29 de septiembre de 2012

El colegio de "Las monjas"

La Historia del colegio de las monjas.

Las primeras Hermanas Dominicas de la Anunciata llegaron al municipio de Mieres a finales del siglo XIX. A pesar de las dificultades con las que se encontraron, consiguieron poner en marcha una casa-colegio, que fundaron en la localidad de Ablaña en 1898, con el fin de educar gratuitamente a las hijas de los obreros de la Fábrica de Mieres.

Un año más tarde, tras escuchar a la M. Priora, el alcalde de Mieres, D. Manuel Gutiérrez, propuso a la Junta General la subvención de un nuevo colegio en la capital del municipio. Las Hermanas Dominicas lo inauguraron el 15 de septiembre de 1899 con el nombre de Santo Domingo de Guzmán, en honor al fundador de la Orden Dominicana.

Aunque, en un principio, ocupaba un pequeño edificio situado en la zona de Campo Sagrado, en el año 1915 fue trasladado a los solares donde hoy se encuentra. Cambio que favoreció a un alumnado en continuo aumento.

La creciente demanda también supuso que en años sucesivos fuera sufriendo varias ampliaciones hasta que, a finales de 1956, adquirió la estructura que da forma al edificio actual. Desde entonces, conservando esta estructura básica, ha seguido siendo objeto de continuas mejoras.

La actividad docente de este colegio fue truncada en varias ocasiones a lo largo de su historia. En 1934 fue transformado en cocina-comedor para los soldados de los distintos frentes de la Guerra Civil. En 1936 fue utilizado como cárcel de mujeres. Y en 1937 instalaron en su recinto el cuartel de la guardia civil.

Finalmente, en el año 1938 recuperó el destino para el que había sido fundado. Desde entonces, su actividad educativa se ha desarrollado de forma ininterrumpida, formando a un gran número de generaciones.



 

1 comentario:

  1. En 1941 entró en el colegio de las H.H dominicas de Mieres una niña con 5 años, y se despidió de él al finalizar el curso 1947...No tenía ni idea de toda su historia: que hubiera sido cocina-comedor para los soldados que participaban en todas las contiendas; cárcel de mujeres, después...(sin duda al mismo tiempo que la casona de Arroxo, donde ella vivía, se había utilizado como Hospital para los soldados heridos en la guerra,) y volviendo al colegio, después, cárcel de mujeres. No tardaría mucho tiempo en volver a ser colegio...¡qué especie de repelús me produce pensar que, al entrar aquella pequeña niña allí, prácticamente acababan de suceder aquellos tristes y desagradables hechos en aquel edificio...algo se respiraba aún en su atmósfera para que le aterrara tanto la aparición de algún espíritu del más allá cuando la hermana Soledad la ponía durante una hora diaria a practicar
    en aquel viejo piano colocado al fondo del oscuro hall al cual se entraba a través de una puerta bajo el pórtico donde jugaban las niñas en el recreo, cuando la lluvia y el mal tiempo impedía salir al patio general, al aire libre... Y de la memoria histórica, ¿qué puedo decir? Si no sirve para que la historia de la guerra y sus terribles consecuencias, las nuevas generaciones no la vuelvan a repetir...mejor olvidar que remover rencores donde ya parecía que no estaban...al menos con tanta virulencia. ¡Qué pena ver a nuestros jóvenes hijos y nietos por la Universidad, siendo captados en su ignorancia de "todo", aunque ellos piensen que son más inteligentes y sabios que los que los hemos precedido, por los politiquillos de turno de las aulas superiores, llenándoles la cabeza con sus ideas revolucionarias...Y otra vez volveremos a empezar, tropezando mil veces en la misma piedra...¿Para qué sirve sembrar el odio entre los hombres y no la paz? Si yo tuviera la oportunidad de otra vida, teniendo memoria de lo que ocurrió en esta trampa en la que, en tantas ocasiones al mirar a mis hijos aún pequeños entonces, o muy jóvenes, he sentido que nos meten los políticos de turno sin comerlo ni beberlo...(guerra del Golfo...aquellos padres catalanes con sus hijos en la mili...¿quién lo recuerda?)...y mi hijo de 16 años diciendo: "Yo no quiero coger un arma... no quiero matar a nadie ni que me maten a mi". Jamás yo volvería a dar a este cochino mundo plagado de injusticias, ni un solo hijo de mi carne y de mi sangre...jamás. ¿Memoria histórica? Para qué si en lugar de ser para traer la paz entre todos los hombres, sólo sirve para estimular deseos de revancha y venganza, conduciéndonos una y mil veces más al sinsentido de la guerra?

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