6 de agosto de 2013

El movimiento feminista en el Mieres de principios del siglo XX

Un episodio feminista.

En la imagen vemos a las carboneras de La Encarná (La Encarnada) rodeadas de carbón y cargando un vagón con sus palas. http://www.asturias.es

http://www.lne.es





La historia del movimiento obrero en Turón es un modelo para los investigadores. Como ustedes saben e incluso los más mayores aún recuerdan por haberlo vivido, hasta hace pocas décadas el valle estuvo plagado de explotaciones mineras y en consecuencia la población del lugar se multiplicó llenando de actividad hasta las aldeas más pequeñas.
Ya se han publicado numerosos estudios sobre el carbón, las industrias, la vida y la muerte de los trabajadores y los momentos más conocidos de su lucha política y sindical a lo largo del siglo XX, pero aún quedan páginas prácticamente desconocidas que merecen nuestra atención. Hoy vamos a pararnos en una especialmente importante y que sin embargo ha pasado desapercibida para casi todos: la fuerza que tuvo aquí el movimiento feminista cuando apenas empezaba a existir en otras zonas del país.
El feminismo por esencia no se encuentra asociado a ninguna ideología; critica la desigualdad entre hombres y mujeres y defiende los derechos de éstas cuestionando la relación entre sexo, sexualidad y el poder social, político y económico. No obstante, coincidiendo con el desarrollo del pensamiento marxista, a finales del siglo XIX empezó a nacer en el seno del proletariado militante el llamado socialismo científico que asumió como propias las reivindicaciones de la llamada «cuestión femenina» incluyéndolas en su estrategia.
En 1884, Federico Engels explicaba en «El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado» que el trato desventajoso que reciben las mujeres dentro de la sociedad se debe más a su exclusión de la esfera de producción social que a causas biológicas como la capacidad reproductora o su constitución física y en consecuencia su emancipación va ligada a su incorporación al mundo del trabajo.
Este mensaje caló enseguida en las Cuencas mineras asturianas, donde algunas mujeres ya trabajaban cerca de sus maridos, casi siempre como carboneras. Antes de 1900 ya se habían registrado incluso huelgas de lavadoras de carbón demandando un aumento en su salario, pero fue precisamente en este año, cuando ellas empezaron a acudir a los centros socialistas en un goteo que no hizo sino aumentar sobre todo tras la fundación del SOMA por Manuel Llaneza, al tiempo que su presencia también se hacía habitual en los mítines y en las fiestas del 1.º de Mayo, aunque en aquellos años sus peticiones eran las mismas que las de sus compañeros y no tenían ninguna peculiaridad de género.
Seguramente el punto que señala la toma de conciencia de nuestras primeras feministas se produjo en abril de 1912 cuando Virginia González recorrió las Cuencas dando mítines en Sama de Langreo, Turón y Mieres. Virginia era entonces una de las mujeres militantes de más prestigio en España y venía envuelta en un halo de leyenda.
Pertenecía a una familia obrera formada por un mecánico tornero y una tejedora, que a pesar de su trabajo llegaron a tener nada menos que veintidós hijos, así que ella tuvo que colaborar a la economía de la casa empleándose a los nueve años como guarnecedora de calzado. Militaba entonces en el PSOE, después de haberse formado en el anarquismo y ya conocía las cárceles y la represión, pero sobre todo pasaba por ser una oradora excepcional que convencía rápidamente con sus argumentos.
Y según parece, este dato se confirmó en Asturias, ya que al poco de su visita, treinta militantes de las Juventudes Socialistas de Mieres comenzaron a organizarse para constituir en octubre de 1913 el Grupo Femenino Socialista de Mieres, bajo la presidencia de Paulina Álvarez. Éste y el de Gijón fueron los dos grupos asturianos dentro de la docena que se crearon aquel año en toda España.
El crecimiento de las socialistas asturianas siguió imparable, apoyado por momentos claves como la huelga de carboneras de la Güeria de Carrocera de 1914, pero uno de sus mayores alimentos fueron sin duda las visitas de Virginia González, cuya presencia se volvió a registrar en 1915 en Sotrondio en una conferencia sobre el feminismo obrero, o de alguna otra compañera de prestigio como Francisca Vega que en 1918 disertó sobre el mismo tema en Pola de Lena.

