26 de julio de 2012

Los reyes Asturianos

LOS REYES DE ASTURIAS

PELAYO (718-737)
Don Pelayo         Don Pelayo


Rey de Asturias (718-737), noble godo que ya había sido nombrado caudillo de los rebeldes en 718 en una asamblea celebrada al más puro estilo visigodo, consiguió dispersar a las tropas musulmanas en la llamada batalla de Covadonga, probablemente ocurrida en 722. Realmente  no debió ser más que una escaramuza entre árabes y cristianos, pero el eco de esta victoria se extendió rápidamente entre los refugiados astures y ello acabó dando vida a un Reino, siendo el propio Pelayo nombrado Rey muy cerca de la actual localidad leonesa de Cordiñanes, en los Picos de Europa, en donde en la actualidad existe un monumento recordatorio de dicho momento histórico. Instaló la capital del Reino en Cangas de Onís y el resto de su mandato lo pasó intentando consolidar la naciente monarquía, toda vez que los árabes habían decidido no aventurarse más por aquellos inhóspitos y peligrosos parajes, a los que tan poco valor daban, quizás por no poder conseguirlos. Falleció en 737.

FAVILA (737-739)
Rey de Asturias (737-739), accedió al trono a la muerte de su padre. Su reinado fue muy corto y nada nos cuentan las crónicas sobre él salvo que murió en 739 despedazado por un oso durante una cacería, aunque la teoría más probable sobre su fallecimiento es que fuera asesinado por la nobleza, que continuaría de esta forma con su particular "método" de elección de Reyes tan al uso durante los tiempos del Reino Visigodo.
ALFONSO I (739-757)
Alfonso  I
Rey de Asturias (739-757), noble casi con toda seguridad de origen godo y que poseía el título de Duque de Cantabria, que había contraido matrimonio con Ermesinda, hija de Pelayo, fue elegido Rey por los nobles y comienza con él la expansión del Reino de Asturias, aunque cometió el error de exterminar y destruir todo lo que conquistaba, con lo que se formó una amplia zona despoblada entre Asturias y Al-Andalus que tardaría años en poder ser repoblada.


SILO (774-783)
Silo
Silo será el sucesor de Aurelio en el trono asturiano (774-783). Los especialistas consideran que podría tratarse de un miembro de la aristocracia indígena -debido a su nombre- emparentado con el linaje alfonsino gracias a su matrimonio con Adosinda, una hija de Alfonso I. Vivió un periodo de paz con los cordobeses debido a los duros conflictos internos que tuvo que solventar Abd al-Rahman I, involucrando en ellos hasta el propio Carlomagno. Los deseos independentistas de la región de Galicia se manifiestan en una rebelión, sofocada al derrotar Silo a los sublevados en la batalla del Monte Cupeiro (Lugo). La corte se traslada de Cangas de Onís a Pravia, suponiendo el incremento de la importancia de la zona central respecto a las montañas, indicando también el aumento de la seguridad en el reino. Mauregato será su sucesor.

MAUREGATO (783-788)
Mauregato
Tras el fallecimiento de Silo, su viuda Adosinda intenta elevar al trono a un miembro de su linaje. El elegido es el joven Alfonso II, hijo de Fruela I. Sin embargo, la inexperiencia del joven rey motivaría que Mauregato -hijo natural de Alfonso I- liderara una fuerte oposición, provocando la retirada del monarca a tierras alavesas bajo la protección de su familia materna. Mauregato se hace con el trono aunque las fuentes apenas hacen referencia a su reinado. Los graves enfrentamientos en las fronteras y el desarrollo de la querella adopcionista serán los hechos más destacables de este corto reinado. Con la querella adopcionista Carlomagno deseaba separar sus dominios peninsulares de la obediencia de Toledo. Elipando, el metropolitano de Toledo, para evitar la separación, aceptó la doctrina adopcionista -basada en que Cristo, en cuanto a hombre, sería sólo hijo adoptivo del Padre, de ahí su nombre-. Cuando la noticia llegó a Asturias el monje Beato de Liébana y el obispo de Osma atacaron las tesis del metropolitano de Toledo y afirmaron la independencia de la Iglesia asturiana frente a Toledo. Vermudo será el sucesor de Mauregato.

BERMUDO I el Diácono (788-791)

Rey de Asturias (788 o 789-791). Hijo de Fruela y sucesor de Mauregato, fue coronado cuando ya había recibido el diaconado. Durante su reinado, Hisam I efectuó dos aceifas contra los cristianos, que devastaron la región y derrotaron a Bermudo a orillas del río Burbia (791). Tras el fracaso, abdicó en favor de su sobrino Alfonso II.

ALFONSO II el Casto (791-842)
Alfonso II el Casto
 Rey de Asturias (791-842) fue, sin dudas, la gran figura del Reino de Asturias. A  pesar de que su padre había sido asesinado por los nobles y de que había sido expulsado del trono por Mauregato la primera vez que fue proclamado Rey, no mantuvo deseos de venganza contra los nobles que fomentaron estos actos y procuró atraerselos desde los primeros días de su reinado. Al poco de tomar posesión trasladó la capital a Oviedo, ciudad dotada de mejores comunicaciones con el resto de los territorios. Mantuvo múltiples batallas contra los árabes, con desigual suerte, aunque consiguió extender el Reino por todas las zonas despobladas de los valles del Duero y del Ebro, llegando incluso hasta Lisboa, ciudad que saqueó y en la que consiguió un enorme botín. En 813 se descubrió cerca de Iria Flavia el sepulcro del que se creyó que era el Apostol Santiago. Alfonso II mandó construir un templo sobre la tumba y el lugar se convirtió en poco tiempo en centro de peregrinación. Con los años, Compostela se convertiría en el centro cultural y religioso de los Reinos de Asturias y de León, adonde acudirían peregrinos de España y de toda Europa, y la imagen del Apostol se convirtió en santo y seña de los ejércitos cristianos. Alfonso II falleció sin descendencia en 842, siendo enterrado en la Iglesia de Santa María.

RAMIRO I (842-850)
Ramiro I
Rey de Asturias (842-852), hijo de Bermudo I "El Diácono", había sido asociado al trono por Alfonso II y gobernaba en Galicia. A la muerte de este fue elegido Rey por los nobles, aunque al encontrarse en Bardulia (Castilla) para contraer matrimonio, un conde de nombre Nepociano ocupó el trono. Enterado de ello, el Rey  marchó sobre Oviedo y consiguió derrotar al usurpador, que fue cegado y encerrado de por vida en un Monasterio. Ramiro I tuvo que enfrentarse a las invasiones normandas y a otras dos insurrecciones de dos nobles llamados Aldroido y Piniolo,  saliendo triunfante de todos estos acontecimientos. Repobló León aprovechando las fuertes murallas romanas que aún se mantenían en pie, pero los musulmanes atacaron la ciudad y sus nuevos habitantes tuvieron que huir de nuevo hacia Asturias, quedando la ciudad nuevamente abandonada durante bastantes años. Ramiro I, se dedicó a engrandecer y embellecer la capital del Reino, construyendo numerosas edificaciones, entre las que cabe destacar la Iglesia de San Miguel de Lillo y el Palacio (posterior Iglesia de Santa María) del Naranco, donde falleció en 850, heredando el reino su hijo Ordoño I, con lo que se abandonaba definitivamente la sucesión electiva al estilo visigodo para dar paso a la sucesión hereditaria.

ORDOÑO I (850-866)
Ordoño I
 Rey de Asturias (850-866) se aprovechó de las luchas intestinas en Al-Andalus para extender los límites del Reino, repoblando nuevamente León y otras ciudades como Astorga o Tuy, dando salida de esa forma a la numerosa población que ya vivía en los territorios asturianos y que empezaba a tener problemas de aprovisionamiento. Tuvo que luchar no sólo con los musulmanes, sino también contra la dinastía de los Banu Qasi, gobernantes en los territorios de la futura Taifa de Zaragoza. El cabeza de esta familia, descendiente de un noble visigodo o hispanorromano llamado Casio, se convirtió al Islam y tomó el nombre de Musa I. Se dedicaba a guerrear tanto contra los musulmanes como contra Ordoño I, según su conveniencia, hasta que el monarca asturiano consiguió que Banu Qasi Lope se le sometiera y abandonase sus correrías contra él. Ordoño I tuvo que reprimir nuevas incursiones normandas, así como batallar constantemente contra los musulmanes, que veían como algo peligroso las repoblaciones y el ensanchamiento del Reino que el monarca asturiano había comenzado. Los útlimos años de su vida estuvo imposibilitado, posiblemente aquejado de gota, falleciendo en Oviedo en 866.
ALFONSO III el Magno (866-910)
Alfonso III el magno
Rey de Asturias (866-910) sucedió a su padre en la dirección del Reino a los dieciocho años y sus inicio de reinado fueron realmente tumultuosos. Antes de llegar a Oviedo desde Compostela, en donde se hallaba a la muerte de su padre, tuvo que refugiarse en Castilla para conseguir apoyo de los nobles para luchar contra el Conde de Lugo Froilán Bermúdez, que se había hecho proclamar Rey, aunque en pocos meses el traidor era asesinado y Alfonso III era coronado Rey en Oviedo. Inmediatamente tuvo que reprimir una revuelta de los vascones, fácilmente sofocada. A continuación fueron los árabes los que intentaron atacar las fronteras del Reino, pero Alfonso III los derrotó primero en las cercanías de León y posteriormente en El Bierzo. Supo aprovecharse de las desavenencias en los territorios de Al-Andalus para conseguir importantes compensaciones económicas y extender las fronteras del Reino más allá del Duero, repoblando importantes ciudades como Chaves, Braga, Oporto, Viseu, Coimbra, Castrojeriz y Burgos, así como fundar las ciudades fronterizas de Zamora, Toro, Simancas y Dueñas. Habiendo contraido matrmonio con Jimena, hija del Rey de Navarra García Jiménez, tuvo seis hijos: García, Ordoño, Fruela, Ramiro, Gonzalo y Sancha. El primero de ellos se había casado con Nuña, hija del Conde de Castilla Nuño Fernández, que fue el instigador de una conjura contra el Rey. Capturado García por su padre, su suegro Nuño provocó un levantamiento ayudado por Jimena, Ordoño y Fruela. Para evitar la guerra civil, Alfonso III puso en libertad a García y se retiró, junto a su esposa, a Zamora, donde moriría en 910, dividiendo el Reino entre sus tres hijos mayores. Desde ese momento el Reino de Asturias, engrandecido ya de forma majestuosa y con extensos territorios que gobernar, trasladará la capital a León y comenzará desde entonces a hablarse del Reino de León.
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario