6 de agosto de 2012

Historia del Basket en Mieres

Pequeños apuntes para una gran historia del baloncesto en Mieres.
Como ocurriera en Estados Unidos, a finales del siglo XIX y en España, a principios del XX, el baloncesto aterrizó en Mieres en los años 50 del pasado siglo de la mano de los centros educativos más importantes de entonces, la mayoría de ellos religiosos (La Salle, Santiago Apóstol, Dominicas…) y de organizaciones de carácter formativo y juvenil, interesadas por incorporar nuevos deportes de equipo, modernos y alternativos a las actividades estrella del momento en aquel nuestro maltrecho país: el fútbol y el ciclismo eran, junto a los toros, o más a nivel regional, los bolos, el foco donde forjaban la gloria los héroes más populares de entonces.
 
Sonaban de aquella equipos como el Educación y Descanso, la Sociedad Deportiva Mieres o el Roncesvalles, además de los citados colegios e institutos, que tenían en el Aniceto Sela, en Ujo, en Turón o en Las Moreras, el campo de juego situado entre el pozo Barredo y el Palacio de Camposagrado (actual Instituto Bernaldo de Quirós) dos de los lugares más habituales en los que encontraran.
Pero si tratamos de identificar un personaje como lo fuera James Naishmith (profesor der Educación Física, inventor en la YMCA del baloncesto en Springflied-Masachussets en 1891) para Estados Unidos, la gran cuna, o el español Eusebio Millán Alonso (sacerdote y pedagogo, importador del baloncesto en nuestro país, procedente de Cuba, en las Escuelas Pías de San Antón de Barcelona), debemos nombrar, como uno de los personajes con mayor influencia y repercusión, salvando las distancias, a Don Alfredo Visiola Rollán, mierense nacido en Gijón, cuya labor deportiva en aquel Mieres de postguerra, fiado al desarrollismo de su potente industria siderúrgica y minera, fue fundamental para poner en marcha una estructura deportiva, al calor de la gran Fábrica, que pusiera de moda, además de los citados fútbol y ciclismo, otros dos deportes con los que Mieres destacaría como plaza moderna en España: el hockey sobre patines y el baloncesto.

El Fabrimieres, los años de la fábrica y del basket de acero:  De Visiola Rollán a Ricardo Hevia.

Visiola Rollán (1931-2006), una especie de Santiago Bernabéu local, fue administrativo de Fábrica de Mieres y el hombre de confianza de la gran empresa para su política social y deportiva. Su cariño por el baloncesto era evidente.  Al primer repliegue de actividad social del Fabrimieres, con los primeros cantos de sirena de aquello que aún no se llamaba reconversión pero que empezaba a apretar las cuentas del entramado industrial por más que las huelgonas de 1962 hablasen de otras cosas, el recordado dirigente deportivo no dudó en arropar el baloncesto dentro de la estructura del otrora poderoso Mieres Club Patín, para muchos el Kiber, la destilería que asumió un patrocinio casi ya legendario que llegaría a plantar cara, sticks en mano, al mismísimo FC Barcelona y la élite del hockey catalán.

Los que vivieron intensamente aquella época, poetizado con aquellas irónicas pancartas que aparecían recordando el tumultuoso saludo “de la ciudad de Mieres al pueblo de Oviedo”, lo resumen con orgullo con una frase descriptiva: “Hicimos que la ginebra y el ron Kiber se vendiera tanto o más que el Larios o el Negrita en Cataluña”. Hace muy pocos años unas jornadas de confraternización con más de medio centenar de deportistas “y los que ya faltaban” recordaron que durante un tiempo glorioso y feliz el Kiber Mieres CP, el conjunto negrillo, fue la casa común del basket y del hockey sobre patines.
En aquel momento, y con motivo de aquella reunión, los veteranos deportistas editaron un estupendo trabajo documental que atesora más de un centenar de fotos que suponen el mejor álbum de la historia del baloncesto mierense.

Quizás sea injusto citar nombres, a riesgo de omitir muchos que merecen ser recordados, pero de aquella ya sonaba en los banquillos Ricardo Hevia (Mieres, 1940), entrenador que desde el Fabrimieres, muy joven, llegó a hacerse un hueco como “profesor” en el baloncesto profesional español en una plaza emblemática: el Breogan de Lugo, un buque insignia del baloncesto gallego junto con el Clesa Ferrol, Coren Orense u Obradoiro. Hevia lo es todo al baloncesto asturiano (dirigió al Gijón y al Oviedo) y al gallego.
En tiempos en los que Hevia se curtía en los banquillos, es importante registrar dos fechas que contextualizan bien esta historia en una ciudad que con 70.000 habitantes siempre se soñó moderna, y que era por su industria e inquietud política, sindical, cultural y social, uno de los polos de actividad social más destacados del Norte de España: El Fabrimieres arranca su actividad en 1950 y cesa en 1967 como empresa siderúrgica. El Patín Mieres nace en 1955 y aún mantiene su actividad, pese al apretón económico de comienzos de los 70, antes el primer aviso llegó en 1965 cuando el Instituto reclama  Las Moreras y el Ayuntamiento busca la solución urgente del viejo pabellón del Batán, remodelado en 2008 con fondos mineros.

