31 de agosto de 2012

El Valle de Cuna

El Valle de Cuna en Mieres

El Valle de Cuna se localiza en el municipio de Mieres, en el Principado de Asturias (España). Es una zona de montaña de gran interés paisajístico, jalonado de pequeños pueblos y casonas solariegas, lagares y mesones con un gran atractivo para aquellos que nos visitan. Es un Valle abierto sobre la orilla del río Caudal, ancho y profundo. Es su desembocadura se estrecha como para ocultar a las miradas exteriores el rico despliegue de su interior que se articula en numerosos vallecitos secundarios, húmedos y umbríos.
Comienza en el Pedroso y se  prolonga unos 7 kilómetros para terminar en la serie de picos y cordales que lo cierran y separan de Lena, Riosa y Morcín. En el Llosorio, cuya altura supera los 1000 metros de altitud, culminan todas sus crestas y hondonadas.
La acción milenaria de las aguas ha modelado los relieves y perfiles de este Valle, diseñando sobre él un paisaje sin igual. Los collados oscuros, levantados hacia el cielo, definen sus franjas altas. Los bosques de verdor intenso, las praderas y los cultivos encuadran suaves rellanos dónde se arrebujan unos pueblos con encanto. Y uniéndolo todo, la vieja malla de los caminos que se alarga, se cruza y lo abraza todo, como red de arterias donde aún late el esfuerzo de nuestros antepasados. Éste paisaje, es producto de la expresión de una vida, de una historia, de un pueblo. Y a la vez es el marco natural para la conservación de nuestras costumbres, nuestra lengua y otras expresiones de la cultura ancestral que sigue viviente en el corazón y en la memoria de los que aquí vivimos. Viene a ser considerado un acogedor oasis de color, limpio y de pura y húmeda atmósfera, de serena tranquilidad. 
Comenzamos nuestro viaje en el Pedroso (a pie, en bici o en coche), a su vera discurría la traza del camino tradicional a Castilla, convertido actualmente en el paseo fluvial del río Caudal. Otro camino recuperado arranca desde el Pedroso hacia Valdecuna, siguiendo el curso de la margen izquierda del río.  Éste pueblo contó con la capilla de "Santa Apolonia" que fue profanada durante la Revolución del '34.
Seguimos por este camino, si vamos a pie o en bici, o por la carretera si vamos en coche, hasta llegar a Viade , donde podemos ver el palacio de los García de Tuñón (Palacio de Viade), casona que fue levantada en distintos periodos que abarcan desde el siglo XVII hasta el XIX. Posee una capilla que está bajo la advocación de Santa Teresa.
Seguimos un poco más y llegamos a Valdecuna (una de las dos parroquias del Valle, cuya iglesia tiene la portada fechada en el siglo XVIII), donde podemos tomar el desvío, (MI – 4) al lado de la iglesia, en dirección a Insierto.
A un lado del empinado camino se encuentra el Palacio del Valletu, magnífico ejemplo de la arquitectura barroca, con su fachada elegante coronada por el escudo señorial de los Prada y Cienfuegos y abierto al exterior por unos arcos rebajados. Acompañan al edificio dieciochesco, palomar, jardín, cuadras y una histórica panera de 1720.


Algunos cientos de metros más arriba, tras pasar Villamartín,  llegamos a Insierto, ganador del premio al “pueblo más bonito de Asturias” en 1966 y premio a la perseverancia durante varios años después, "Pueblo más limpio y cuidado de Mieres" en los años 2000 y 2003, así como numerosos premios y reconocimientos por su labor de cuidado y embellecimiento del pueblo. En Insierto, se encuentra el Santuario de los Mártires. Este monumento histórico – artístico es un ejemplo arquitectónico de gran relevancia. Posee igualmente el valor de la devoción popular que albergan los Santos Cosme y Damián .


Subimos dos kilómetros hasta llegar a Gallegos. Esta aldea, fundada en 1666, posiblemente por un grupo de frailes gallegos, también fue Pueblo más bonito de Asturias” en 1974 y segundo puesto en el premio "Pueblo más limpio y cuidado de Mieres 2003" . Aquí podemos ver la casa de Miranda, casona solariega fechada entre el siglo XVII y XVIII y reedificada en 1843. Antes de abandonar el pueblo visitamos el Museo Etnográfico, que nos informa de la vida tradicional del valle antes de la industrialización, mostrándonos utensilios utilizados para las labores domésticas y del campo de nuestros antepasados.

Desde Gallegos podemos tomar un camino a Miruxeo (aldea abandonada en vías de recuperación) o podemos bajar a Cenera. En Cenera podemos ver dos palacios: el palacio de Abajo (situado en el centro de la aldea, perteneció a la rama de los Cachero Miranda y fue construido en el año 1736), y el palacio da Arriba (se levanta en una finca poblada de manzanos y responde al tipo de quintana que incluye casa, capilla, cuadras, fuente y palomar. Pertenece a los Bernardo de Miranda y es del siglo XVI aunque posiblemente reformado en 1755, especialmente en lo que se refiere a los huecos del piso superior), ambos sufren un gran deterioro en su estructura.
Seguimos por la carretera al lado del río hasta llegar al punto de partida.
Pero a lo largo de todo el Valle, también nos encontramos con otros pueblos y aldeas de igual belleza y encanto, como Sobrobio, La Pandiella, Villar de Gallegos, Vistrimir, Casaviedra, La Llera, El Llerón, Cabustio, Llandeloso, Viesca, Paxío, La Tazá...
A lo largo de todo el Valle nos encontramos con varios mesones, llagares, restaurantes, casas rurales e incluso un hotel rural, en los cuales  podemos saborear la deliciosa gastronomía asturiana (¿la mejor del mundo?: probablemente sí).

 

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