31 de enero de 2015

Antonio Bravo García - "MITOLOGÍA DE CRISTALES NEGROS" y "RESEÑA" sobre los MENÉNDEZ de La Depata (Laipata - Güeria San Juan de Mieres)

Antonio Bravo García, "escritor", doctorado en Filología Inglesa. 
(artículo actualizado y con nuevas fotografías)

Antonio Bravo García
El autor.
Antonio Bravo García, nació en Santa Cruz de la Sierra, Cáceres (Extremadura) en diciembre de 1944. Su familia se trasladó a Mieres en 1948 (con 4 años), donde vivió y  estudio en el colegio Santiago Apóstol y en el Instituto Bernaldo de Quirós, del cual fue posteriormente profesor hasta que obtuvo el doctorado en Filología Inglesa por la Universidad de Oviedo, en la que ejerció la docencia y la investigación hasta su jubilación. Actualmente es Profesor  honorario.
Su labor docente e investigadora la llevó hasta las universidades de Oxford, Cambridge, Harvard, Yale y Stanford en california, así como a la de Ayacucho en Perú como profesor visitante.
Es autor de numerosos libros, artículos y otras publicaciones relacionadas con el inglés antiguo del que tradujo toda la poesía épica:
  • Beowuulf 1980
  • Los Lays del inglés antiguo 2002
  • etc......
Así como otros textos líricos, históricos y hagiográficos.
Ha publicado  la novela "Los Manuscritos de Santa Cruz de la Sierra" (Abecedario 2012) y poemas de Antologías: "Voces en Azul" (Germanía 2012) y en otras revistas literarias.
Tiene escritos varios poemarios inéditos: ¿Et in Arcadia ego?, de Amicitia, Tu voz Azul, Mi verso....
Ha sido presidente de la Spanish Society for Medieval English Language and Literature y director de la revista de lengua y literatura medieval "SELIM"
Portada del libro "Mitología de Cristales Negros"
El libro.
La familia de Antonio Bravo (emigrados extremeños) buscó refugio económico y posibilidades de holgura familiar en la cuenca minera del caudal, pasó su infancia en una barriada minera, (de no escaso eco), Santa Marina. Después de los primeros estudios  siguió su formación en  el Instituto Bernaldo de Quirós, un centro docente de auténtico lujo para la época, años más tarde continuó sus estudios en la Facultad de Filosofía y Letras de Oviedo en tiempos duros y recios, aunque la dictadura ya llegaba a su final tromboflebítico.
Todas estas vivencias laten, más bien se diría que arden  en "MITOLOGÍAS DE CRISTALES NEGROS", libro que evoca un mundo crepuscular, el fin de la minería en la cuenca del Caudal, si bien sus ecos pueden hacerse extensibles  a todas las comarcas mineras asturianas aunque sus poemas no están teñidos del negro carbón ni del azabache de los augurios que sobre las zonas carboneras se ciernen, sino que están iluminados por una luz, acaso interna, tal vez exclusivamente poética que tiene una vida propia, quizás la que le aporta el tono, entre evocativo y elegíaco que preside este libro dominado por una presencia obsesiva del recuerdo y por un tono de desengaño.
El poeta se enfrenta al espejo de su propia historia en la que el claroscuro franquista aparece como un enigma "un tiempo de silencios obligados", "días de vencidos tras la inútil contienda.
Es memoria del pasado, sí, pero de un pasado muy concreto, "la mina", la mina como matriz primigenia de la nostalgia de quien fue niño y adolescente en una ciudad minera llegada en la actualidad a un declive económico y humano preocupante.
Se trata pues, de alguien instalado en la atalaya de la edad, que se deja absorber por la presencia, obsesiva e inevitable del recuerdo. "Tu futuro ya fue pretérito imperfecto", nos dice el poeta Antonio Bravo, y nos sumerge de lleno en un paisaje poblado de castilletes y lavaderos, de locomotoras arrastrando ruidosas vagonetas, con un río de aguas negras que lo atraviesa insomne, junto con otras escenas de la épica y la cotidianidad minera [el rescate de un herido, el entierro de un minero, el monumento a los mineros fallecidos....] que se trasladan, como en una  trasfusión nostálgica a este libro de versos que temáticamente aborda toda la epopeya de la mina [el trabajo esforzado, el silencio y la oscuridad de los pozos mineros, la solidaridad y compañerismo, las huelgas, la vida de las barriadas...], horadada de metáforas que nacen de la tradición clásica y que consiguen, a veces con un toque surrealista "faros sin luces presagiando noches de apocalipsis “o "flechas de oscuras galerías", para aludir respectivamente a los castilletes y los tajos, por ejemplo, situarnos sin contradicciones en ese tono elegíaco que lo domina todo.
El libro se cierra, sin embargo, con una suerte de canto de esperanza, amores, en fin, que alternan en los recuerdos del poeta las rubias cabelleras y las leyendas de amores ya perdidos en un valle verde que parece olvidado del desencanto cruel de versos y poemas anteriores.
En el libro "Mitología de Cristales Negros" el autor y profesor universitario ha abandonado la toga y el birrete de la cátedra para trillar los caminos polvorientos del trovador, ensaya un estilo poético marcado a fuego por sus experiencias mineras, sin olvidar su formación y sus vivencias universitarias, que subyacen a todo su decir, y embarcado, quizás como remero sin sustento, en una barquichuela que atraviesa la laguna estigia que nos separa, definitiva y dolorosamente, del fin de la minería; el éxodo de familias enteras, la desesperanza de los jóvenes, los pozos cerrados, las calles vacías de esperanza...
La poesía es un arma cargada de futuro, dijo Gabriel Celaya, a quien tanto debe este poemario que se enfrenta a un futuro al que Antonio Bravo, a pesar de su vocación elegíaca, no renuncia en unas páginas preñadas de una nostalgia que viene a ser como la caja de resonancia del anunciado apocalipsis.
"YO SOY TU PREGONERO DEL TIEMPO DEL OLVIDO / EN ESTOS FOSCOS DÍAS DEL DESAHUCIO".
Prólogo "adaptado" de Francisco Trinidad. 
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Antonio Bravo: «No me he atrevido a publicar mi poesía por pudor crítico».
El profesor de la Universidad de Oviedo y traductor de la épica inglesa presenta «Mitología de Cristales Negros».
Publica su primer libro de poemas con 68 años ya cumplidos y después de casi cuatro décadas de exhaustivo trabajo docente en las aulas de la Universidad de Oviedo, de la que es profesor honorario después de una prejubilación que le ha permitido reencontrarse con los muchos versos que ha escrito desde su vocación callada, de puertas para adentro, sin otro público que él mismo o algunos familiares y amigos. ¿Por qué esa reticencia, esa discreción? «Por pudor crítico; he criticado a los grandes, así que me daba la impresión de que lo mío no valía gran cosa», explica Antonio Bravo, que encuentra similitudes entre su caso y el del fallecido Emilio Alarcos Llorach, académico de la Lengua y catedrático que cultivó durante años el verso, una competente dedicación de la que supimos tras su muerte por el volumen («Mester de poesía») que le editó Visor, con prólogo de Ángel González. «Nos dedicábamos a la enseñanza y esto otro era algo íntimo», añade.
Bravo, que ha presidido la Spanish Society for Medieval English Language y traducido la épica anglosajona (del «Beowulf» a los «lays»), además de dirigir la revista de lengua y literatura medieval «SELIM», presentará mañana en el Ateneo Obrero de Gijón «Mitologías de cristales negros», su primera salida poética. Aguardan otras colecciones inéditas.
Este primer libro, dividido en seis partes y con prólogo del periodista Francisco Trinidad, conecta con cierta lírica social y es un explícito homenaje a la gente de las minas y al paisaje de la infancia y juventud de Bravo, el valle de Mieres y del Caudal. «Soy hijo de minero del pozo Barredo, y del barrio de Santa Marina, así que todo eso está ahí», afirma. El tono elegíaco suena en muchos de estos poemas, trenzados generalmente con endecasílabos y heptasílabos. Hay también unos cuantos sonetos.
Bravo, que publicó hace un año la novela «Los manuscritos de Santa Cruz de la Sierra», asegura que se siente próximo a la manera de entender la poesía de algunos de los poetas sociales (Blas de Otero, Hierro, cierto Celaya…), a alguna de las mejores voces de la Generación del 50 (Ángel González) y a Luis García Montero, uno de los representantes de la llamada «poesía de la experiencia». Al fondo de todos ellos puede estar el gran poeta británico W. H. Auden. «Me gusta la poesía social, pero no la más radical», matiza, tras confesar que sintió una breve atracción por la lírica «veneciana» que practicaron en sus primeros libros autores como Gimferrer o Carnero. «Es cierto que eran más floridos, pero entendí que no me llegaban», añade.
El profesor, que vive en Gijón desde hace años y tiene en Mieres su paisaje sentimental, ha encontrado en la mina y sus gentes (ese mundo que se apaga) uno de los temas centrales de su poesía. Pero pone prudente distancia con tanta mala poesía minera como se ha escrito: «Hay mucho ripio y demasiado tópico». Y tampoco quiere volver a la novela. Recuerda que «Los manuscritos de Santa Cruz de la Sierra» le tuvo ocupado casi cinco años: «Es una historia que tenía ahí, clavada, pero lo que me ha interesado siempre es la poesía, que es con lo que sigo ahora».
Antonio Bravo García, con uno de sus libros.
FUENTE: 
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Nota del Autor. "MITOLOGÍA DE CRISTALES NEGROS"
(...) Todas las personas a las que dedico alguna poesía están ligadas al mundo minero; los Menéndez, por ejemplo, (Aladino, Luis, luisin, Juanjo....casi todos descansan ya en la luz), constituyen una de tantas familias que generación tras generación, como piedra sobre piedra, han levantado la pirámide del mito de la mina a lo largo de todo el siglo XX. (...)
Dos poesías de Antonio Bravo García de su libro: "Mitología de Cristales Negros".
Cementerio desde La Depata (Laipata).

