14 de noviembre de 2012

Gastronomia en Mieres

Gastronomía en el Concejo de Mieres 
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TRATADO GASTRONÓMICO
El camino que Mieres recorrió en la historia forjó una gastronomía peculiar y reconocida, no sólo en el Principado de Asturias y España. Ya el escritor Víctor Alperi y su hermana Magdalena hablan en el libro "Cocina y gastronomía de Mieres" de cocina cantonal. Es en este mismo libro dónde los hermanos Alperi recogen los platos que por primera vez los hosteleros y cocineroscubierto.gif (10497 bytes) nativos deciden anotar, en una reunión tratadista celebrada el 9 de noviembre de 1979, como "plenamente propios". Como a todos los tratados, y más los de cocina, el tiempo se encarga de corregir, añadir y mejorar, para poner en la senda de la vida nuevos platos, rescatados de la historia o reinventados, pero que ya son reconocidos por los mierenses como propios. En primeros platos, Mieres ofrece dos potes, plato típico de Asturias, que distingue y enaltece con tres apellidos que le dan sus ingredientes más originales, con Rabadal y con Xuanicu. Una tercera forma de preparar pote, la llamada de Requexu, se ha perdido. Quizás la especialización exclusiva de las casas de hostelería de la plaza de Requejo, templo de la sidra en Asturias, en el caldo de la manzana encontremos la causa por la cual la receta de su pote nos dijo adiós. Con los potes, y buscando otro primer plato de tronío, encontramos los Arbeyos con jamón. Los arbeyos o arbejos, (guisantes en castellano) lograron un día de fiesta gastronómica en Mieres, pero hoy parecen haber desaparecido como enseña de la cocina local. La historia sitúa el 16 de julio, fiestas de El Carmen, en el fundacional barrio de La Villa de Mieres, como el día específico que el municipio dedicaba a los arbeyos. Respetando el tratado hostelero, los segundos platos recogidos son truches grandones, lubina con verdura y pitu de caleya. Las truchas no sorprenden: el río Caudal, símbolo de Mieres y la comarca, fue antes de la apertura de las minas, paraíso de ejemplares de envergadura, de trucha y salmón. El salmón, con sello propio de manjar, no logró receta exclusiva en Mieres, quizás por que antaño no faltaba en ninguna casa y por la comprensible tendencia a no valorar lo que siempre tenemos. Para apoyar esto cuentan las crónicas que cuando se levantó el ya jubilado puente de La Perra por encima del río Caudal, a principios del siglo XX, los obreros hicieron huelga porque sus patronos sólo les daban para comer salmón durante las semanas que duraba la obra. Caprichos de la historia: hoy Mieres, con el clarear de las aguas del Caudal, sueña con poder ver el salmón en su río de la vida. Finalmente, y para endulzar estos suculentos platos, la junta de hosteleros y cocineros de Mieres fijó como postres típicamente propios la tarta Dalia, también llamada jardín de Mieres, los conseyos pasarinos, les Casadielles de Cuna y Cenera y el queso de Urbiés.
PASEO GASTRONÓMICO POR LA HISTORIA
Glosar la tradición gastronómica de Mieres es, además de justo, ser fiel con su historia y la de sus ollas. En plena Ruta de la Plata, y cuando los viajes por Iberia aún guardaban mayor grado de aventura y esfuerzo, Mieres era parada obligada para todo viajero o comerciante, que o bien accediese a la capital del Principado o se preparase para afrontar las míticas y temibles rampas del Pajares, camino ya de la Meseta. Era frecuente, razones del estómago llaman, que entre los dos objetivos, Ovetao o el Pajares, el foráneo regase con ambrosía paladar y moral en Mieres. Los mesoneros mierenses, desde que los seguidores de Pelayo indicasen el camino del Sur a los Moros, se esmeraron en cumplir este compromiso con la historia y la geografía y el estomago del viajero. Pero la estratégica situación de Mieres en el Camino de la Plata, ni su menos importante presencia en la Ruta cultural y cristiana hacia Santiago, tampoco completan toda la motivación que encierran sus exquisitos guisos. El municipio, con un río ofreciendo salmones por doquier, buenas zonas de caza en la parte alta del Conceyón (los concejos de Lena y Mieres marcharon juntos hasta 1837) y pomaradas de calidad y mejor sidra en Cuna y Cenera, contaba con una nevera envidiable para satisfacer cualquier hambre caprichosa. Y es en este punto, con historia, tradición e ingredientes de primera conquistando el paladar, dónde aparecen las manos expertas de las cocineras mierenses. Muchas y buenas. Después llegaría la Revolución Industrial, la minas y las interminables jornadas de esfuerzo en busca del oro negro de unos valles, antes más verdes, que movieron con fuerza los motores de una España que exigía vapor para avanzar. Policromía de sabores y sensaciones dónde el esfuerzo diario y la sangre accidentada en tajos, calles y sobreguías, tantas veces recibió como única recompensa manjar de pota. Llegado este cruce de caminos, donde rutas comerciales y cristianas, geografía del río Caudal y carbón con sacrificios definen historia, matizar dos cosas: Los hombres ya se han sumado a los fogones con ganas de satisfacer y, entre todas las manos que han puesto el sobresaliente a la milenaria cocina mierense, es también justo destacar a María Luisa García, cocinera del Papa Juan Pablo II en su visita a España y autora de varios manuales de recetas, imprescindibles. En estos manuales no sólo queda sobradamente probado su magisterio, sino que, siguiendo sus páginas, el cocinar pisa con igual fuerza los campos del arte y la ciencia. En resumen, excelentes para el cocinero consagrado y esenciales para el iniciado.

PASEO GASTRONÓMICO POR EL MIERES DE HOY
La villa de Mieres, capital de la comarca del Caudal, siempre fue sitio valorado para el paseo y el esparcimiento de gentes. No en vano, su arteria urbana principal, la calle Manuel Llaneza, se le conoce popularmente como El Paseo. En este paseo, que avanza por las calles con solera de Mieres, gentes llegadas desde todos los nucleos de población de la comarca e incluso, con asiduidad, de otros lugares del centro de la región. La emigración de muchos mierenses a otros lugares de Asturias -más de 30.000 en los últimos 25 años, debido a la constante pérdida de empleo industrial y minero-, hace que Mieres sea muchas veces tango de Gardel para el que "vuelve". Y es en ese paseo, de reencuentro y fiesta, con los de aquí y los que se fueron, dónde se esconde la excusa para comer, beber y divertirse fuera, casi siempre los fines de semana, que es cuando más tiempo libre hay y cuando más se esmeran los hosteleros. En la agrupación de formas y estilos para regar el paladar encontramos en Mieres cinco rutas o paseos gastronómicos : (Elegir ruta en el marco de la izquierda)

RESTAURANTES DE LA VILLA PARA EL BUEN YANTAR
Siete restaurantes pueden citarse dentro de este capítulo, dónde mesa y mantel adquieren rigor en pleno centro urbano de la villa. Este camino gastronómico comienza junto al Ayuntamiento. Ya en la misma plaza de la Constitución se encuentra el restaurante L´Albar, con tradición y calidad sobradamente probadas. Sus especialidades son el arroz caldoso marinero, la lubina con verdura (típica en Mieres), el filete de pimienta en salsa de limón, el sorbete de manzana y la tarta de frixuelos (inexcusable no probarla). L´Albar cuanta con café de pota en un marco, que quizás sea el más cuidado e íntimo de la zona para comer. Sin irnos muy lejos del Ayuntamiento, en la calle La Vega, conocida como la calle del 'Viciu', nos topamos con otras tres joyas para comer: Casa Oscar (ya con nuevo dueño), El Escudo y La Pista. Los fogones de Casa Oscar son decamarero.gif (2775 bytes) fama incuestionable en Mieres. La experiecia y prefesionalidad, se cojugan con unos cuidados salones, íntimos, en los que como grandes platos pueden pedirse merluza a la crema de oricios -recomendación-, fabes con centollu, lubina al roquefort y tarta de frixuelos. El menú es variado, obliga a leerlo entero. Otro buen sitio, con solera en Mieres es El Escudo. Carnes y pates excelentes, aunque sopa de marisco y fabada son imprescidibles en una buena "comilona" en éste lugar. El más joven es La Pista, con pequeña cafetería a la entrada que dan paso a los salones quizás mas grandes y acogedores de los que aquí se exponen. En La Pista, durante la semana, se sirven menús diarios por un precio asequible que tienen tanta calidad como su variedad para escoger: más de 16 platos. Los fines de semana mantienen esos platos y añaden otros, típicos, que logran su éxito en el saber hacer de su cocinero: Eugenio. Se recomienda postre: Tiramisú. Muy cerca del monumento a Teodoro Cuesta, el restaurante Transporte, (cerrado en la actualidad), ofrecia un menú de solvencia, al igual que el Bar Azul, situado en la C/Aller de Mieres. Ambos sacan mucho partido a los pescados. Finalmente, otro de los lugares que brindan marco agradable, sosegado y tranquilo es el restaurante La Mayacina, en la calle Valeriano Miranda. Oferta de platos variada y buen servicio.

CASONAS PARA RECORDAR LAS VIEJAS POTAS DE PUEBLO
Hemos querido llamar a este paseo Casonas para comer y recordar las viejas potas de pueblo porque a parte de fijar en el marco rural nuestra comida, podemos recordar viejos trucos caseros, de abuela, que ya casi no encontramos en los restaurantes más o menos modernos. Esta será, no obstante la ruta que más sorprenda al viajero e incluso al propio mierense capitalino. En éste apartado hemos insertado a dos restaurantes del valle de Turón, que son de lo mejor del concejo, pero que siguen fieles al marco turonés, más que nunca entre el pasado agreste, ahora sólo visible en la cumbre que separa Mieres y Langreo por Urbiés (AS-337) y el presente minero, en interminable crisis. En Turón y casi en esa cumbre, dos Casonas de comida: Casa Migio, Casa Nando, en Urbiés, y Casa Lelo, en La Cuadriella. En los dos restaurantes de Urbiés, comidas típicas: el pote turonés y el quesu de Urbiés, artesano y único. Parrilladas de carne y sopa de marisco, también son buenas elecciones. En Casa Lelo la apuesta es fuerte por la pota, más que por el escenario. El pote asturiano y les fabes con almejes, típicas de la gastronomía astur, son dos platos excepcionales a elegir. La recomendación la dejamos para después de la comilona: Cuidado con la sidra, el vino y la carretera de regreso, estrecha y con curvas. Sí la elección es la de comer o cenar en un ámbito plenamente rural, en restaurantes de comer bien, mucho y barato, dos sitios: El Coxal, en Paxío, y La Braña`l Oro en La Matina (Güeria de San Juan). En El Coxal, zona de difícil acceso, puede comerse todo plato que tenga como referente el cordero, que es exquisito y de toda calidad. Morunos y el domingo bacalao, completan una oferta, quizás escasa, pero convincente, sobre todo en el precio, casi siempre inferior a un menú del día. En la Braña, casona que regenta el popular sindicalista y político mierense Berto "Barredo", también la carne es el plato estrella, aunque aquí con más variedad. Las setas son especialidad de la casa y las tablas de embutidos son extraordinarias. Finalmente, y por citar algunas casonas más a vuela pluma, El Llagar de Panizales, en el camino hacía Paxío, el Casino de Figaredo, Penikes en Ujo y Prau Domingomoro, en la línea divisoria que se establece en el Alto de Santo Emiliano entre los concejos de Mieres y Langreo. En este praderío, atalaya entre los dos concejos mineros más importantes de España, se ubica un restaurante especialista en asar corderos a al estaca.

SIDRERIAS Y VINOTECAS DE LA VILLA

Otra tercera posibilidad, quizás la más utilizada por la movida mierense, es irse de sidrerias y de bares de tapeos. La oferta cada vez es mayor y más variada. Por supuesto, irse de sidrerías y no ir a Requejo, el templo de la sidra en Asturias, es todo un pecado para aquel que quiera conocer este pueblo. Al pie de la Iglesia parroquial de San Juan, patrono del concejo, son más de cinco los establecimientos hosteleros. Algunos de ellos, como Fulgencio o Valles Mineros aún guardan todo el espíritu fundacional de una plaza que en tiempos fue mercado comarcal. Tapas variadas y rincón para la tertulia y el canto autóctono: la tonada. Hoy, desgraciadamente,  ya no se canta, pero el espíritu minero sigue siendo la unión de todos los chigres que pendulan alrededor del momumento al escanciador. El Rinconín, Casa Flora, El Corderu, nos envuelven en un ambiente relajado que "culín" a "culín" nos hará descubrir al Mieres eterno. En Requejo, como no, un recuerdo para el que fuera el mejor cantor de tonada de Asturias, Juanín de Mieres. El Almirante, con voz de "malvís", forjó su voz al calor de estas sidrerías. Llegó a cantar para Alfonso XIII en el Palacio de Oriente y bordó un clásico, "Arrea carreteru". Con más de 92 años, vio como en 1997 el alcalde de Mieres, Misael Porrón, descubrió enfrente de su querido Requejo una calle en su honor. En su calle, como no podría ser menos, otra gran sidrería-marisquería, el Narcea que desde hace mas de un cuarto de siglo es el lugar donde comerse  un centollo parece inevitable. De esta señera plaza a las calles de Mieres: Hermanos París, en la calle Doce de Octubre, combina el tapeo selecto, de gusto, con la tradición de otro rincón de siempre de la villa. Muy cerca, en la calle Jerónimo Ibrán, sidrería Alonso, con especialidad en marisco; y Tornillos II, con chipirones y Llacón para repetir, componen un eje dónde la bebida típica del país se impone. En el resto del casco urbano, y por aquello de cubrir estrategicamente todas las zonas, destacan otras sidrerías que suelen congregar a muchos clientes. Ejemplo de ello son sidrería Vigil, en la calle Aller que peatonalizada abraza el parque Jovellanos, o Valdés, en la plaza de Pepa La Lechera, a un paso del viejo barrio que vio nacer Mieres: La Villa. Otras a recomedar son la sidrería Alberto, junto al antiguo edificio de la emblemática Escuela de Capataces de Mina, hoy Casa de la Cultura, El América, al lado de la Casa del Pueblo y la Plaza de Abastos y El Larpi y La Solana, en Jerónimo Ibrán. El rincón gana a la ambición del estómago en todos estos lugares, y el agradable ambiente siempre topa el bocado justo para el culete de sidra que requiere la ocasión.

Para concluir en lo referente a este apartado mencionar la apertura en estos últimos años de vinotecas. El vino, con mucho más mercado que la sidra, se ha puesto de moda en todo el país y los buenos tiempos hace que la gente comience a pedir calidad en estos caldos. Riojas, Riberas de Duero, Somontanos o Jumillas, todos ellos con buenas tablas de quesos y embutidos, han vino.gif (8234 bytes)conquistado su sitio en Mieres: Destacar el Rincón del Bierzo, en la calle Jerónimo Ibrán, que ofrece además menús del día de calidad y otras exquisiteces culinarias, en una casa decorada con muy buen gusto. De una forma más modesta, también el Bodegón, en la esquina de la calle Asturias, sirve buenos vinos y "pinchos" variados de calidad. A estas vinotecas les abrió hueco la antigua vinoteca (ya desaparecida), Baccus en la C/ Armando Palacio Valdes. El Rincon del Vino y El Rincon del Baccus que en una de las calles peatonales, en la C/ Jerónimo Ibran, La Viloleta, erigida junto a la Plaza de Abastos, en honor al escritor lavianés Armando Palacio Valdés. Las vinotecas El Loco de la Calle, La gran Reserva y La Fontana de Oro, todos ellos en la calle Jerónimo Ibrán. Estas vinotecas han sido de las sorpresas más agradables de esta década en la hostelería mierense. Tiene comida, buen servicio, todo tipo de vinos y buen ambiente. Ya no se puede pedir más que el postre. Las novedades una de las últimas vinotecas abiertas, dispone de gran variedad de pinchos en el mostrador a disposición de los clientes completamente gratis, tambien tiene buena comida y buen servicio. No podemos olvidarnos de la Bodeguina de Mieres, con excelentes embutidos  que nunca faltan como aperitivo. Cercanas y tambien en calles Peatonales El Hannover y el moderno Pombo, El Gallineru y El Toresano, (buen menú del día) todas y cada una de ellas con el vino o consumición te lo acompañan con un excelente  pincho o aperitivo.


GASTRONOMIA Y PAISAJE EN EL VALLE DE CUNA Y CENERA

  Caminar por el camino de Cuna y Cenera es caminar por la reserva natural y espiritual de Mieres, por un valle que pudo escapar a las exigencias de una revolución industrial que en las Cuencas se llamó carbón. Paisaje verde, casonas de piedra centenaria, arboleda y pumaradas de rica manzana. Música de naturaleza que llama al recreo, a la chanza, a recrearnos en la meditación del paseo.

Tras desviarnos del cuidado paseo fluvial del río Caudal por el cruce del Pedroso, avanzamos ya por la estrechura de un valle que al kilómetro ya nos ofrece viandas, en El Estanco, la casa de un Mino que no quiere que nadie se marche, de Valdecuna, para Cenera o el Santuario de Los Santos Mártires, San Cosme y San Damián, sin en el estómago bien sembrado con ricas carnes del valle asturleonés de Tabierna , también bien regadas de sidra o vino. El día 27 de septiembre es obligado subir al Santuario a la misa de campaña y a la romería de "práu". El resto del año podemos pedir permiso para caminar hacia Cenera. Mucho antes, El Molín, todo un merendero de postín para el verano o para "abellugase" dentro del restaurante en invierno. Después La Llera, con pescado, mariscos y tapas. Y un poco más adelante, "el palacio" de "La Viña", emporium gastronómico del concejo, con un sidra propia, "made in Cenera", sólo comparable a la que cerca de Paxio se hace en un pequeño llagar, con Taberna, de Espinedo. Los culetes entrán sólos. Con familia y amigos, la fiesta surge espontanea y las ganas de comer se sacian con tortillas, chorizos, embutidos… todo de casa, todo elaborado para decir, cuando se sale por la puerta: ¡Valió la pena!. La obligada parada en La Viña debe ser el penúltimo lugar antes de el "cogollín" de Cenera. Allí, en la plaza del pueblo se encuentran El Llagar y la casona rural de La Panoya, restaurante y hostal dónde es de rigor pedir sus suculentas chuletinas de cordero y el chuletón al Cabrales. Postres de lujo, servicio "chapeau" y carta completa. Al final de este recorrido, por el Mieres natural, por supuesto paradisiaco, sólo queda que entonar una de las estrofas más cantadas durante las fiestas del valle de Cuna y Cenera, escritas por el cantautor local Víctor Manuel: "Y la gente por el práu / non dexará de cantar/ mientras se escuche una gaita / o haya sidra en el llagar".


