9 de septiembre de 2013

El diario Asturiano " Región" - 1923 - 1983

DIARIO "REGIÓN" - 1923-1983



















[Periódico Asturiano]











BERNARDO AZA. Nació en Pola de Lena el, 5-2-1.887. Curso estudios de bachillerato, perito agrícola, facultativo de minas y derecho. Afiliado al partido maurista fue candidato a Cortes en 1.920. Durante la dictadura de Primo de Rivera fue nombrado Diputado provincial, cargo del que dimite al año siguiente ante en proceso de estabilización de este régimen que se había considerado como accidental en la vida política del país. Apoyo a la clase obrera subvencionando escuelas ateneos y círculos sociales. Hasta 1.931 permanece apartado de la vida política, fundando en este año el partido, Derecha Regional Asturiana. Durante la república se afilio a la Falange Popular. En 1.933 la coalición de las fuerzas conservadoras (C.E.D.A.), le propone como candidato a Diputado a Cortes por Asturias, cargo para el que fue elegido. Simultáneamente a su actividad política, desarrolla otra periodística, publicando artículos en diversos periódicos provinciales. En 1.923 fundo en Oviedo el periódico “Región”, donde apareció la mayor parte de sus colaboraciones. Fue presidente del consejo de administración del citado periódico y vicepresidente de la Editorial Católica de Madrid. Falleció asesinado en Madrid, en 1.936.
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"El periódico" (24 de julio de 1923 - 30 de noviembre de 1983).
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El 24 de julio de 1923 apareció en Oviedo, por vez primera, el diario español Región, fundado por Bernardo Aza y González-Escalada con un capital inicial de 500.000 pesetas. Además de Aza como presidente, formaron parte del primer Consejo de Administración: Donato G. Abella, Luis Menéndez de Luarca, Manuel Martínez Pérez, Francisco Somolinos, José Sela y Sela, Ramón Cerviño, José María Martínez-Noriega, Ramón Cerviño, y Joaquín Bárcena. Sería su primer director-gerente Modesto González Pola. Le siguieron, ya solamente ocupando el cargo de directores: Francisco Aznar Navarro; Ángel Luya Cabanelas; Florentino Carreño, Constantino Cabal Rubiera; Antonio Álvarez Solís; José García San Miguel, José Simón Valdivieso; Francisco de Cáceres; Ramón Alonso Rodríguez; Juan Manuel Usero Munera; José María Guisasola; Jaime Caldevilla G.-Villar; Julio de Urrutia Echaniz; Enrique Valdés Villabella; Ricardo Vázquez-Prada Blanco; José Antonio Cepeda González; Juan de Lillo Cuadrado; Luis José Ávila; Daniel Serrano, y, por último, Julio González García.
El periódico, que siguió siempre una línea tradicionalmente católica, según él mismo decía, tuvo sus primeras instalaciones en la calle ovetense de Melquiades Álvarez, número 7, hasta que el 18 de junio de 1960 aparece desde las nuevas dependencias de la calle de Fray Ceferino, número 25, donde también inaugura nueva maquinaria. En su primer número publicado el 24 de julio de 1923 se podían leer, a ambos lados de la cabecera, sendas afirmaciones, la primera dirigida sus lectores: «Como buen asturiano amarás a Asturias sobre todas las cosas. Amar a Asturias no excluye, antes fortalece, el amor a España.» La otra hacía referencia a que era un diario de información gráfica y literaria, desligado de todo compromiso con personas, entidades y agrupaciones políticas. Por otro lado, en primera página publicaba a modo de juicio de intenciones, un largo artículo titulado Por Asturias y para Asturias, que reflejaba con claridad lo que se proponía el nuevo periódico.