                                                                                                    A los Menéndez 
Después de larga tarde con azules
se hunde aquel sol cobrizo en horizonte
tras las cercanas cumbres con sus verdes
que a mis ojos atraen con silencios

del alma. los manzanos y castaños
del prado con sus ramas ensombrecen
la tierra y cielos del profundo monte
junto al caserón viejo ya se escuchan

los grillos, y zumbando están insectos
entre las zarzas y tupida sebe 
desde aquella espesura la ciudad 

en vahos, rio turbio, y cementerio
con los cipreses mustio entre tumbas
con apellidos míos en los mármoles  

Antonio Bravo García.

 Cuántas veces 

Cuántas veces
entre los altos picos
y cumbres de motañas
de brezos y de arándanos
en el invierno yo contigo
miraba con frecuencia
la caída de la nieve
en estrellas de plata
revoloteando
encima de nosotros

Esplendor
de la Naturaleza
intacta ante mis ojos
que no pude llevármela
conmigo como llevo 
las frustaciones de mi vida
cuando paseo
por mi ciudad del alma

  Antonio Bravo García
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OTRA REFERENCIA LITERARIA.
"A LOS MENÉNDEZ DE LA DEPATA". (Laipata) en La Güeria San Juan de Mieres.
"A Agadina, La Matriarca de los Menéndez".
"Aún no llegué y ya tengo que irme". En muchas ocasiones querer no significa poder y es que la naturaleza humana no genera dioses, sino que está formada por personas cuyas capacidades son limitadas.
Agadina Menéndez Llaneza

Sus raíces.
Las raíces de los Menéndez son el peso de la tierra de la Güeria San Juan, las de una cuenca minera hundida en una profunda miseria y estrechez, sus vidas quedaron marcadas y horadadas por la guerra civil y posteriormente la presión desnaturalizada del régimen franquista. La naturaleza conforma el carácter de las personas que habitan un lugar, de la misma forma que las horas de lluvia dan color al paisaje asturiano. Sin ese agua que aquí a menudo cae hasta el agotamiento no habría verde tan abrupto, tan desbordado, con el que se convive. La orografía construye a su vez la resistencia de sus gentes y las condiciones de trabajo les dotan de una rebeldía que no se doblega.
El nacimiento de la minería fue duro en su confrontación con los campesinos Mierenses; había llegado, después de muchos siglos, el cambio de hábitos, costumbres y tradiciones pero el beneficio de los salarios, no siempre buenos, fueron de gran atractivo para la juventud, que empezó a abandonar el campo para integrarse en la minería e industria Mierense, dando lugar al abandono de pequeños pueblos para habitar en las villas o poblaciones próximas a las cuencas carboníferas y fábricas. Durante la guerra civil los pueblos volvieron a cobrar algo de vida al llegar a ellas gentes procedentes de las ciudades en donde, por la carencia de trabajo y alimentos, crecían las bolsas de pobreza y miseria mientras que en sus pueblos de origen las gentes tenían muchas carencias económicas pero al menos contaban con recursos propios (frutos, productos de la huerta, ganado, etc.), para alimentarse.
En los años 40 (años de posguerra) La Güeria San Juan de Mieres vivió tiempos de penuria, donde la escasez fue patrimonio de muchas familias. "Acabada la guerra civil", cunden privaciones y agobios en los pueblos del concejo mierense, una casa desbaratada o un pueblo desasistido por la vejatoria ausencia de sus moradores son razones cumplidas para que cualquier hombre o mujer de cualquier paraje mierense se echaran al camino a buscarse de diferentes maneras la vida.
Así se tejió la familia Menéndez, con personas que  experimentaran lo propio por debajo de lo colectivo y unificaban las fuerzas para salir adelante. Ese engranaje perfecto entre naturaleza y familia, hizo posible que la saga Menéndez llegara hasta nuestros días.
Agadina  forjo en ellos (con fortuna y amarguras), la emotividad, la unión con la tierra y el mundo que les rodeaba, con una visión poética y política de compromiso y solidaridad a retomar con coraje los valores de una cuenca minera que se enfrentó y peleó ante unas condiciones de supervivencia muy difíciles, ella lo había vivido para sacar adelante nueve hijos y seis de ellos, completamente sola, seguro que con cierta rabia, un regusto amargo de nostalgia y con un cierto deje de decepción al mirar el camino que había tomado. Cada día esta familia, como muchas otras en aquellos tiempos, empezaban de nuevo en una pelea que no tenía fin.
"Eso es lo que dictaba la vida para quienes vivían honestamente de su trabajo".

