26 de julio de 2012

Pozo Polio

El otro gran Pozo de la Güeria San Juan, "POZO POLIO"

Historias de la mina: Polio, el pozo de los castilletes gemelos

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Polio, pozu que recibe el nombre de la mítica montaña mierense, fue en sus orígenes una de las explotaciones más importantes de la antigua Fábrica de Mieres, uno de los primeros grandes entramados industriales en la historia de España. Tras la nacionalización de la mayor parte de la minería asturiana, acometida por el Gobierno de Franco en el año 1967, Polio pasó a pertenecer a la compañía pública HUNOSA. Y así se mantuvo en servicio hasta el 1 de noviembre del año 1992, fecha en la cual cerró, junto con otros pozos, que también lo hicieron en fechas próximas (como San Víctor, San Mames o Mosquitera), todos ellos como consecuencia de la reconversión minera. 

Dos castilletes gemelos caracterizan la imagen del pozo Polio de Mieres, una explotación que desde que finalizó su actividad, va a hacer ahora 20 años. Atrás quedaba un siglo de explotación de carbón alrededor de lo que la gran Fábrica denominó en su día como zona hullera de La Baltasara, en el valle de San Juan, un área de mucho carbón, que la dirección de la emblemática empresa mierense terminaría por impulsar en 1894 con la construcción de una línea de ferrocarril, compartida en sus primeros kilómetros con la mina Mariana (después, pozu Barredo) y por la que circularían locomotoras a vapor Jung, del tipo 0-3-0T.
En 1950, esa línea ya transportaba a destajo el carbón de los pisos de montaña de Polio al lavadero del Batán. Por aquel entones, la dirección de ingenieros de la compañía propietaria, viendo la importancia de dar futuro a la actividad en la zona, proyectaría la profundización de la mina, actividad que daría comienzo en 1953, con el único apoyo de los operarios de la mina, y que ocupa los esfuerzos de toda esa plantilla hasta su despliegue completo en 1956, alcanzado una profundidad máxima de 411 metros.
Su singularidad, puesta hoy de manifiesto en los informes de patrimonio de la empresa Hunosa (Polio es uno de los pozos mejor inventarios para su reutilización como instalación con fines culturales y turísticos) procede precisamente de aquella obra acometida en los años 50, y culminada con una instalación articulada sobre dos pozos: el Polio I, para misiones auxiliares y el Polio II, destinado a la extracción de mineral. Ambos castilletes situados sobre una plataforma de terreno artificial, elevado junto a un río, ya restaurado a finales de los años 90 por Hunosa, en un magnífico trabajo de recuperación medioambiental.
Los apoyos de los castilletes penetran en el edificio central que alberga la sala de máquinas y los compresores. Y junto a este edificio se sitúan el resto de pabellones de servicios, dando una imagen arquitectónica del conjunto, de unos 172.000 metros, muy integradora, resaltada por los materiales utilizados junto al hormigón (revestimientos cerámicos y carpinterías de hierro y vidrio) que según expertos, como Fernández Molina, junto con su lavadero de carbón hormigón, “le da una semejanza a ciertas instalaciones funcionalistas centroeuropeas e inglesas, del periodo de entreguerras”.
Polio registraba una de las mayores tragedias de la minería asturiana: Fue el día 22 de junio del año 1959: Una explosión de grisú segaba “la vida de seis productores”. Aquel supuso una conmoción terrible en Mieres y en la Güeria, que ya veían el nacimiento de una nueva barriada en las proximidades de Polio: Rioturbio y mas cercana a Mieres la barriada de Murias. Pero fueron muchos los accidentes y las vidas perdidas en Polio. La última, poco antes del cierre de la explotación, la de un joven ayudante minero de 26 años, como consecuencia de un derrumbamiento en el interior del pozo, en la novena planta de la quinta galería, a 250 metros de profundidad. La Brigada trabajó varias jornadas para rescatar al joven minero, que compatibilizaba el trabajo con sus estudios en tercero de la Ingeniería Técnica de Minas.

El cierre, en noviembre de 1991

Polio funciona a pleno rendimiento para Hunosa hasta finales de los años 80. En el año 70, la Hullera estatal refuerza sus servicios de ferrocarril con Polio y el vecino pozo de Tres Amigos con tres locomotoras Deutz KG230 que sustituyeron a las primitivas locomotoras de vapor “Santa Bárbara” y “Mariana”. Ese tren minero, que desembarcaba en Mieres por la actual senda que nace entre el barrio sidrero de Requejo y la iglesia San Juan, cierra en 1984, preludio de lo que más tarde vendría. En 1991, sumida España en el proceso más arduo de adaptación de nuestra economía a la estrenada Unión Europea, ya por tanto en plena reconversión, y solo unos días antes de que se produjera en el pozo Barredo de Mieres uno de los encierros más legendarios de la historia de la minería en Europa, Polio despide en la víspera del día de difuntos a sus últimos relevos de trabajadores: algunos se jubilan y otros son trasladados a otras explotaciones próximas de Hunosa.
 En los últimos años, las instalaciones de Polio, que en su día acogieron a miles de trabajadores, han sido utilizadas como almacén de chatarra.

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