3 de agosto de 2012

El Avellano


 

AVELLANO COMÚN  en la Güeria San Juan (Corylus avellana): Otros nombres: avellanero/a, ablano, nochizo.
Arbusto, arbolillo o árbol de mediano porte y hojas caedizas, autóctono de Europa, norte de África y oeste de Asia. En la Güeria tiene mucha  presencia y puede decirse que es abundante.
Cualquier tipo de suelo, le biene bien pero prefiere los calizos. Terrenos sueltos, drenados, húmedos y con humedad ambiental. Mejor a la sombra o semisombra, capaz de soportar fríos y grandes heladas, tolera fuertes calores pero no la sequía.
Florece a final del invierno e inicio de primavera. El fruto, la avellana, es redondeado, verde claro, rodeado por un conjunto de hojas pequeñas (brácteas). Marrón  claro cuando madura a final del verano o inicio del otoño.
El avellano se reproduce por esquejes (estacas). El avellano tiende a ser arbusto si no se le quitan los numerosos retoños que le brotan alrededor. Podemos obtener otros avellanos plantando esos mismos retoños en otra parte. Extraer el retoño profundizando alrededor, con espátula o pala, hasta que el retoño sea fácil de sacar con una última palada trasversal.
Y también por semillas. En este caso, recolectamos las avellanas a final de verano o principio de otoño y las sembramos con cáscara (como hace la naturaleza) mediado el otoño, enterrándolas ligeramente. También podemos sembrar en primavera: una vez recolectadas las avellanas, las tenemos unos días a temperatura ambiente, incluso con algo de sol, para que sequen. Luego las conservamos, hasta el final del otoño, dentro de una bolsa porosa, sin humedad y con el mínimo de aire, en el refrigerador de un frigorífico doméstico, a 4ºC. Durante el invierno ponemos  las avellanas en arena húmeda, no encharcada, dentro de un recipiente de plástico cerrado, que depositamos en el refrigerador del frigorífico, a 4º C, (estratificación, operación mediante la cual imitamos los rigores del invierno). Cada varios días reponemos la humedad pulverizando un poco de agua y miramos si hay alguna avellana germinando, de ser así, la podemos sembrar.
El trasplante de plantones es fácil, en primavera y en invierno. El avellano rebrota de cepa tras tala o incendio.
En nuestra zona era muy abitual utilizarlos para marcar los lindes en las fincas, de esa manera en la actualidad se pueden ver filas de avellanos separando los terrenos y al vez servian de cierre para que no salieran los animales de los prados. 
Cultivo avellano propiedades curativas. Sus frutos contienen hierro y el 60 por 100, aproximadamente, de un aceite que puede ser empleado, sin ningún inconveniente, para usos culinarios, pero que sobre todo tiene aplicaciones como edulcorante (dulcificante), emoliente, para sustituir el aceite de almendras, en las inflamaciones del intestino. El aceite, mezclado con vino rojo, es, además, un excelente detergente de llagas y úlceras. Asimismo, tomado a la dosis de 150 g, en ayunas cada mañana, destruye la tenia favoreciendo su expulsión. La infusión de hojas (25-30 g en 1 litro de agua) posee propiedades curativas y cicatrizantes.
 El avellano es el árbol de la sabiduría, del conocimiento del bosque y de sus secretos. Sus ramas son por tanto, utilizadas por zahores para descubrir el agua en las entrañas de la tierra y son de la mejor madera para hacer bastones que ayuden a andar por nuestros caminos y senderos.


 

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