Esquela de Agadina Menéndez Llaneza
El fin del tiempo de la matriarca.
"La vida es dulce o amarga; es corta o larga. ¿Qué importa? El que la goza la halla corta, y el que la sufre la halla larga".
                                           Ramón de Campoamor, poeta español (1817-1901).
Agadina Menéndez Llaneza, (Agadina) de La Depata (Laipata - Güeria San Juan- Mieres), auténtica "Matriarca" de los Menéndez,  falleció el día 6 de mayo de 1965 a la edad de 78 años, en Murias de Arriba (Mieres), en una casa (junto a las vías del tren que bajaban el carbón de los Pozos "Polio y Tres Amigos" al lavadero del Batán en Mieres), muy cercana a la de su nieto (para ella hijo) Luis Menéndez Menéndez  y su mujer Mª Olga Fernández. Arias. El matrimonio tenía dos hijos, Carlos Luis Menéndez (+ 30/09/2006), que vivía con sus abuelos maternos en Pola de Lena y Juan José Menéndez (Juanjo), este, con sus padres en Murias de arriba. Cuando enfermó Agadina, en la casa familiar de Laipata costaba bastante atenderla por la falta de medios en la vivienda (en la casa no había ni agua corriente, ni servicio), aparte de la lejanía de la población de Mieres. Se decidió el traslado de la matriarca y la bajaron de la casa familiar de La Depata (Laipata) para Murias de arriba (para atenderla en condiciones), en aquella época no había carreteras y el traslado de enfermos/as era por los caminos a hombros o en caballerías y cuando había buenos caminos también en carros. De forma regular el traslado lo hacían  familiares, amigos o vecinos. A Agadina la bajaron a hombros por un angosto camino Luis Menéndez (hijo de Agadina y tío de Luis Menéndez), Laureano Cosio y su hermano Sabino Cosio (los de "casa Porquera" del pueblo de Laipata), el traslado se hizo con dos palos metidos por dos sacos  (receptáculo de tela abierta por uno de los lados), a modo de camilla, a la localidad de Murias de Arriba, fue su último viaje.
"La matriarca de la familia Menéndez nunca más volvió a su querida casa del pueblo de La Depata (Laipata)".
Serafina Llaneza (de L'Acibíu -Acebedo), madre de Agadina (La depata-Laipata)

"Notas" del libro:
Resistiré. Memorias de una "parvenue".
Autora: *Florentina Fernández Menéndez, sobre la famila Menéndez de la La Depata (Laipata - Güeria San Juan de Mieres). 
(Artículo actualizado con nuevas fotografías y foto-montaje)
Florentina Fernández Menéndez (Tinina)
*Tinina es como conoce la familia Menéndez a Florentina Fernández Menéndez, (hija de Luz Menéndez y nieta de Agadina Menéndez).
Pueblo de la Depata (Laipata), Güeria de San Juan - Mieres
La casa familiar de los Menéndez de Laipata (antes de su reparación), octubre de 1984
Casa familiar de los Menéndez en La Depata (Laipata) - Octubre de 1984.
(...) La casa de mi abuela estaba sola.  Era una típica casa asturiana de piedra y corredor, con corral a un lado y  cuadra al otro. Estaba rodeada de prados: “la huerta  abajo”, la “huerta arriba” y la “huerta atrás”, que en realidad estaban llenas de árboles frutales y sólo tenían un terreno (la verdadera huerta) en la que mi abuela trabajaba. De allí salían patatas, cebollas, ajos, frejoles, arbeyos, berzas, fabes, maíz para las gallinas y muchas más cosas que habré olvidado. Todo ello junto a los huevos de las gallinas y la leche de dos vacas, suponía lo necesario para sobrevivir.
Luz Menéndez Menéndez, madre de Florentina Fernández Menéndez (Tinina)
No había hórreo. Supongo que nunca tuvieron suficientes provisiones que precisasen un lugar para conservarlas. Tampoco había carro. Tenían además un caballo o un burro y también un perro que adoraba a mi abuela y al que mi abuela también adoraba.
El hecho de que la casa estuviese sola me daba miedo. Por la noche, si ladraba el perro, significaba que alguien pasaba por el camino y hasta que el perro no volvía a tranquilizarse yo permanecía escuchando mientras las pisadas se iban alejando poco a poco. Después permanecía  quieta escuchando los sonidos de la noche hasta que me rendía de nuevo el sueño.
Manolo, Morina y Luz
A veces al leer alguna novela en la que figurase una casa familiar, me parecía que era bonito tener una casa familiar. Creía en ese momento que yo no la tenía. Ahora sé que mi casa familiar era esa. Allí nació mi madre, allí nací yo, allí pasé muchas temporadas y allí estaba mi entorno familiar más cercano: mi abuela Agadina, mi tía Vírgenes, mi tía Amor, mi prima Laly, mis otros tíos, y Luisín el de Vírgenes, que en realidad era mi primo, pero a quien yo siempre consideré como tío porque era mucho mayor que yo, había sido criado por mi abuela como un hijo más y tenía los mismos rasgos que mi abuela y mis tías: piel y ojos morenos, pelo rizado y pómulos muy marcados.
 Escuela de La Depata, (Laipata 1943), Luis Menendez, arriba 3º por la izquierda.

Además no se decía que era hijo de Vírgenes, porque eso sería admitir que era hijo de soltera en una época en la que habría supuesto un estigma para toda la familia.  Nunca se habló de su padre, ni cuando yo era pequeña ni más tarde.
(...) Luisín el de Vírgenes tenía una cámara de fotos y él fue quien me hizo las dos únicas fotos que tengo de esa época. (...)
Tinina con su otro primo Luisín (con un burrito) en la "huerta de arriba" - Laipata - verano de 1954 (Foto, Luisin Menéndez)
Luisin Menéndez Menéndez, de niño (la 1ª vez que bajaba a Mieres), hijo de Vírgenes Menéndez
(...) Dije que mi madre había nacido en esa casa, pero la verdad es que no lo sé a ciencia cierta. Mis abuelos eran de L'Acibíu o Acebéu (acebedo) y no conozco cuándo ni por qué se construyó la casa de Laipata. 
Marcelino Menéndez Velasco
El porqué, supongo que porque estaba más cerca de Mieres y los terrenos serían suyos, pero no sé si mi abuelo (Marcelino de nombre) ya había vivido allí con su primera mujer, hermana (o medio hermana) de mi abuela, con la que tuvo tres hijos:
En la foto; Belarmino Menéndez Fernández, (primer hijo de Marcelino Menéndez) con su mujer Paquita y una de sus dos hijas, Delfina.
  • Obdulia Menéndez Fernández (1898-1999) - (Falleció el 9 de febrero de 1999 con 101 años).
  • Olvido Menéndez Fernández (1900-1986) - (Falleció el 21 de abril de 1986 con 86 años).
  •  Belarmino Menéndez Fernández (1901-1991) -  (Falleció el  20 de febrero de 1991 con 90 años).
A los que mi madre trataba de usted porque ya eran mayores cuando ella nació y ya no vivían en la casa familiar.
Mi madre era la penúltima de los seis hijos que tuvo con mi abuela:
  • Vírgenes Menéndez Menéndez (1911-2006) - (Falleció el 22 de febrero de 2006 con 95 años).
  • Aladino Menéndez Menéndez (1914-2005) - (Falleció el 7 de abril de 2005 con 91 años).
  • Alegría Menéndez Menéndez (1915-2002) - (Falleció el 18 de enero de 2002 con 87 años).
  • Luis Menéndez Menéndez (1916-1998) - (Falleció el 22 de noviembre de 1998 con 82 años).
  • Luz Menéndez Menéndez - (1918-2005) - (Falleció el 9 de noviembre de 2005 con 87 años).
  • Amor Menéndez Menéndez (1922-2007) - (Falleció el 5 de octubre de 2007 con 85 años).
Pero, además, mi abuela crió, como a otro más de sus hijos, a:
  • Luisín Menéndez Menéndez (1931-2012) - hijo de Vírgenes - (Falleció el 28 de abril de 2012 con 80 años).
Supongo que todos ellos nacieron es esa casa.
Blas (marido de Alegría),  Alegría y Lali en La depata  (Laipata), verano de 1951.
La ventaja de la proximidad a Mieres tenía el inconveniente de la lejanía de los prados a los que había que llevar las vacas para que pastasen y que había que cuidar y segar. Yo disfrutaba cuando durante el verano me tocaba ir a la yerba. Se juntaba toda la familia, pero aún así el trabajo era duro y, al no tener carro, trasportaban la yerba sobre sus espaldas en "quilmas" hechas con sacos cuyas esquinas se ataban en el centro y que permitían llevar una carga pesadísima que tapaba prácticamente todo el cuerpo. Las mujeres participaban igual que los hombres. Recuerdo las caras sudorosas y extenuadas al dejar la yerba en el pajar. (...)
Alegría Menéndez

(...) La vida en la casa era un desastre. Conmigo  mi abuela Agadina (una mujer alta y muy delgada) era muy cariñosa. Había tenido una vida dura. Su marido la había abandonado con seis hijos a los que tuvo que sacar adelante ella sola. Fue una verdadera madre coraje: trabajaba la tierra, cuidaba el ganado pero también había vendido pescado por los pueblos montada en un caballo, e incluso iba a las ferias con un puesto de chucherías para sacar algún dinero.
La casa sin embargo no le interesaba. Nunca la vi haciendo tareas domésticas, pero tampoco sin hacer nada. Al contrario, siempre estaba ocupada y, cuando sus hijos eran pequeños, a menudo estaba fuera de casa ganándose el pan.
Alegría Menéndez
Por eso la anarquía de la casa, quienes mandaban eran las mayores, Vírgenes y Alegría y cargaban todo el trabajo sobre las pequeñas, mi madre y mi tía Amor. Ellas tenían que arreglar la casa, ir a buscar agua,, llevar las vacas a pastar, cuidarlas, cortar pación y tantas otras cosas que no pudieron ir apenas a la escuela. Sobre todo mi madre, a quien habían sacado pronto de la escuela para que pudiese ocuparse de más labores. Mi tía Amor como era la pequeña, fue durante más tiempo.

Mi abuela y mi tía Vírgenes estaban constantemente riñendo. Una vez vi a mi abuela salir corriendo detrás de ella con una ”fesoria” (azada).
Luis Menéndez y su "gran amigo" Lisardo de fiesta, en una instantánea "típica" de la época.
Afortunadamente no pasó nada. Vírgenes, que vivió hasta los 95 años y tenía un carácter muy obsesivo, quería hacer creer a los demás que estaba muy enferma; se acercaba al corredor y escupía sangre para que pensasen que estaba tuberculosa, pero mi abuela Agadina no le hacía ni caso. Desdramatizando la situación, nos decía que ella misma se mordía la lengua para hacerse sangre. Mi tía Vírgenes durante unos días se encerraba en su habitación y sólo salía por las noches, a escondidas,  para bajar a la cocina a aliviar el hambre.
A mí me encantaba estar en el corredor. Miraba el paisaje, me acostaba en el suelo y comparaba el tamaño de los prados conmigo, naturalmente en la distancia parecían pequeños (...).
Hasta el corredor llegaba la rama de un peral y a veces podía incluso alcanzar alguna pera, aunque normalmente no se cogía la fruta del árbol, sólo la que iba cayendo. Recuerdo que mi abuela, nada más levantarse salía a recoger la fruta madura que había caído durante la noche.
Había muchos tipos de frutas, desde cerezas (para cogerlas había que subirse a los árboles que eran muy altos, lo hacía siempre mi tía Amor porque era la más ágil), prunos, manzanas, peras, piescos, y hasta una fruta exótica que llamábamos "bruseles"
Luis Menéndez Menéndez
(Ahora pienso que eran grosellas) que seguramente hubieran sido rojas de haberlas dejado madurar, pero en cuanto alcanzaban un color verdoso-anaranjado nos las comíamos mi prima Laly y yo. Aunque sabían ácidas, nos gustaban mucho.
A lo largo de los meses de verano íbamos recogiendo diferentes tipos de fruta. Empezábamos con las peras de San Juan, después cerezas, prunos, peras de agua, piescos, manzanas y peras de septiembre. Estas últimas, salvo cuando estaban tan maduras que ya se caían y las traía mi abuela de su paseo matinal, sólo eran buenas para cocer en compota, pero se comía todo sin ningún remilgo. (...)
Luis Menéndez Menéndez (hijo de Vírgenes Menéndez).
Boda de Luis y Olga en Pola de Lena, el 18 de octubre de 1958, en la imagen se pueden apreciar gran parte de la familia Menéndez, la señora mayor de la izquierda de la foto, es Ageda Menéndez, matriarca de la familia.
Integrantes de la Familia Menéndez en una comida en L'Acibíu -(Acebedo), en la imagen: Pili, Sonia, Olga, Luisin, juanjo, Tomas y Tista
FUENTE: FLORENTINA FERNÁNDEZ MENÉNDEZ
                  RESISTIRÉ - MEMORIAS DE UNA "PARVENUE" 
                                       
 Ilustración de Alfonso Zapico
NOTA:
Se hacía necesario contar y divulgar esta pequeña historia de los Menéndez de la Depata porque  su historia y existencia no dista mucho del resto de las familias de nuestro reciente pasado en las comarcas mineras asturianas, sus problemas, sus tareas diarias, su lucha eterna por resistir en un entorno industrializado y permutando con sus tareas rurales. Es el reflejo de una época dura y complicada para sacar las familias adelante, sin lugar a dudas en las transformaciones ocurridas en aquellos tiempos, fueron las mujeres la que más duras condiciones de vida tuvieron que soportar:
Dentro de la casa familiar eran las encargadas de la cocina, de las ropas, de la limpieza, de la educación de los hijos, etc...
Fuera de ella debía ocuparse del ganado, del huerto/a, y si había pocos recursos, trabajar fuera para obtener ingresos económicos, los trabajos más habituales eran en: industrias, vendiendo los productos de la huerta tradicional por ferias y mercados, en el servicio domestico, etc...
Los hombres de la familia también soportaban duras y penosas condiciones de vida y tenían que trabajar en horarios prolongados en las industrias en florecimiento (metal y minería), era muy normal los grandes desplazamientos a pie desde la casa familiar a las minas del entorno. También colaboraban en los trabajos diarios de la casería, etc...
De igual manera y no menos importante de esta historia, es darla a conocer a todos/as, para que sus descendientes, así como los de otras familias similares, conozcan y divulguen quienes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos.
¡¡¡Ellos, son parte de nuestra historia!!! 

"ES NECESARIO CONOCER EL PASADO, PARA ENTENDER MEJOR EL PRESENTE".  

"Es bueno recordar de vez en cuando
todo lo que no nos pertenece
y sin embargo es nuestro por un tiempo"

                                                                                                       J.L.García Martín

Otra imagen del Pueblo de la familia Menéndez "La Depata (Laipata)", Güeria de San Juan  de Mieres - Asturias
video
  Foto-montaje "homenaje a la Familia Menéndez" Tema musical: "Blanco y negro" de "Malú"

FUENTE: http://elblogdeacebedo.blogspot.com.es
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Galería fotográfica del pueblo de Laipata:

 

       
                    
             
    
        
          
 
   
  
Foto del  http://elblogdeacebedo.blogspot.com.es            
 Foto del  http://elblogdeacebedo.blogspot.com.es           
Foto del  http://elblogdeacebedo.blogspot.com.es   
 
Galería fotográfica del pueblo de L'Acibíu o Acebedo:

          
          
              
       
          
              
         
                      
      

Fotografías publicadas en el Blog del Mierense. http://elblogdelmierense.blogspot.com.es
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10 comentarios:

  1. Enhorabuena por el excelente relato de la lucha de tantas familias de las cuencas mineras asturianas, conmueve ver cuanto pelearon nuestros abuelos para salir adelante y que valor tenían para enfrentarse a los problemas del día a día, el relato de la familia Menéndez es cercano y emocionante para la mayoria de los ciudadanos de las comarcas mineras en aquellos dificiles años, le felicito de nuevo, da gusto darse un paseo por su blog y ver la calidad y el gusto con la que está trabajado, sobre el libro de poesia gracias por dedicarle un espacio en su blog, de esa manera se da a conocer, me gustaria saber donde se puede comprar? y si esta editado y publicado en internet. Le animo a que siga contandonos desde su magnifico blog la historia de Mieres y Asturias de manera diferente.
    Gracias por todo y animo amigo.

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    1. Gracias amigo/a, me alegra que el blog sea de tu agrado, es muy agradable responder a tan amable comentario, una de las intenciones del blog es precisamente esa, la de dar a conocer al el mundo las vivencias de nuestros abuelos en esta tierra asturiana tan cargada de historia.
      Con respecto al libro de poesia "Mitologia de Cristales Negros" de Antonio Bravo, esta a la venta en la libreria Pilarica de Mieres (desconozco si esta a la venta en alguna libreria más del concejo o de asturias),si me proporcionas un e-mail, desde el correo del blog te proporciono toda la información de la cual dispongo sin problema. ¡¡¡Gracias de nuevo!!!, saludos.

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  2. Las palabras aquí recogidas; las fotografías; el sentimiento que se desprende de ellas y con ellas; la nostalgia que irradian; el homenaje que dedican. Todo, todo, es conmovedor.
    Es un hecho que las personas siguen vivas mientras permanecen en nuestro recuerdo. No conocí a mi bisabuela materna Ágeda (falleció poco antes de mi nacimiento) pero mi abuela Amor (Morina) y mi madre me hablaron de ella. Su esfuerzo para sacar adelante a familia tan numerosa es una proeza que, gracias a palabras como las escritas por Tinina, debe ser una referencia atemporal para muchas personas, entre las que me incluyo.
    Gracias a Juan José por el blog y a Tinina por su libro; entre los dos, garantizan, hoy por hoy, la perpetuidad del recuerdo que mantenemos y que nuestros hijos conocerán por el testimonio de la nostalgia y los suyos por aquello que fotografías y palabras puedan evocar, en un futuro.
    Miro la fotografía de Vírgenes y es como tenerla delante, veo la de Luisín (no lo imaginaba en sus años mozos) y recuerdo con absoluta nitidez la conversación que tuve justo un mes antes de que se nos dejara físicamente. Me impresionó la fotografía de la boda de Luisín y Olga porque, además de la panorámica familiar, me trajo una imagen insólita (para mí) de mi madre, mis abuelos Manolo y Morina, de Alegría y de Blas. Y, fue un descubrimiento por igual de asombroso, la instantánea de mi madre (también niña por entonces) con Blas y Alegría o la de Tinina. Son muchas más las emociones que me suscita lo que leo y miro; mas creo que, de algún modo, sintetizo lo que, primero viene a mi mente.
    Me gustaría pensar que, quienes ya no están aquí, estén en alguna parte. Su energía, a lo mejor, como un gas, asciende y se concentra en algún punto del espacio.

    Cuando lees estas cosas es cuando tomas conciencia de esa parte de tu historia. Me siento muy orgulloso de ser un Menéndez aunque el apellido (porque solo podemos llevar dos) no acompañe a mi nombre. Y para concluir: Te quiero mamá.

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  3. Hola amigo (pariente), muchas gracias por tu comentario, el cual te agradezco enormemente por pertenecer a esta familia, como puedes apreciar en el artículo quise rendir un pequeño homenaje a Ageda Menéndez (para mí, la matriarca de la familia), lo considere necesario por ser ejemplo de resistencia, lucha y tenacidad, a la vez que emotivo.
    Esta familia, con sus más y sus menos es un ejemplo de lucha y pundonor, como otras muchas familias de aquellos años, pero está en especial me toca más de cerca.
    Espero sea de tu agrado la navegación por este humilde blog, y disfrutes de su contenido. Muchas gracias de nuevo y suerte.
    Saludos

