31 de julio de 2013

El tejo (texu) en Asturias

El tejo (Texu) ya es «sitio histórico»

 
Texu de L´Abadía (Cenero, Gijón), plantado en 1786.

Doce ejemplares centenarios asociados a iglesias gozarán de la protección que les otorga la ley de Patrimonio Cultural

El tejo, más conocido como «texu» en los pueblos de Asturias, tendrá una figura de protección que vele por su futuro. La Administración regional ha decidido dar luz verde a la categoría de «sitio histórico», reconocida en la ley de Patrimonio Cultural de 2000, para otorgar el máximo nivel de protección a estos árboles milenarios, poderosos y longevos, tan asociados al mundo rural y a las tradiciones asturianas.
En los últimos años se han alzados voces de asociaciones y vecinos denunciando el perjuicio causado a alguno de estos árboles, normalmente por obras en su entorno. Un ejemplo claro fue lo sucedido en Abamia (Cangas de Onís), donde la restauración de la iglesia y urbanización de los alrededores perjudicó las raíces de alguno de los tejos que allí se levantan.
Ahora, la idea para evitar daños como los causados en Abamia es proteger esos lugares donde existe una clara vinculación entre un tejo monumental e histórico y una iglesia, un conjunto que es visto como un patrimonio inseparable que necesita ser protegido de forma íntegra. La medida busca salvaguardar uno de los legados más significativos de la historia, cultura y tradición de Asturias.
La protección afecta en principio a doce ejemplares centenarios distribuidos por todo el territorio asturiano. Todos ellos tendrán la categoría de sitio histórico: Ceñal, en la Collada (Siero), Santa Coloma (Allande), Santibáñez de la Fuente (Aller), Rozadas (Boal), Montoubu (Belmonte de Miranda), Martul (Villanueva de Oscos), Perueño (Quirós), Arangas (Cabrales), San Martín del Mar (Villaviciosa), Cenero (Gijón), Abamia (Cangas de Onís) y San Martín de Salas (Salas).
La ley define un sitio histórico como un lugar vinculado a acontecimientos de interés histórico, a tradiciones populares o a creaciones culturales relevantes, permitiendo su protección a través de su declaración individualizada como bien de interés cultural (BIC). También se valorará a efectos de protección individual el interés etnográfico que puedan tener «lugares vinculados a tradiciones populares, ritos y leyendas especialmente significativos». La norma también considera un posible elemento a proteger «la relación tradicional entre el medio físico y las comunidades humanas que los han habitado».
El naturalista y escritor Ignacio Abella, investigador de tejos históricos y autor de libros como «La cultura del tejo», califica de «histórica» la medida que va a permitir la declaración de sitio histórico a doce ejemplares asturianos. Es consciente de que la declaración puede tener doble efecto. Por un lado, «revalorizar el árbol frente a la sociedad en general, pero también exponerlo en demasía a las rutas turísticas con el peligro que entraña la sobrevisita», algo que, a su juicio, deben controlar las administraciones. En la lista de árboles a proteger llama la atención una ausencia, el tejo de Bermiego (Quirós), tal vez el ejemplar de mayor tamaño y más edad de Asturias, que goza de la declaración de monumento natural. Abella justifica esa omisión «precisamente por el efecto llamada tan elevado que soporta, con una masificación de visitas que lo están perjudicando». Señala que en Asturias hay unos 200 ejemplares que podrían estar en la lista porque hay mucho donde elegir, «pero se trató de que estén todas las zonas representadas».
Del tejo se han contado miles de historias. Algunas estaban vinculadas a su savia, utilizada como veneno contra el enemigo o usada por los astures en ceremonias rituales. También fue durante siglos centro de reunión de las juntas vecinales o concejos abiertos y, como señala Abella, «representante de una tradición en la que el árbol era centro y testigo, lugar de encuentro y acuerdo entre los hombres y símbolo de identidad, entendimiento y buena vecindad».
El naturalista celebra la decisión que protege todo un símbolo: «allí se reunían los vecinos a dirimir las cuestiones importantes. Es, además de un patrimonio etnográfico y cultural, el árbol de la paz, toda una institución», sostiene.
Para quien desee saber más sobre los tejos, el Jardín Botánico Atlántico de Gijón organiza los próximos días 1 y 2 de marzo unas jornadas que llevan por título «Gestión y conservación de tejos y otros árboles históricos». Hasta hoy más de 180 personas han confirmado su presencia en este curso gratuito. Organizado por la Consejería de Cultura y el Jardín Botánico, está prevista la participación de reconocidos naturalistas, escritores, conservadores y técnicos especialistas en la gestión de árboles. Se visitarán los tejos de Cenero y Ceñal, la Carbayera de El Tragamón y el Jardín Botánico.

Árboles milenarios.


Texu e iglesia de Santibáñez de la Fuente (Aller).


Los doce elegidos.

Ceñal, en la Collada (Siero).

Santa Coloma (Allande).

Santibáñez de la Fuente (Aller).

Rozadas (Boal).

Montoubu (Belmonte de Miranda).

Martul (Villanueva de Oscos).

Perueño (Quirós).

Arangas (Cabrales).

San Martín del Mar (Villaviciosa).

Cenero (Gijón).

Abamia (Cangas de Onís).

San Martín de Salas (Salas).

FUENTE:  M. S. MARQUÉS
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Tejos (Texos) urbanos
 
San Esteban de Sograndio, Texu de Sograndio, Texos de Oviedo  

Los ejemplares de la Facultad de Ciencias como testimonio de una especie vinculada a la muerte

El tejo es un árbol que crece lentamente, alimentado por las muchas leyendas que lo nutren. El tejo, muy frecuente en Asturias, suele tener larga vida, amante de la soledad, buen compañero de todo tipo de iglesias y capillas, hermano del paisaje.
Uno de los encantos del tejo es su capacidad para animar el bosque con su color, especialmente cuando hace contraste con los árboles desnudos del otoño. Se le relaciona tradicionalmente con la muerte, y algunos clásicos, como Ovidio, describen el camino del infierno bordeado de tejos. En muchos cementerios se plantan tejos, que en este cometido de la relacionarse con la eternidad, comparten protagonismos con los cipreses.
Hay una leyenda extendida por Bretaña que dice que las raíces de los tejos se meten por la boca de los muertos y si alguien lo procura puede oír lo que por tan siniestro medio cuentan desde el más allá. El tejo se ve como amigo de la noche, del invierno, de la muerte, y no por eso deja de ser un árbol amigo.
Uno de los enemigos del tejo anciano es el viento, y algún tejo añoso encontró la muerte vencido por el viento. En la noche del 10 de diciembre de 1990 cayó el gran tejo de Selorio, en la misma noche ventosa en la que fue derribado por el viento el negrillo del Campo del Hospicio.
El tejo, como todo árbol que se precie, tiene sus poderes benéficos y su parte negativa. Entre lo benéfico mantiene la fama de ser bueno como antídoto contra el veneno de la víbora, pero vale más no tener que comprobarlo. Tiene también el tejo fama de venenoso y se dice que los celtas empleaban su veneno para suicidarse masivamente cuando la batalla no pintaba bien.
Sí que hay veneno, pero no en las bolitas rojas, tan vistosas, que sirven de alimento de los pájaros todo el otoño, arilos que comían con fruición los niños de las aldeas, con pocas ocasiones de fruta.
No vamos ahora a los tejos de las iglesias, tantos, ni a los de los montes, deformados por el viento. Vamos a unos tejos urbanos, los que forman seto en el entorno de la antigua Facultad de Ciencias, pionera de la diáspora, en Calvo Sotelo. Es un seto original, de lento crecimiento, que estuvo todo el mes de octubre tentando con el rojo de sus decorativos arilos, que entre el viento y los pájaros ya han desaparecido. El año que viene, más.


FUENTE: CARMEN RUIZ-TILVE CRONISTA OFICIAL DE OVIEDO 
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EL TEJO (Texu)

 El texu de Bermiego (Quiros)


     ¿Cómo acontecía la muerte de los árboles?. Sencillamente no morían hasta que el hombre apareció sobre la faz de la Tierra e inventó el tiempo. ¿Qué suponen mil años en la vida de un tejo?. ¿No es acaso una forma de eternidad para un ser vivo?. El árbol roza la eternidad porque desconoce el nombre de su estirpe.
     Pero hoy el rey inglés nos obliga a cortar los árboles sagrados para que sirvan en una guerra en tierras lejanas que únicamente incumbe a sus intereses. La existencia de este bosque se pierde en la memoria de nuestros antepasados. Nosotros, los habitantes de estos valles, somos sus depositarios y los encargados de que su legado se transmita. Este es, y no otro el principal cometido de los hombres en su paso por el mundo, el de cuidar del trozo de tierra de la que son hijos, mantenerla y transmitirla íntegra a la siguiente generación. Así ha sido siempre, desde los tiempos más remotos.
     Hace más de mil años los romanos construyeron un muro para separarnos de su “civilización”. Con el tiempo abrazamos también las nuevas creencias. Ahora, aunque vasallos de un rey escocés, el ausente Jacobo I Stewart, prisionero de los ingleses, los duques regentes de Albany se venden al rey de Inglaterra Enrique V.
     Pero somos una raza antigua apegada a su brava naturaleza y en el reino de Alban, en las tierras del clan MacDhughaill hay un valle donde las aguas cristalinas del río St. Andrew alimentan la sagrada tejeda de Evergreen Forest. No permitiremos, bajo ningún concepto, que los tejos milenarios sean cortados y transformados en longbows, arcos de guerra. Ingleses y galeses deberán buscar en otra parte. La cuerda se está tensando. “Nemo me impune lacessit”. Decídselo así a vuestro rey Enrique.

TEJO (texu)
Taxus baccata
Familia: Taxaceae
Lugar de origen: Europa
Etimología: La palabra latina “Taxus”, puede derivar de las griegas “Toxon” (arco) o “Toxicon” (veneno), en referencia a la condición tóxica del tejo o a su uso en la fabricación de arcos. La palabra latina “baccata” significa con frutos en baya o parecidos a bayas.
Descripción: El tejo es una especie de gran longevidad, pero sin embargo no puede conocerse exactamente la edad de los ejemplares debido a que la madera no forma anillos anuales y con el tiempo el duramen se destruye dejando vacío el centro. Se han hallado fósiles del Terciario y existen ejemplares de unos 1500 años de edad. Es un árbol dioico (los sexos están separados en ejemplares distintos), de 15 a 20 metros de altura de copa piramidal con ramas horizontales o ligeramente colgantes. El tronco es pardo grisáceo, del que se desprenden láminas delgadas y alargadas en forma de teja. De hojas perennes de 10-30 x 1,5-3 mm, persistentes, lineares, aplanadas o algo enrolladas en el borde, terminadas en punta córnea y con pecíolo corto; algo coriáceas, verde oscuras por el haz y verde amarillento con franjas estomáticas por el envés, dispuestas helicoidalmente sobre las ramas. Las flores son unisexuales, las masculinas y las femeninas aparecen en distinto árbol, pequeñas, verdosas y solitarias. Las masculinas aparecen formando conos axilares en la cara inferior de las ramas, solitarios, globosos, con 6-14 escamas peltadas, cada una con 4-8 sacos polínicos. Las flores femeninas están formadas por un sólo rudimento seminal o dos geminados, cada uno con una escama estéril o varias imbricadas. Florecen a finales de invierno o principio de primavera. La semilla es ovalada, de 6-7 mm, cubierta por un disco carnoso llamado arilo, que está abierto en la parte superior y que pasa de color verde a rojo en la madurez. Madura en otoño.

Cultivo: Requiere de suelos frescos, húmedos o moderadamente secos, poco ácidos y pobres en nitrógeno, prefiriendo los terrenos ligeramente calizos. De crecimiento lento, alcanza las condiciones idóneas con calores moderados y no resiste las heladas tardías ni las temperaturas extremas. Se reproduce mediante semillas que germinan al 2º o 3º año o por esquejes sacados a finales de verano o principios de otoño. Se presta muy bien a la poda, siendo una planta adecuada para la poda ornamental o “topiaria”.

Utilización: Como ejemplar aislado o en grandes setos convenientemente podados.

Plagas y enfermedades:
Esta especie presenta pocas enfermedades o plagas. Puede ocasionalmente producirse el ataque de la cochinilla algodonosa o del gorgojo de la vid. También el exceso de agua puede producir la putrefacción de las raíces o el ataque de algún hongo.
El cultivo en tierras muy ácidas puede producir el amarilleo de las hojas y la desecación de los brotes tiernos que pueden acabar con la vida de la planta, por lo que en estos tipos de terrenos es conveniente añadir cal.
Propiedades medicinales:
El tejo es un árbol tóxico, del que sólo es comestible el arilo, por lo que nunca se ha utilizado tradicionalmente como planta medicinal, ya que puede ser mortal para el ser humano. Sin embargo, desde 1971, del “tejo del pacífico” (Taxus brevifolia), se extrajo una sustancia llamada “taxol”, que es un potente anticancerígeno. Se utiliza en polvo de las hojas (0,06 a 0,3 gramos) y sólo debe usarse bajo prescripción médica, pues en dosis altas puede provocar la muerte.