El Mieres CP y las mil “cucarachas” que conquistaron el basket asturiano.
Desde comienzos de los 80, el Mieres CP, desprovisto de un gran mecenas, y con todo el sistema territorial de la Cuenca a la intemperie de una de las primeras grandes crisis mineras, se ve obligado a minimizar su actividad prescindiendo del baloncesto y centrándose en el hockey. Durante los referidos primeros años de estas dos etapas, Mieres contó con plantillas de jugadores muy estimables a nivel regional. Citaremos, a riesgo, de nuevo, de ser injustos, a los históricos Manolín Prado y Jorge Suárez el "filipino", referentes de los primeros años 50 y Miguel Angel Arias y Toño Zaballos, más próximos a los albores de los años 60. Sus participaciones en los sectores y competiciones oficiales del Norte de España eran habituales.

En 1965, la delegación provincial de Deportes reconoce los méritos de este club por su labor en ambos deportes y  distingue a los negrillos como la Mejor Sociedad Deportiva de Asturias.
En aquellas filas ya comenzaba a despuntar un joven valor, Juan Luis Fernández, primero como jugador y más tarde como entrenador. Durante muchos años, su papel vertebrador y animador entre generaciones de jugadores que se acercaban al baloncesto, bien por pasión bien por diversión, fue clave. 30 años de dedicación le valieron a comienzos de los años 90 para recibir el premio Mierense del Año, y entrar entre los mejores de nuestro deporte. 
De la etapa posterior del Patín Mieres, la vinculada al sponsor alcoholero Kiber, cabe destacar el sobrenombre deportivo que muchos de sus jugadores llevaban, “los cucarachas”, nombre de guerra derivado de jugar siempre con ropa negra, alusiva al carbón de nuestra Cuenca, y que con el tiempo daría lugar a una asociación cultural que aún hoy en día se sigue reuniendo y que tiene entre sus nombres más conocidos al cantautor Víctor Manuel (ex jugador del Caudal de fútbol), al ex vicealcalde Roberto Rodríguez “Zapa” o al ex concejal de Urbanismo Javier Díaz Puerta, cuyo hijo, Jorge, también vestiría los colores del basket local.
Tras la época dorada del Patín Mieres –Kiber finaliza el patrocinio en 1979-, otro nombre de profundas reminiscencias industriales asturianas, que ya financiaba actividad deportiva diversa en las Cuencas, el G.E. Hunosa, se haría cargo de la sección local del baloncesto, con Gutiérrez, de conexión administrativo con la hullera, y el citado Juan Luis Fernández de figura referencial. Quizás sin pisar en exceso el territorio nacional, pero si convirtiéndose en un referente asturiano junto con el Grupo Cultura Covadonga, el Gijón Baloncesto (recordado con su sponsor Lagisa), el CB Oviedo (recordado por la marca Tradehi), la Atlética Avilesina o ya colegios como el Inmaculada, el Santo Domingo, el Loyola, el Auseva… el Hunosa de Mieres se convierte en una de las plazas significativas para el baloncesto asturiano que únicamente conseguiría la ACB con el equipo de La Guía.   
En esta serie de equipos, masculinos todos ellos, no podíamos obviar en el plano local la participación femenina, que además de en los centros de enseñanza enumerados al principio de esta crónica, contó en Mieres con un destacado exponente, el Medina S.F. (sección femenina) que participó de manera brillante durante las dos primeras temporadas de la primera división femenina nacional. No podemos olvidarnos tampoco del equipo popularmente conocido como Las Monjas, que en el centro de Mieres, dedicaron años a esta disciplina deportiva.

Los años del carbón y los “obreros” del basket: Juan Luis Fernández y José Ramón Martínez.
El Hunosa también asumió con el tiempo esta actividad, como gran mecenas deportivo de las Cuencas, con secciones de todo tipo: balonmano, tiro al plato, atletismo... hasta que a comienzos de los años 90, cuando la Olimpiada en España era el escaparate y los ajustes económicos de entrada en Europa la trastienda, la gran compañía estatal carbonera del país echó el cierre a sus actividades deportivas. Quizás el chocolate del loro.
Juan Luis Fernández y José Ramón Martínez “el roxu”, uno de los jugadores más brillantes de los 70, fueron los grandes animadores de esta época. El primero, con los equipos senior y junior, y el segundo con la cantera del Hunosa (juveniles y cadetes), al que llegaban jugadores de colegios como el Santiago Apóstol, el Aniceto Sela y el Liceo o La Salle de Ujo, donde se trabajó la base con participaciones constantes en los juegos deportivos del Principado.

Con Juan Luis y el José Ramón comenzaban a colaborar jugadores y ex jugadores, motivados por el trabajo en “escuelas”, como Manuel Gómez “Lito”, Benigno, Guti, Eugenio, Argüelles, Cuesta, Tonín Ambrosio…hasta incorporar a los jugadores más jóvenes. Uno de ellos, Juan Alfredo Hernández, consiguió en 1994 el hito de ser, con 18 años, en entrenador con título nacional más joven de España. Y Arturo Álvarez, le continuó con otro espectacular, el de alcanzar la categoría de seleccionador nacional absoluto, en este caso con Paraguay, un éxito reservado y compartido con otros dos mierenses ilustres Javier Cuesta y Andrés Caramés, seleccionadores absolutos de España de balonmano y hockey sobre patines, respectivamente.

Pero como primero pasó con Fabrimieres, la industria protectora, el Hunosa también puso fin a su participación en el baloncesto. Curiosamente, el otro gran club emblemático del deporte de Mieres, el Caudal Deportivo, con el respaldo de la Agrupación Deportiva Manuel Llaneza para los equipos de la base, se hicieron cargo durante unos años de la estructura deportiva del Hunosa. Fueron solo unos años. Los años en los que el bingo familiar (ilegal más tarde) o las rifas eran el sustento básico para el equipo del polideportivo de Oñón.

La situación podía barruntarse. De hecho cuando el Hunosa obtuvo en 1989 el ascenso a la segunda división nacional, la empresa ya había dicho “no” a costear aquella aventura deportiva que llevó al equipo de Mieres por pistas con solera en Burgos, León, Palencia, Salamanca, Santader… el patrocinador fue Mundomueble, radicado en Lena, pero que apostó por aquel Club con nombres como veteranos Lorenzo, Pedro, Guti o Nicolás San José, que más tarde se convertiría de la mano del baloncesto femenino y del Aucalsa Oviedo (en la élite del deporte nacional) en uno de los profesionales del baloncesto más conocidos no solo en España, si no también en América, representando jugadores y jugadoras.
Mieres también destacó en el mundo del baloncesto en el campo del arbitraje, con muchos jóvenes colegiados que gracias a su labor han contribuido en los últimos años a la celebración de muchas competiciones federadas y escolares organizadas en Asturias.

E mierense más célebre en el mundo del arbitraje ha sido Fermín González, que consiguió hacerse un hueco empezando desde abajo en la élite del baloncesto profesional.
Formado en la escuela del mierense Miguel Díaz, logró ser arbitro ACB, segunda mejor liga del mundo, durante varias temporadas.

Caudal, Lastra, Uni…hasta que el BVM2012 enciende de nuevo la llama.

Mundomueble y Caudal duraron poco. Y aunque después hubo varios intentos de recuperar el nivel que la plaza del baloncesto en Mieres se merecía, el más elogioso, sin duda, el representado durante algunos años por el Colegio Lastra, los proyectos fracasaron y pudieron contarse con los dedos de la mano, malviviendo como actividades extraescolares en lugares muy concretos. La caída demográfica, la todavía mayor popularización del fútbol, o la diversidad de la oferta para los niños y niñas en otros planos terminaron prácticamente con el deporte de la canasta, que únicamente se dejó ver estos últimos años por el traslado compensatorio de la sección de baloncesto de la Universidad de Oviedo (el clásico equipo verde y negro del CAU, presente ahora en categoría EBA), y disputa sus partidos en las instalaciones del Campus de Mieres sin ninguna vinculación con el público local. 

Sin embargo, el mucho y buen trabajo realizado en los años 80 y 90 con las generaciones de entonces, ha hecho posible que de la mano de Arturo Álvarez, auténtico encendedor de la llama latente, se pusiera en marcha, en otoño de 2011, una iniciativa para recuperar este deporte con una estructura sustentada por un nuevo club: el BVM2012 (Basket Villa de Mieres) heredero directo de los clubes que hemos descrito en esta historia, salpicada de grandes gestas, de vibrantes partidos, de dulces victorias y amargas derrotas. A mediados de diciembre de 2011 el BVM2012 se presentó en el ayuntamiento de Mieres con el respaldo de todas las fuerzas políticas representadas en el Consistorio.
 
El 2 de enero de 2012, una gran gala homenaje al baloncesto local, especialmente a Juan Luis Fernández y José Ramón Martínez, sirvió para presentar el club con sus colores rojiblancos y su mascota, la vaca Pick and Roll. Cerca de medio millar de personas abarrotaron el Auditorio Municipal de la Casa de Cultura de Mieres. Con un amplio equipo de directivos encabezados por Arturo Álvarez, en enero y febrero de 2012, el BVM2012 ha empezado a poner en marcha sus equipos de cantera en los distintos colegios e institutos de Mieres que han dado su aprobación a esta iniciativa.

El 11 de febrero el Basket Villa de Mieres celebró su primer evento deportivo, un Torneo 3x3 de baloncesto de base, con la categoría baby como novedad. El director de Cantera, Luisma Solana, fichado al Lucentum Alicante anotó para Mieres su primer gran éxito: más de 220 niños y niñas de toda Asturias participaron en esta actividad seguida por unas 1.500 personas, con presencia de los principales medios de la región. 
Sin grandes sponsors y con la humidad de nuestras raíces, el BVM2012 no solo asume y muestra con orgullo la historia aquí recogida, si no que se compromete a ampliarla para aportar a Asturias y sobretodo a la afición de Mieres, y a su luchadora comarca minera, la gloria que sin ninguna duda merecen.

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