Región apareció por última vez el 30 de noviembre de 1983, y su cierre fue debido a los graves problemas económicos que venía arrastrando desde hacía algún tiempo. A pesar de los esfuerzos que hizo la empresa para evitar el cierre definitivo y a pesar también de las muchas muestras de solidaridad que recibió, aunque ninguna de ellas vino precedida de nuevas aportaciones económicas ni tan siquiera de un aumento de publicidad, que era lo que de verdad necesitaba el periódico para poder seguir saliendo diariamente como lo hizo a lo largo de poco más de sesenta años. El que fue director durante tres décadas y media, y que llegó a convertirse en una institución del periódico, Ricardo Vázquez-Prada, que seguía ligado al mismo como colaborador después de jubilado, publicó el último día, a modo de despedida, un artículo que tituló "Adiós, Región".
Por Asturias y para Asturias.
Región -  Oviedo, martes 24 de julio de 1923 - (primer artículo)
Antaño era cosa fácil lanzar a la circulación un diario nuevo. Bastaba con que se lo propusiesen un caballero particular, un núcleo de amigos, o una determinada agrupación política. ¿Dinero? Con algunos centenares de pesetas había de sobra para darse el gusto de un fundar un periódico en pocas horas. ¿Material? Se salía del paso acudiendo a la imprenta más próxima, por insignificante que fuese. La historia del periodismo español en la segunda mitad del siglo XIX es muy pintoresca. Nacían los periódicos con la misma facilidad con que nacen los hongos en las tierra húmedas.
En nuestros días ha conocido la prensa o, hablando claramente, la industria periodística una transformación extraordinaria, así en lo material como en lo espiritual. El magnífico desarrollo de las Artes Gráficas va desterrando de la Prensa los procedimientos arcaicos e impone, cada vez que aparece un gran diario, a la moderna la inversión de fuertes sumas, para no correr el peligro del ridículo.
Al compás de esas innovaciones materiales se han operado otras que la voluntad del público encargó de imponer. El periódico personal ha pasado a la historia. Vuelve todo el mundo la espalda a la hoja impresa que se circunscribe a defender cotidianamente los intereses políticos o partiendo de un señor. Los periódicos de partido cayeron en una postración tremenda desde el punto y hora en que las grandes agrupaciones se desmembraron. Vida propia en ocasiones próspera, sólo alcanza hoy en España el periódico de empresa bien montado, independiente, aunque con algún matiz ideológico, ya que de otra manera constituiría un cuerpo sin alma.
La propia realidad determinó las normas que habían de regir las funciones y la naturaleza de este periódico que hoy nace. En organizarnos hemos invertido mucho tiempo y mucho dinero. Fue nuestro propósito, desde primera hora, rodearnos de los mejores medios materiales y de un personal competentísimo para la fundación de un diario que no desdiga de los que a mayor altura pusieron el nivel de la Prensa española. Lo que fue propósito es ya una realidad. Nuestra gran rotativa, una de las mejores de España, nuestras linotipias, de modelo reciente, nuestra estereotipia, llena de perfecciones, nuestro taller de fotograbado, regido por un experto profesional, constituyen la demostración.

¿De dónde procede el capital que ha servido para acometer esta empresa? He aquí un punto del que nos importa hablar claramente. ¿Lo ha facilitado algún señor ansioso de brillar o de tener un arma defensiva para sus combinaciones personales? ¿Procede de una agrupación política interesada en hacer su juego? ¿Acaso de una empresa industrial deseosa de un fuerte instrumento para extender su acción? Muy lejos de eso. El capital que ha permitido a la Editorial Gráfica Asturiana, S.A., constituirse y actuar, débese a la contribución voluntaria de centenares de asturianos, residente los unos aquí, residentes los otros a muchos kilómetros del solar nativo, que quieren –y así lo han consignado en los Estatutos Sociales– que este periódico sólo tenga por dueño y señor uno que no lleva precisamente nombre de persona: ASTURIAS. Acogidos a esta bandera, la del os intereses generales de la región ¿qué pueden importarnos los intereses personales ni los de las diversas agrupaciones políticas? Hagamos nuestra, ya que viene como anillo al dedo la frase reciente de Rudyard Kipling, el poeta inglés de fama universal: «Los políticos pasan; los pueblos quedan». Pero decir que la política no ha de ser en modo alguno nuestra preocupación primordial, no quiere decir que nos desentendamos de ella completamente. Aquel que se desentendiese en absoluto de la política general de su país merecería que le adjudicasen el título de ciudadano del planeta Marte. Sobre que muchas veces la política general habrá de rozarse con os intereses de Asturias. Y, en todo caso, el hecho mismo de que nos situemos al margen de la política garantizará la independencia de nuestras apreciaciones.
Asturias es algo más que una expresión geográfica. Desparramados por el mundo andan millares de asturianos que luchan por la conquista de un solado porvenir y consiguientemente labora por Asturias, a la que recuerdan siempre, en ocasiones de modo práctico, y a la que muchos vuelven en definitiva, para contribuir más cerca de su engrandecimiento. Los intereses colectivos de los asturianos de allende el mar han de ser nuestro punto de mira, tanto como los intereses colectivos de los que permanecieron en la región.
Regionalismo sano será el nuestro. Laborar por Asturias es laborar por España. El amor regiónal no ha de poner sordina a nuestro españolismo. Nació España en Covadonga de esa Cueva mil veces bendita, inagotable manantial de fe y consolador ejemplo de las más altas abnegaciones. No abundan las madres desnaturalizadas. Asturias nunca lo fue ni lo será. Es más frecuente el caso de los hijos desagradecidos. Si alguna vez España lo fue con Asturias, ésta, como buena madre, supo disimular sin sentir en su amor enfriamiento.
Será Región un diario independiente, pero como no quiere aparecer, según lo dicho antes, como un cuerpo sin alma, hace profesión de un matiz ideológico, consistente en ser a toda hora un periódico de orden, ya que sin orden no es concebible la existencia colectiva, y asistimos a un momento histórico que reclama diques para los torrentes de locura que han invadido el campo social.
Pondremos empeño en que la verdad, la sinceridad, la justicia y el desapasionamiento sean constantemente los inspiradores de nuestros juicios. Procuraremos hacer un periódico ameno siempre, y en todo lo que podamos instructivo y educativo, pues profesamos el criterio de que sería harto menguada la misión de la Prensa si se consagrase de manera exclusiva a la frivolidad y a servir los instintos noveleros de la masa. Mucha información de todo el mundo, y particularmente de Asturias y de los asturianos que no se encuentran aquí; pero también algo que nutra las inteligencias y satisfaga el deseo de saber.
Esos lemas colocados a la cabeza del periódico recordarán diariamente a todo el mundo –a nosotros no habrá que recordárnoslo, porque lo llevaremos toda nuestra vida impresos en la memoria, en el entendimiento y en la voluntad– qué somos y qué nos proponemos.
Y ahora a emprender la marcha, fijos los ojos en nuestra bandera: «Por Asturias y para Asturias.»
Lector que Dios te guarde y que tú no nos abandones, siquiera por la bondad de nuestra intención. 

Adiós, Región.
 
Ricardo Vázquez-Prada

Región - Oviedo, miércoles 30 de noviembre de 1983 - (último artículo)

Esto es lo último que o quisiera escribir. Mejor dicho: Lo que nunca hubiera querido escribir: Adiós Región. Porque Región es algo más que parte de mi vida; es mi vida entera en una profesión que abracé con ilusión y entusiasmo en el año 1932. Comencé el periodismo en Región y en Región me mantengo hasta este final al que nos ha llevado el abandono de quienes más obligados estaban a sostener aquello que salió a la luz del día con el lema, principio fundamental, de la defensa de los intereses de Asturias que nos obligaba a querer aún más a España. Región ha nacido de pie, ha vivido de pie y muere también de pie, con el orgullo de haber mantenido la línea de conducta que se trazó en su primer día de contacto con el público asturiano. Región ha superado el principio filosófico El hombre y su circunstancia, porque Región ha sido siempre Región, por encima de toda circunstancia. Quizá por eso ha recibido los más duros ataques del poder constituido, ya fuera en la República, en tiempos del «triunfalismo» arrogante, o ahora en una democracia que va a contemplar como –un mal añadido al mal general– desaparecen sesenta puestos de trabajo de unas personas que han sido ejemplo de laboriosidad y de sacrificio. Unas personas que han trabajado con la mayor disciplina, a pesar de que a fin de mes vieran cerradas las taquillas del cobro por el trabajo realizado. Porque Región se ha sostenido por la entrega total de los trabajadores que no repararon en sacrificio para mantener la vida de algo que consideraban suyo. Bien merecía este comportamiento la ayuda de quienes pueden y que, si son largos en hacer de mecenas para actos de relumbrón y vanidad personal, niegan un duro a la buena causa, como en este caso es el problema de Región.
Nunca Región se ha agarrado al carro del vencedor. Durante la República ha sido objeto de los más despiadados ataques: agresiones, intentos de quema, asaltos. Todo lo resistió Región porque al frente había un hombre en toda la extensión de la palabra. Era ese hombre don Bernardo Aza que, en una ocasión, se mantuvo firme a la puerta de Región ante el ataque despiadado de aquellos que no entendían de libertad, de democracia, ni tampoco lo que, en verdad, era la República. Aquel ejemplo de hombre singular, que dio su vida en la Checa por salvar la de un compañero, se mantuvo siempre en cuantos recogimos su hermosa herencia. No fue menos dura la batalla contra los «triunfalistas». Nos quitaban el papel, nos abrasaban con la censura y nos denunciaban ante el ministro, aconsejando nuestro cierre, algo que se hubiera logrado de no haber intervenido aquel gran periodista Ismael Herraiz. Duras batallas, multas, castigos, todo lo que estaba en sus manos. Contra todo Región fue durante mucho tiempo el segundo periódico en tirada en Asturias.
Ni quiero culpar de la situación actual a cuantos llevaron el peso de la administración del periódico. Las medidas buenos o equivocadas se tomaron siempre con el mejor deseo de prosperidad. Si no se acertó no ha sido por falta de buena voluntad. Lo que sí quiero destacar es que a unos trabajadores ejemplares no se les puede dejar en completo desamparo, como ha ocurrido en los últimos años, después del llamado «Cambio». El personal de Región jamás fue informado de los movimientos de la empresa ni de dónde venía o dejaba de venir un dinero que se anunciaba y que no era lo suficiente para poner el periódico a tono con los tiempos. Y así corrió que, de la noche a la mañana, Región se encuentra sin Consejo de Administración y sin empresa. Había sí, un «fantasma», que mantuvo sus poderes hasta última hora; pero sin que acudiera a cubrir las