los años 60, la Dirección General de Bellas Artes encargó al arquitecto Luis Menéndez Pidal Álvarez la restauración del edificio, siendo su última morada, puesto que su sepulcro se encuentra en el muro septentrional de la colegiata.
Ha sido declarado Monumento Histórico Artístico desde el año 1931.


La iglesia es de planta basilical de tres naves, más ancha la central, divididas en tres tramos y rematada por una cabecera también triple.

La capilla mayor es semicircular, precedida de un profundo tramo recto. Está cubierta con una bóveda de crucería de nervios moldurados que reposan en ménsulas con decoración vegetal.
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Estilo.

Se puede catalogar a la Iglesia como genuina representante del eslabón entre el románico leonés y el asturiano. Un románico tardío que busca un acercamiento con la estética gótica, a la vista del carácter vegetal de la mayoría de sus capiteles.
Este estilo tardío recibe el nombre o es conocido como Arte 1200, con una estética más depurada y ciertamente, sombría. El conjunto de por sí es sobrio.
Se puede decir, a la vista de todo el edificio, que en él se reflejan y entremezclan varios estilos. Gótico en la semicúpula del ábside central, con características de las usadas en las Catedrales leonesas de Toro, Zamora y Salamanca, y románico astur en casi todo el resto, por lo que no es descabellado pensar en la intervención de dos tipos de artistas, dadas las formas tan diversas que se encuentran.

 
Los ábsides laterales presentan un tramo recto y pequeñas capillas de testero plano cubiertas con bóvedas de cañón.Las ventanas son de medio punto abocinadas al interior.
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Estructura.

Se puede decir que la iglesia tiene planta basilical formada por tres naves, modelo no habitual en los edificios eclesiásticos de la provincia de León, destacando la central por su altura y anchura, siendo rematadas todas ellas por ábsides de forma cuadrada, los laterales y semicircular, el central.
En su origen, la cubierta de la nave central consistía en un artesonado de madera que con el tiempo fue sustituido por tres bóvedas de terceletes (nervio suplementario de las bóvedas de crucería, que arranca del ábaco del capitel para terminar en las cadenas), en tanto que las laterales lo hacen con las de tipo arista.
Las naves están separadas por cuatro pilares cruciformes con columnas, en número de cuatro también, adosadas sobre plintos, todos ellos ornados con una gran variedad de bolas, flores y garras. Destaca asimismo, la falta de crucero.
La portada principal, que se sitúa en el lado meridional, está protegida por un pórtico del siglo XVIII, y se compone de arco de medio punto, así como tres arquivoltas, alzándose sobre un zócalo.
Existe en el lado occidental otra portada que se apoya sobre dos mochetas, las cuales están decoradas con un oso y un buey. Es de arco de medio punto y tímpano liso. La decoración escultórica de todo el edificio destaca por la presencia de figuras de animales, motivos geométricos y figuras humanas, así como motivos vegetales. Se puede hablar también de una tercera portada, cuyos restos aún se pueden ver en la zona norte de la iglesia, pero desaparecida al adosarse al edificio una capilla.


 
En el detalle se pueden ver a dos serpientes atacando a un batracio. http://asturgeografic.blogspot.com.es

Leyenda.

Como suele ocurrir al hablar de este tipo de edificaciones, existen leyendas respecto de las mismas, siendo la más conocida respecto de la Colegiata de Arbas la del buey y el oso, que se remonta al siglo XVIII.
Según las creencias populares, dos eremitas que vivían en el lugar donde se estaba construyendo la iglesia, tenían dos bueyes que usaban para acarrear los materiales para la construcción de la misma, pero una noche, un oso devoró a uno de los bueyes. Pero uno de los dos monjes carreteros, en lugar de rendirse a lo que había ocurrido, unció el oso al yugo junto con el otro buey y desde ese momento ocupó el lugar del buey muerto.
Por esa razón se representan ambos animales en la portada del lado occidental, ¿o se puede decir, que al estar representadas las imágenes, eso dio lugar a la leyenda?. En referencia a esta leyenda, en el escudo de Villamanín, aún cuando el escudo representa más, en realidad, al antiguo Concejo de Arbas que a la totalidad del territorio de La Tercia, la definición heráldica reza Escudo de gules, una colegiata de oro mazonada de sable y surmontada su nave de una testuz de toro y una cabeza de oso, ambas de oro, puestas en faja. Al timbre corona real cerrada.


 
Los capiteles de la portada, al igual de los del interior de la iglesia, están decorados con motivos geométricos y vegetales.  http://asturgeografic.blogspot.com.es

Situación y alrededores.

Nombre: Colegiata de Santa María de Arbas
Lugar: Arbás del Puerto
Provincia: León
Comarca: La Montaña
Municipio: Villamanín
Coordenadas:42.99329,-5.74463


Las naves se separan mediante pilares cruciformes con columnas adosadas sobre las que descansan arcos formeros de medio punto que sostienen los muros superiores de separación entre las naves. 

FUENTE:  asturnatura.com  ® asturnaturaDB, 2004 - 2013
IMAGENES:  http://asturgeografic.blogspot.com.es

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