CAFES Y COPAS u OTROS AMBIENTES

  Llegó la hora de hacer una pequeña miscelanea de ambientes. El paseo gastronómico puede acabar de dos formas: O en la sosegada tertulia del café y la copa - con puro, si se gusta y el pulmón lo permite -, o dejándose caer en la tentadora noche urbana. Los cafés son de tertulia y en Mieres, desgraciadamente, se perdieron muchos que hubiesen dado mayor pretigio a este apartado. Carolina, Franco-Astur o Pepita en Requejo, último en servir en Mieres el famoso capilés (medio café con gotas de licor). Afortunadamente, otros mierenses, villa de mucha tertulia, han dado continuidad a los cafés con nuevos establecimientos. Entre los de máscamarera.gif (4217 bytes) calidad "El Palau", que en la calle Manuel Llaneza, cogió el testigo del antiguo Café Teatro Argentino. En la misma calle, La Regenta, con mucho gusto. La Consistorial, café señorial en la remozada plaza del Ayuntamiento, que también sirve comidas del día y meriendas en un ambiente decorado como los cafés de época. 

El Capitol, el Nodo, La Habana, el Taxi Bar, el Lord, El Capri, el Portofino, La Sucursal, el Yaracuy, La Fontana de Oro, el Atlanta, Jovellanos, Entrecopas, Scalino.... , componen un gran popurri de cafés y cafeterías de todos los estilos y para todos los gustos.

Entre café y bar de copas, nos econtramos una serie de lugares donde la charla se combina con música. Con un marcado sello asturiano, destaca La Buraka, en plena calle del Viciu, que es el café por el cual han pasado en las últimas dos décadas todas las generaciones de jóvenes que "parió" Mieres y que de camino al siempre señero Instituto Bernaldo de Quirós o a la escuela universitaria de Minas paraban en La Buraka a escuchar el último disco hit menos comercial, o a tomar una buena caña de cerveza. Por supuesto, Luis sabe servir cualquier copa en un bar juvenil, de parejas o de peñas de amigos. Muy cerca, y con tanta o más "chance" para los jóvenes tenemos El Cafetón y L` Abellugu, los dos al pie del Ayuntamiento y con ambiente similar a La Buraka. L` Abellugu gusta de realizar actos culturales y no es raro que por estaciones muestre alguna exposición pictórica, folklórica o concierto de cantautores o jóvenes valores. Para concluir, y ya cuando las copas piden ya la "espuela" -última copa antes de irse a casa-, Mieres propone un histórico "Il Gatto Pardo", decorado por el prestigioso Chus Quirós, el Capri, el Rodapié, o "El Sena", último en incorporarse y que ha abierto con fuerza un joven hostelero, Carlos, dispuesto a conseguir que su bar sea más que un lugar para tomar copas.

Anexo: Conocedores de que la buena gastronomía compartida con familiares y amigos derivachampan.gif (7624 bytes) muchas veces en lo que se conoce como fiesta o juerga, apuntamos desde ésta página algunos "chigres" modernos para continuar disfrutando más allá del mantel degustando unas buenas copas. No damosmáspistas que las que nos proporcione la aventura de la noche:  El Desván, en La Villa,  aunque por supuesto nos encontremos con mucha gente.


LOS MENUS DE NUESTRAS FIESTAS

La exaltación en el arte de la gastronomía llega a su cenit durante las fiestas locales del concejo, en las cuales tanto familias, como restaurantes, mesones o casas de comida se esfuerzan en seguir la tradición culinaria. En los últimos años, también ha sido importante el trabajo de reinventar esa tradición para adaptarla a los tiempos actuales. Así, han llegado a nuestra mesa nuevos platos cuyo origen, en algunos métodos de elaboración, tenemos que encontrarlo en otras culturas. La "aldea global" y la globalización de la economía ha hecho crecer de forma espectacular la dispensa de los países occidentales y en consecuencia a cuatriplicado el número de platos que se pueden preparar. Por ejemplo, los kiwis, procedentes de Oceanía, hoy son propios de Asturias, con plantaciones en localidades como Candamo o Colunga. Pastelerías como Mariam, Karikal o Enrique Alvarez, de raigambre en Mieres, utilizan kiwis o nuevas frutas para hacer que sus excepcionales pasteles, además de un riquísimo sabor, conserven ese tentador deseo inicial de probarlo por saber a que sabe. No obstante, y entrando ya en el tema, sí por algo se distinguen las fiestas mierenses es por tratar de seguir fieles a la tradición que define nuestro acervo gastronómico. En la combinación por reinventar y por seguir fieles a las recetas que las Abuelas dejaron en herencia nació en 1996 el menú de la Folixa na Primavera, fiesta instaurada por el Ayuntamiento para el segundo fin de semana del mes de Abril y que cubre un hueco vacío importante que existía en el calendario festivo local desde los carnavales de febrero a las patronales de San Juan, en junio.