obligaciones que esa empresa tenía con sus trabajadores. Engaño tras engaño, se llegó a esta insostenible situación límite. No quiero afirmar lo que ignoro; pero casi podía decirse que Región sería capaz de sostenerse por sí mismo si el dinero recaudado en los últimos meses no hubiera sido distraído para obligaciones anteriores, con grave prejuicio para la clase trabajadora. Si esto fuera cierto, el asunto sería de juzgado, porque resultaría canallesco jugar con el pan de los trabajadores y someterlos a un engaño para que siguieran luchando por Región hasta cubrir una deuda que había sido contraída, en todo caso, por mala administración de los «fantasmas» que si no dieron la cara, al menos estuvieron listos para poner la mano.
Región nació de pie, vivió de pie y muere de pie. Yo estoy seguro que Región continuaría si don Bernardo Aza estuviera presente. A nosotros, hoy, nos queda el orgullo de que hemos seguido la línea trazada por aquella persona que demostró ser todo un hombre en cualquier circunstancia.
 FUENTE: Proyecto Filosofía en español
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Bernardo Aza González-Escalada. 
(Fundador del diario asturiano Región)
Bernardo Aza González-Escalada nació en Pola de Lena el 5 de febrero de 1887 siendo sus padres Andrés Aza Martínez de Vega y Adela González-Escalada Montero. Estudió bachiller en Muros de Nalón y en el colegio de los Padres Agustinos de Valencia de Don Juan, obteniendo el correspondiente título en 1902. Este mismo año, ingresa en la Escuela de Peritos Agrícolas de la Moncloa (Madrid), terminando la carrera dos años después. A su regreso a casa trabaja al lado de su padre mientras realiza la carrera de Capataz de Minas donde años más tarde llegaría a ser presidente de la Asociación de Ayudantes y Capataces de Minas de mayor duración en el cargo. Una vez finalizados los nuevos estudios, ingresa en la Escuela de Ingenieros Industriales en Bilbao, que abandona al morir su padre en 1909 y tener que hacerse cargo de la familia al ser el mayor de ocho hermanos. Entra entonces a trabajar con su tío Inocencio Fernández del que fue apoderado hasta 1918. Sin embargo, por apetencia de saber y conveniencia de su destino, estudió, como alumno libre, la carrera de Leyes en la Universidad de Oviedo terminándola en 1913.
La Guerra Civil le coge en Madrid cumpliendo con su deber de parlamentario y después de refugiarse en casa de unos amigos es descubierto y el 21 de agosto capturado y asesinado ese mismo día. Tiempo después, el Ayuntamiento de Mieres da su nombre a una de sus calles, honor que le quitarían años más tarde, según acuerdo de la Corporación mierense que se celebró, siendo alcalde el socialista Vital Álvarez-Buylla, el 18 de enero de 1982.
Algunos negocios particulares de carbones y la explotación de una mina le proporcionaron independencia económica dando lugar a que pudiera dedicarse a sus propios asuntos. Adscristo al partido de Antonio Maura, fue presidente de la Agrupación Maurista de Oviedo y candidato a Cortes en las elecciones de 1919 y 1920. Durante la dictadura de Primo de Rivera fue nombrado diputado provincial, cargo del que dimitiría un año después. Alejado de la política, funda en Oviedo en 1923 el periódico Región, siendo también consejero del diario de Madrid El Debate. En 1931 vuelve a la actividad política y funda el grupo Derecha Regional Asturiana que teminaría uniéndose a Acción Popular, de José María Gil Robles, con el advenimiento de la II República. Con este partido es candidato a diputado a las Cortes constituyentes sin llegar a las elecciones por haberse retirado esa fuerza política. En la elecciones de noviembre de 1933 sale elegido diputado por Asturias, cargo que repetiría en las de febrero de 1936.