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  4. Me ha causado una gran emoción leer la historia de esta familia de los Menéndez, en la hueria de san Juan. Yo nunca he conocido esa parte de Asturias, aunque nací en Mieres; pero allí solamente viví hasta los 11 años, cuando mi madre se quedó viuda y comenzó nuestro éxodo y la lucha titánica de mi madre por la vida. Ella era oriunda de la otra hueria, la de Santirso, que fue la que yo conocí...Trapa, era el pueblo donde mi madre vino al mundo, a siete Km. entre Mieres y Sama...esa parte sí que la conocí, y mucho, pues pasé algún tiempo de mi lejana infancia en casa de mi madrina, mi tía María, hermana mayor de mi madre, que tenía un chigre a la orilla de la carretera, frente al cual tenía una parada lo que llamaban la línea que hacía el trayecto de Mieres a Sama y viceversa. Y allí tuve ocasión de ver la vida sacrificada de los habitantes de aquellos pueblos, sin agua corriente en las casas las mujeres bajaban hasta un lugar que llamaban Llaneces, con su balde de ropa sobre la cabeza para lavarla en el río que por allí pasaba, y un cubo en cada mano para llenarlos de agua de la fuente Llaneces, volviendo a casa al atardecer con la ropa lavada en el balde sobre su cabeza, y tirando con los cubos cargados de agua en cada mano pasaban camino arriba por un lateral de la casa de mi madrina, y algunas, las que vivían en lo que llamaban Trapa arriba, una vez cruzada la carretera aún tenían que seguir subiendo otra cuesta hasta llegar a su destino. Yo entonces lo veía natural, pues ellas también parecían vivirlo así, sin una queja, incluso con una sonrisa en su rostro, como si no les costara un gran sacrificio aquella manera de vivir...pero cuando fuí mayor, el recuerdo del trabajo de aquellas mujeres me sobrecogió...Afortunadamente a mi no me tocó vivirlo así; yo era una niña pequeña aún, y mi casa estaba en Mieres, donde desde que nací, ya teníamos agua corriente y cuarto de baño para el aseo personal de la familia... en cambio mis primas, ya todas adultas, las que vivieron en el pueblo, no tuvieron la misma suerte... Yo estoy completamente segura de que si a mi me hubiera tocado vivir aquello, no lo hubiera podido resistir. Ni tan siquiera ningun otro trabajo relacionado con el campo.
    De por esa zona de la hueria de san Juan pasó gente por mi casa de Mieres...incluso en el economato de Mina Cristina, donde mi madre y mi hermano Lito despachaban el suministro para las familias de los mineros que trabajaban en esta mina ubicada en La Rebollada, me suenan muchísimo nombres y apellidos de por aquellos contornos que venían a despachar allí, pues se apuntaban sus nombres en una libreta que había destinada para tal fin. A veces escuché hablar como de alguien de Ladepata, como si se refirieran a una persona y no a un lugar llamado así. Y al leer la historia de esta familia de esta otra hueria de san Juan, me enteré de que lo que se decía era Ladepata y no "la de pata", como en mi infancia lo había entendido yo.
    En fin, me encanta leer este estupendo blog de Acebedo, todas las historias han despertado mi interés.

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  5. Querida amiga, muchas gracias por visitar este modesto blog. Conozco la zona se donde es tu familia, donde estaba ubicado el bar que mencionas en Trapa (o eso creo) y la linea que unía Mieres y Sama, que era "La Recollo". Efectivamente toda la zona industrial del Caudal lo paso bastante mal en esos difíciles años y más o menos todas las familias tienen una historia que contar a sus descendientes, esta en concreto es mi bisabuela paterna en estos momentos me encuentro trabajando en otro artículo sobre mi bisabuela materna, esta ya no es de la Güeria San Juan, es del occidente asturiano, en concreto se Salas y es otra familia de mucho trabajo y esfuerzo pero de una zona campesina y ganadera, no industrializada, bastante distinta a mi Mieres Natal. Bueno espero sea de tu agrado el nuevo artículo.
    Te reitero de nuevo las gracias y te animo a conocer más historias (todas de Mieres y/o Asturianas) de este blog, el cual nació con esa finalidad.
    Saludos desde Mieres.

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  6. Buenas tardes:

    Intento ver el vídeo pero algún problema con origen en la misma web lo impide. Sería interesante que, además, se pueda enlazar también directamente a Youtube e incluso crear un canal que agrupe a los existentes sobre la Güeria de San Juan.

    Gracias

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  7. Estimado amigo/a he comprobado si se veía el video en la web y parece no haber problema, (es decir, se ve con normalidad), en youtube no lo mire, pero lo hare para que se pueda ver con total normalidad.
    Por lo que comentas, igual tienes algún problema con el navegador, prueba a mirar en otro equipo a ver si lo puedes ver (para ir descartando posibles problemas).
    Muchas gracias por visitar este modesto blog, un cordial saludo.

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  8. Me apasiona la historia de los Méndezl en la Dépata, leer todo lo referente a Mieres, mi familia
    era de Planta ( José Álvarez y Josefa Espina) vivieron en Santirso- Mieres y tuvieron seis hijos.
    (los certificados que he encontrado)
    Ceferino (mi bisabuelo), Antonio María,Manuel Antonio, Gabriela, Vicenta y José.
    Ceferino vivió en El Cimero de Loredo y ahí nació mi abuelo Sabino que cuando cayó Asturias en el 37,se echó al monte, a mi madre y a la familia les llevaron presos y después les deportaron, mi madre no nos contó nada. los abuelos y bisabuelos que vienen en certificado de matrimonio (procedían todos de Mieres) Pero gracias a una persona que lo ha buscado, he encontrado datos de primeros y segundos tatarabuelos.

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  9. ¡Vaya!...por pura casualidad he entrado en esta nueva versión del blog de Acebedo tan preciosa, en la que he podido ver muchas fotografías, y también el vídeo con la canción de Malú y todas las fotos familiares que salen en él...Estaba yo poniendo un comentario a la fotografía de Luis Menéndez,(+) el hijo de Vírgenes que venía en Facebook cuando de repente se escapó a toda velocidad todo lo relacionado con esta familia que tenía delante, sin haber terminado el comentario...Y al buscarlo otra vez, se me ocurrió volver a entrar en el blog, aún sabiendo que conocía esta historia que ya había leído tiempo atrás...y me encontré con la sorpresa de lo nuevo, con el añadido del vídeo que completa tan preciados recuerdos sobre la lucha por la vida de los antepasados/as de esta familia, habitantes nacidos en nuestra bendita tierra asturiana. Me ha gustado mucho cómo ha quedado ahora.
    Con un afectuoso saludo para J.J. de M.LUZ

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