Frases y refranes:
     La expresión "tirar los tejos" (hacer insinuaciones amorosas a una persona) procede, quizás, de la antigua costumbre de algunos pueblos en que las mozas, después de alguna celebración a la salida de las iglesias, arrojaban semillas o ramillas de tejo sobre los chicos casaderos, para buscar marido. (Ya que era frecuente encontrar tejos en las cercanías de las iglesias por el carácter sagrado de este árbol para algunos pueblos paganos y su intento de cristianizarles por parte de la Iglesia Católica).
Sin embargo hay quien apunta hacia un origen diferente:
     En España se jugaba a un juego de puntería tirando trozos de teja que había por las calles cuando un fragmento de los tejados de las casas se caía. Ese juego recibió el nombre de “tejo” y cuando los chicos jugaban en las plazas de los pueblos, a veces desviaban sus tiros hacia la chica que les gustaba para atraer su atención apuntando cerca de los pies de las muchachas, y de esa forma tenían excusa para acercarse a ellas cuando iban a recoger su tejo.
Curiosidades:
     En nuestro relato hacemos mención al Longbow, que era el arco inglés por excelencia y se hacía preferentemente de madera de Tejo, dada sus características de flexibilidad. Sus grandes dimensiones le hicieron convertirse en arma revolucionaria. Era tanto el poder de este arco hecho de Tejo que, estudios contemporáneos han comprobado que a corta distancia una flecha disparada por un Longbow, podía penetrar 4 pulgadas en el tronco de un roble. Más que cualquier otra arma contemporánea, fue responsable de un notable cambio en las tácticas y resultados de grandes batallas, acaecidas en la Edad Media. Con el uso de este arco, Inglaterra se convirtió en una potencia bélica durante los siglos XIV y XV. Así, los ejércitos ingleses se transformaron en los más temidos de Europa.
     Sin embargo los primeros arcos se crearon y fueron desarrollados por los galeses, que no dudaron en utilizarlos en sus numerosas rencillas contra los ingleses, que fueron testigos del poder y eficacia de esta arma. Por ello en 1252, el Longbow fue aceptado como arma de guerra oficial en los ejércitos ingleses.
     Conocedores en todo momento del gran valor de este arma, los ingleses garantizaron la conservación y cuidado de los Tejos por lo que en la actualidad es una especie bastante abundante a lo largo de toda la isla. Dada las características de humedad de Inglaterra, el Tejo más apreciado era el de España e Italia ya que era más seco y poseía un grano de mejor calidad, por lo que fueron importados grandes cantidades de madera de esta especie desde el sur europeo.
     En contraste con el crecimiento de población del tejo en Inglaterra, en España se originó una disminución drástica de ejemplares. La posible causa de este descenso no sólo la podemos atribuir a la tala indiscriminada por parte de los anglosajones para la fabricación de su arcos. También la mala fama de esta especie en nuestro país, que debido a sus características tóxicas provocaba bajas en los ganados, hicieron proliferar su eliminación por parte de los ganaderos.
     Más recientemente, con el descubrimiento de las propiedades anticancerígenas del taxol, (sustancia que se encuentra en los tejos), provocó también la tala de numerosos ejemplares adultos, ya que hasta que esta sustancia se sintetizó artificialmente, eran necesarios 2 o 3 árboles para el tratamiento de una persona.
     El resultado de años de desprecio por esta especie nos lleva a la actual situación de precariedad que le ha llevado a aparecer recogida en diferentes catálogos de especies amenazadas para protegerla como especie de interés especial y por formar parte del hábitat del urogallo (Tetrao urogallus), una de nuestras aves en mayor peligro de extinción.

1 comentario:

  1. Gracias por la información tan interesante que habéis publicado sobre el Texu astur. Tengo intención de fotografiar los más representativos y vuestro blog me ha proporcionado una buena guía. Muchas gracias!

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