La Folixa en la Primavera, además de música asturiana y culetes de sidra sin parar cuenta con un atrativo propio: la fiesta está extendida a todos los barrios de la villa. De esta forma, todos los establecimientos hosteleros se han puesto de acuerdo en servir un único menú, con sólo una diferencia, el precio a aplicar y la habilidad que pongan en cocinarlo los jefes de cocina de cada casa. El menú de la Folixa es Sopa de ablana (avellana), menestra, cabritu al horno, bacalao y como postre sorbete de sidra. La sidra esta ligada a esta fiesta en grados insospechados y el sorbete ayuda a reponer el estómago de lo que en Asturias se conoce como "fartura" que no es más que un simple atracón.

En este apartado, una de las lagunas de Mieres reside en la falta de menús propios para las fiestas de guardar. En las patronales de San Juan, aunque son muchos y variados los menús, no hay uno que defina, que sea señero. De reciente creación, están las jornadas de paellona asturiana que desde 1992 organiza la peña gastronómica El Yantar. Esta peña ha vendido miles y miles de raciones de paella en el patio de las Escuelas Públicas del Aniceto Sela, siempre antes de iniciar, el día 23, la noche de San Xuan. Y es que la asturianización de la paella ha logrado un éxito sin precedentes y el tanto se lo anotan aquí los de la Peña El Yantar. Fuera de las patronales, la fiesta local de Antroxu (febrero), con mucho público de fuera del concejo, continúa fiel a los frixuelos, las tortas típicas que siempre en cuentran en la calle algún puesto que las prepara a cambio de una módica cantidad. Otras dos importantes fiestas son la fiesta de El Carmen, en el barrio de La Villa (16 de julio), que está empezando a recobrar auge y cuyo plato estrella son los Arbeyos con jamón (guisantes); y los Mártires de Valdecuna (27 de septiembre) en el que las empanadas y bollos preñaos de chorizo se consumen por millares.

Finalmente, destacar otras tres citas, puramente gastronómicas, que se reparten por las localidades del concejo: Certamen de Ujo (la segunda semana de febrero), Muestra regional del quesu de Urbiés (primera semana de Julio) y Jornadas del Pote de Turón (primera semana de diciembre). El día local de la cocina de Ujo, los restaurantes ofrecen un menú que se compone de Fabes con almejas, Pitu de caleya, Arroz con leche, Orujo de miel, café de pota y vino de Rioja. Por supuesto, mención aparte requiere la muestra del quesu de Urbiés, en el valle de Turón, al ser éste producto, elaborado a partir de leche de vaca, uno de los más antiguos y codiciados de la región asturiana, sin duda, una de las manchas queseras más proliferas y ricas de toda Europa. Este queso, el más fuerte de los que se hacen en Asturias, da paso a un menú de tronío, compuesto por sopa con tropiezos (sin pasta), entrecot al quesu de Urbiés y tarta de queso. Por último, el menú de las Jornadas del Pote de Turón, como es lógico, pendulan sobre este plato típico del Valle, acompañado por el suculento compangu de chorizo morcilla y tocino, la tarta turonesa, café, licores y vino. Buen provecho.


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