 Vista general del Valle de Turón, Mieres, hacia el año 1946. Más de 200 bocaminas y unos 6.400 trabajadores llegaron a concentrarse en el valle mierense de Turón a mediados del siglo XX. En el año 1880, vivían en la zona 2.600 habitantes. Apenas dos décadas después, en 1919 , la población aumentó a 9.866 residentes merced al desarrollo industrial. El artífice principal fue, sin duda alguna, Hulleras del Turón. http://www.asturias.es

Y así llegamos al Turón de 1919, año en el que se formó allí su propia Agrupación Femenina Socialista presidida por Julia García y con un centenar de afiliadas. Entre sus primeros proyectos pensaron pronto en organizar un acto de importancia en el valle y para ello nada mejor que volver a llamar a Virginia que aceptó encantada la invitación para pasar dos días en la localidad; pero lo que nadie esperaba es que aquellas jornadas fuesen a convertirse en un episodio excepcional para la historia del feminismo asturiano gracias a la presencia de Rosario de Acuña, otra luchadora mítica, que se acercó desde su retiro gijonés para poder conocer en persona a su compañera de ideas.
Rosario de Acuña, masona y librepensadora, también había nacido en Madrid, pero era vecina de Gijón tras aceptar una antigua invitación de los directivos del Ateneo-Casino Obrero de la villa marinera para vivir los últimos años de su vida en un lugar tranquilo frente al Cantábrico. Era la primera mujer que había hablado desde la tribuna del Ateneo de Madrid allá por 1884 y según Benito Pérez Galdós abordaba «todos los géneros de la literatura, la tragedia, el drama histórico, la poesía lírica, el cuento, la novela corta, el episodio, la biografía, el pequeño poema, el artículo filosófico, político y social, y la propaganda revolucionaria».
Leamos la información que nos ofrece el diario «El Noroeste» de aquel 24 de junio:
«El sábado la disertación de Virginia González, de Madrid, fue muy hermosa, exponiendo muy concisamente los principios fundamentales del socialismo y los derechos que tiene la mujer a laborar dentro de este ideal emancipador de la humanidad. Una nota de gran trascendencia fue que inesperadamente se presentó en ésta la insigne escritora, gloria de las letras españolas, doña Rosario de Acuña, quien a pesar de su avanzada edad se impuso el sacrificio de venir andando desde Santullano hasta esta localidad. La sola presencia de esta respetable señora hizo que el entusiasmo se desbordara y los ¡vivas! a ésta y al Socialismo fueron muchos ¡Quién habría de pensar que nos honrase esta tan venerable luchadora!
El domingo a las tres fue el mitin ante cinco mil personas, predominando el elemento femenino que había venido desde lejos. Presidió la presidenta de la agrupación, Julia García, y hablaron Varela por la Casa del Pueblo, Avelino Gutiérrez, de Mieres; César González, de Figaredo; Ángel Delgado, de Sama; José Calleja, de Moreda; Rosario de Acuña, que leyó unas admirables cuartillas escuchadas muy atentamente por el público, saludándolas con formidables aplausos; Wenceslao Carrillo y, por último, Virginia González. A la terminación fueron aplaudidos, principalmente doña Rosario y Virginia.
Después del mitin se celebró la gira que fue amenizada por la rondalla "La Lira Social" y música del país sin que se señalara el menor incidente...»
Rosario de Acuña y Villanueva. Fotografía tomada cuatro días antes de su fallecimiento durante la celebración del Primero de Mayo (El Comercio, Gijón, 16-3-1969).

Rosario de Acuña recogió este encuentro en sus escritos e invitó a su amiga a dar un ciclo de seis conferencias en la ciudad costera. Ambas mantuvieron desde entonces su amistad y también su querencia por Turón. La madrileña no esperó mucho para volver allí y en septiembre celebró otro mitin multitudinario en el valle mierense ante un público mayoritariamente femenino; por su parte, Rosario tampoco dudó en colaborar en otros actos de las turonesas enviando sus textos e incluso haciendo en una ocasión el regalo de «un hermoso lazo para la Agrupación Femenina Socialista de esta localidad».
En 1921, Virginia González fue una de las componentes con tendencia «tercerista» dentro del PSOE, al que abandonó para representar al nuevo Partido Comunista en Moscú dentro del III Congreso de la Internacional. Su evolución política fue seguida mayoritariamente en Turón, de modo que la Agrupación Socialista casi llegó a desaparecer y se mantuvo sólo con diez afiliadas, pero por aquel entonces una enfermedad contraída en Rusia ya la iba minando para acabar llevándola a la tumba en 1923.
Cosas de la vida, pocos meses antes también Rosario de Acuña había dejado este mundo. Y es que la muerte -mujer como ellas- quiso llevarse a la vez a las dos luchadoras.
 Ilustración de: Alfonso zapico

FUENTE: ERNESTO BURGOS-HISTORIADOR
---------------------------------------------------------------
 BIOGRAFÍAS:  

*Rosario de Acuña y Villanueva tiene referencia en el "blog de             Acebedo" en dos artículos anteriores:


Rosario de Acuña y Villanueva. Fotografía de fecha desconocida, probablemente de 1887. Publicada en El Comercio, Gijón, 23-2-1969.

*REFERENCIA BLOG.
1º- Rosario de Acuña y Villanueva (18 de febrero de 2013)
2º- La pluma racionalista de Rosario de Acuña y Villanueva (22 de mayo de 2013).
---------------------------------------------------------------
González Polo, Virginia.

                                                         GONZÁLEZ POLO, Virginia
 
Miembro de la CE. Fundadora del PCE
Valladolid (Valladolid) 02/04/1873 -- 15/08/1923
Valladolid 2.IV.1873 – Madrid 15.VIII.1923
Guarnecedora (Ribeteadora de calzado). Comenzó a trabajar en este oficio a los nueve años. Se casó con el zapatero Lorenzo Rodríguez Echevarría (natural de Ponferrada-León, donde nació el 1 de junio de 1870). Por motivos de trabajo se trasladaron a León y de allí a La Coruña, donde se desenvolvieron en un ambiente anarquista. En 1893 ingresaron en la Sociedad de Zapateros y Guarnicioneros de La Coruña y en 1894 allí nace su único hijo César. En 1899 se trasladaron a Bilbao, donde tomaron contacto con el socialismo organizado y se unieron a sus filas. En La Lucha de Clases se publicaron las primeras colaboraciones periodísticas de Virginia González y en 1905 representó a los constructores de calzado de Bilbao en el VIII Congreso de la UGT. En 1906, por falta de trabajo, hubieron de emigrar a Buenos Aires (Argentina), donde permanecieron poco más de un año. Al regresar a España residieron en Vigo, Palencia y León, donde Virginia participó activamente en la huelga general de 1909 y como consecuencia de ello fue encarcelada primero y expulsada de León después, emigrando esta vez a Bayona (Francia). A finales de 1910 se instalaron en Madrid, donde abrieron una tienda en las cercanías de la Casa del Pueblo. Ingresó en el Grupo Femenino Socialista de Madrid el 1 de diciembre de 1910 en el que ocupó diversos cargos de su Comité y de la Mesa de discusión. A partir de estos momentos desarrolló una intensa actividad política y sindical realizando numerosas excursiones de propaganda por toda España, en la mayoría de las ocasiones acompañada por Andrés Saborit, presidente de la Federación de Juventudes Socialistas de España en esos años. Fue vocal del Comité Nacional del PSOE de 1915 a 1918 y Secretaria Femenina de la Comisión Ejecutiva en 1918-1919. También ocupó el cargo de vocal del Comité Nacional de la UGT de 1916 a 1918. En 1914 representó a los conserveros de Vigo (Pontevedra) en el XI Congreso de la UGT y en 1916 en el XII Congreso a los zapateros de Madrid. El 23 de septiembre de 1916 fue condenada a un año, ocho meses y veintiún días de destierro y 750 pts. de multa por injurias a la Iglesias católica. Formó parte del Comité de la huelga general de agosto de 1917 por lo que fue detenida aunque resultó absuelta al declarar sus compañeros del citado Comité que su presencia allí, en el momento de la detención, era simplemente para «atenderlos y hacerles la comida». Representó al Grupo Femenino Socialista de Madrid en el IX Congreso del PSOE en 1912, en el X Congreso en 1915 y en el Congreso Extraordinario en 1919. En el Congreso Extraordinario en 1921 representó a las AS de Begíjar (Jaén), Puebla de Cazalla (Sevilla), San Julián de Musques (Vizcaya) y Lancey (Francia). Partidaria de la Tercera Internacional, firmó el manifiesto tercerista y abandonó el PSOE en abril de 1921, participando en la constitución del Partido Comunista Obrero Español en la reunión celebrada en los locales de la Escuela Nueva de Madrid. Su hijo César siguió su mismo camino, mientras que, por el contrario, su marido Lorenzo Rodríguez siguió afiliado al PSOE. El recién constituido Partido Comunista Obrero Español la designó para participar en el III Congreso de la Internacional Comunista en Moscú. Al llegar a París tuvo que dejar a sus compañeros de delegación y regresar a Madrid gravemente enferma. Fue elegida Secretaria Femenina del Comité Central del Partido Comunista de España en su I Congreso, celebrado en marzo de 1922. Falleció en Madrid el 15 de agosto de 1923.
Fotografía: Vida Socialista 23.IV.1911.
FUENTES: AM/M (Padrones); AGGC/S (Registros de asociadas GFS 1906-1927); A.Militar/Segovia; ES 4.X.1912, 25.X y 2.XI.1915, 3.XII.1918, 9.XII.1919 y 14 y 25.IV.1921; Dirigentes de UGT (FPI); E. TORRALVA BECI. Virginia González. – En: Siluetas IX.1923; Vanguardia Mercantil (Madrid) 8.IX.1928; A. ROSAL DÍAZ. Algunas notas biográficas sobre Virginia González (FPI); A. SABORIT. Apuntes..., pp. 1.664 a 1.666; M. DEL MORAL VARGAS. Acción colectiva femenina en Madrid (1909-1931) [Tesis doctoral inédita. UCM. 2009]

No hay comentarios:

Publicar un comentario