De nada sirvieron las protestas de algunos medios como La Voz de Asturias que bajo la firma de Elías Piedra Menéndez enumera una serie de méritos que Bernardo Aza tenía, entre ellos el apoyo a la clase obrera subvencionando escuelas, ateneos y círculos sociales. Tampoco lo que el corresponsal de La Nueva España en Turón, M. de San Francisco, escribió:
«Bernardo Aza sin tener en cuenta las proporciones de servicio prestado, envió a su personal a un hotel de Villamanín con todos los gastos pagados, entregándoles además una cantidad en metálico para mejor solaz del reglamentado descanso anual; visitas a la Feria de Muestras de Barcelona, viajes al extranjero para estudio y formación del mando, etc. &c.».
Ni su defensa en el parlamento, diciembre de 1934, a favor de los obreros jubilados, sobre todo los de la minería porque
«hay que tener en cuenta que la industria minera es una industria agotadora. Que el minero lleva una vida dura. Por consiguiente, ruego al ministro que teniendo en cuenta esta situación vea de que antes de fin de año se tome una resolución definitiva que afiance la situación de estos hombres que tienen derecho a un retiro que asegure sus días de vejez en condiciones de no estar a merced de estos vaivenes de las subvenciones».
Y, por último, tampoco tuvieron en cuenta la Mutualidad Fortuna que fundó en Turón en 1927 con el objeto de que los obreros a su cargo, que cayeran enfermos, tuvieran acceso
«a un socorro pecuniario que supla, en parte, el jornal de que se vean privados por causa de enfermedad, y un servicio médico farmacéutico gratuito».
Y también:
«Si reunido el fondo de reserva que establece el artículo 13º, los recursos, a juicio de la Junta de gobierno, permitieran extender la acción, se hará, sucesivamente, al pago de gastos de entierro y funerales; al servicio farmacéutico para las familias; al del socorro metálico los días festivos, y, después, a cualquier otro orden de beneficios para la salud, cultura o bienestar de los asociados», &c.
Bibliografía.
  • Constantino Suárez Fernández, Escritores y artistas asturianos (1936).
  • Gran Enciclopedia Asturiana, tomo 2 (1970).
  • Manuel Jesús López González, Informaciones del Turón antiguo (1995)
  • Diccionario Enciclopédico del Principado de Asturias, Ediciones Nobel, tomo 2 (2004).
  • Gaudencio Tomillo Montes, El concejo de Lena en el siglo XX a través de sus personajes (2004).
  • José María García de Tuñón Aza, Bernardo Aza y su intrahistoria (2006).
  • Luis Jesús Llaneza González, Escuela de Capataces de Asturias (1855-1913) (2007). 
FUENTE: http://el.tesorodeoviedo.es
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Ricardo Vázquez-Prada Blanco.
(La institución del periódico)
Ricardo Vázquez-Prada Blanco. Periodista, 1912-1986
http://el.tesorodeoviedo.es
Nació en Pola de Siero en 1912. Siendo muy joven se incorporó como redactor al diario Región, convirtiéndose en uno de los más conocidos antes de estallar la guerra civil. Más tarde dirigirá durante tres décadas el mismo diario. Colaboró con emisiones radiofónicas, donde se le conocía por el sombrenombre de Tomasín. Escribió varias novelas, y, marcado por los desastres de la guerra civil escribió varias obras en tono autobiográfico sobre estos acontecimientos, como Prólogo a 1936 y Tomar café en Peñalva.
Fue uno de los periodistas más importantes en la época de Franco, con una temática muy amplia. Su espíritu polémico le hizo protagonista de diferentes acontecimientos políticos y deportivos, siendo esta última especialidad la que cultivó con mayor interés, siendo considerado uno de los maestros del periodismo deportivo. También se destacó por su defensa y promoción del folklore asturianos. Cada sábado en Radio Asturias realizaba una presentación de canción asturiana y un recuerdo de las figuras de este género, varios de ellos participantes en el concurso organizado por Región. Tras ser el primer presentador del concurso, fue sustituido por Manuel Obejero. Falleció en Oviedo el 5 de enero de 1986.
Tras su muerte su memoria se vio homenajeada por el busto realizado por Víctor Ochoa situado frente al estadio Carlos Tartiere. Este homenaje no se ofreció por su labor periodística sino por su afición al fútbol.
El 3 de abril de 2001, previa petición de la Asociación de la Prensa de Oviedo, Veteranos del Real Oviedo y Periodistas del diario Región, el Ayuntamiento de Oviedo acordó otorgar el nombre de Ricardo Vázquez-Prada a la calle comprendida entre el entronque de las de Antonio Sánchez, Antón y Alejandro Casona, en las inmediaciones del Nuevo Estadio Carlos Tartiere.

Biografía.
  • José Tolivar Faes, Nombres y cosas de las calles de Oviedo. Oviedo, 1992.
  • Diccionario Enciclopédico del Principado de Asturias, Tomo 15. Ediciones Nobel, Oviedo 2004.
  • José Ramón Tejo, Las nuevas calles de Oviedo, Oviedo 2005.
FUENTE:  http://el.tesorodeoviedo.es
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