4 de mayo de 2013

Vishva Mohini, el buque indio naufragó el 12 de abril de 1993

«Vishva Mohini», la mayor tragedia del Cantábrico

El mercante hindú, que cubría la ruta entre el Reino Unido y Bombay, naufragó hace 20 años frente al Cabo Peñas con sus cuarenta y ocho tripulantes a bordo.

El siniestro registrado en la costa asturiana
dejó un balance desolador: trece muertos,
veintiún desaparecidos y quince supervivientes

http://www.lne.es

El cabo Peñas (Asturias)

A unas cincuenta millas al norte del Cabo Peñas y a más de 4.000 metros de profundidad reposan los restos del «Vishva Mohini». El buque indio naufragó el 12 de abril de 1993, hace ahora veinte años, con unos cuarenta y ocho tripulantes a bordo. El balance de la tragedia convierte este naufragio en el mayor siniestro registrado en la costa asturiana: trece muertos, veintiún desaparecidos y sólo quince supervivientes. Dos décadas después, siguen sin conocerse muchas de las incógnitas que envolvieron el naufragio. Aún hoy se desconocen el número real de pasajeros que viajaban a bordo del buque y el motivo por el que el capitán se opuso a la evacuación del mercante hasta unos minutos antes de irse, llevando a los suyos a una muerte segura.

El «Vishva Mohini» cubría la ruta entre el puerto de Middlesbrough (Reino Unido) y Bombay (India) con carga general de contenedores, maquinaria y tuberías. Construido en 1978, el mercante tenía 156 metros de eslora y su peso bruto era de 10.092 toneladas. Aquel 12 de abril de 1993 era día de temporal. Vientos de más de treinta nudos, fuerte marejada, aguaceros y complicada visibilidad convertían la travesía por las aguas del Cantábrico en un auténtico calvario. Poco después del mediodía, comenzaba a gestarse la tragedia. Una pieza pesada abrió una vía de agua en la bodega número 1 del mercante. Y para muchos comenzó la cuenta atrás para la muerte.

«Tenemos una vía de agua y somos incapaces de controlarla. Navegamos a toda máquina hacia Gijón. Rumbo 150, velocidad 14 nudos». Éste fue el mensaje que a las 12.53 horas dejó el capitán Anil Thakur, de 40 años, a los operadores de la Radio Costera, en Bilbao, a través de Peñas Radio. El capitán solicitó apoyo auxiliar por vía aérea para poder frenar la entrada de agua, pero rechazó inicialmente la ayuda de Salvamento Marítimo para evacuar a los tripulantes. Ése fue su mayor error. Seis horas después, el Cantábrico engullía su barco y a la mayoría de sus tripulantes.

Mientras el buque tomaba rumbo al puerto de Gijón, desde Santander y La Coruña salieron los remolcadores «Golfo de Vizcaya» y «Alonso de Chaves» y el «Helimer Galicia», con base en la capital gallega, esperaba la orden del despegue. Fueron varias las comunicaciones a lo largo de la tarde entre Thakur y los Servicios de Salvamento. El capitán pedía que le hicieran llegar bombas de achique, pero insistía en que la situación no era tan dramática como para evacuar el buque. A las siete y cuarto de la tarde llegaba la notificación definitiva: el «Vishva Mohini» se había hundido.

Lo que se encontraron los Servicios de Salvamento al llegar al lugar del naufragio, frente al Cabo Peñas, fue una escena dantesca: cadáveres mutilados flotaban sobre las aguas junto a los restos de la carga del buque. La velocidad del hundimiento fue tal que la tripulación no tuvo tiempo ni a embarcar en los botes salvavidas, la única esperanza para sobrevivir a las gélidas aguas. Tuvieron que lanzarse al mar, y sobrevivir a flote más de veinte minutos era poco menos que un milagro.


FUENTE: 


«Saltamos al mar y vimos a los demás hundirse con el barco», relató un oficial


http://www.lne.es


Cuatro helicópteros y cuatro barcos participaron en las labores de rescate. Pasadas las nueve de la noche, empezaron a llegar los heridos al aeropuerto de Asturias. La sala de embarque se convirtió en un improvisado hospital de campaña. Los equipos de Salvamento Marítimo consiguieron rescatar a dieciséis marineros, la mayoría con graves fracturas en piernas y brazos. Uno de ellos no consiguió sobrevivir. Falleció en el Hospital San Agustín por un paro cardiaco provocado por la congelación. Los cadáveres reposaron en la morgue de La Carriona hasta su repatriación, mientras que los heridos más graves ingresaron en los hospitales de Avilés, Gijón y Oviedo y, según recibían el alta, iban siendo derivados a la Casa del Mar de Gijón.

Los teléfonos comenzaron a echar humo. El hotel Luzana de Avilés y el Pasaje de Gijón, así como la Casa del Mar gijonesa, donde alojaron a los marineros hindúes, recibieron cientos de llamadas de Bombay. Y comenzaron las preguntas a los supervivientes acerca del trágico suceso. «Todo ocurrió muy rápido, el barco no tardó ni dos minutos en hundirse. De pronto me vi en el agua, sin nada a qué agarrarme. En poco tiempo mi cuerpo estaba agarrotado y casi ni me podía mover», explicaba a este periódico Viswan Bharan, uno de los supervivientes ingresados en el San Agustín. «Fue terrible. No tuvimos tiempo a nada. Era imposible. Todo estaba muy frío», añadía Bibi Kumar, otro de los supervivientes que consiguió sobrevivir al hundimiento pese a los síntomas de congelación que presentaba ya en las piernas. Los supervivientes culparon de la tragedia al capitán, uno de los desaparecidos en las gélidas aguas. «El capitán fue el responsable de la tragedia; decía que llegaríamos a Gijón», aseguró Chinmoy Ghose, segundo oficial del «Vishva Mohini», que explicó que en el barco viajaban cuarenta y ocho personas, entre ellas la familia de uno de los oficiales, que viajaba con su hijo de 7 años y su mujer.

«La última vez que los vi estaban montados en el bote salvavidas, pero no les había dado tiempo a desengancharlo y se hundían con el barco. Todo ocurrió en quince minutos desde que a las seis de la tarde el capitán nos mandó montarnos en los dos botes salvavidas hasta que se hundió al barco. Saltamos al agua unas veinticinco personas; a los demás los veíamos cómo se iban hundiendo con el barco. Fue todo demasiado rápido», explicaba el oficial.

El motivo por el que el capitán rehusó evacuar el «Vishva Mohini» sigue siendo un misterio. Algún superviviente aseveró que en el buque indio viajaban una veintena de mujeres y niños. ¿Por eso la negativa? ¿Por el transporte de viajeros de forma irregular? La respuesta también puede estar entre los restos del mercante indio, a 4.000 metros de profundidad frente a la costa del Cabo Peñas.



 Los cadáveres en el aeropuerto de Asturias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada