29 de noviembre de 2016

La historia del Carbayón de Oviedo (de al menos 5 siglos de antiguedad) fue subastado por 192,50 pesetas en septiembre de 1879

Más de 137 años sin El Carbayón
Artículo actualizado
El Carbayón en 1862 (foto por Jean Laurent) en la por entonces todavía inexistente calle Uría

El roble centenario, símbolo de Oviedo, fue derribado en 4 días (del 2 al 5 de octubre de 1879), no sin bastante polémica tras la construcción del ensanche de la ciudad
La corta del carbayón de Oviedo - Ilustración de Adolfo García. (…) Nació Adolfo García en Oviedo. Comenzó a estudiar en la Escuela de Artes y Oficios de Oviedo, en donde permanece durante tres años. Dejó Bellas Artes y empezó a trabajar en LA VOZ DE ASTURIAS, de Oviedo. Allí  pública cabeceras de periódicos, anuncios y por fin una historieta dominical con guión de Juan José Plans.
En LA VOZ DE ASTURIAS permanece por espacio de un año. De este periódico pasa a una empresa de decoración de cerámica en donde aprende el uso de las plumillas y los pinceles y demás utensilios. En esta época hace también una historia del Oeste que es su último intento en esta etapa de dibujo académico (Joe el mestizo). Esta historieta, a través de la agencia gijonesa Publirama, se publica en varios diarios nacionales, entre ellos en LA NUEVA ESPAÑA. Pública en el semanario ASTURIAS SEMANAL, una historieta muy influenciada por el Asterix de Uderzo y Goscinny: Rufo y Xuanón). De decorador, pasa a la agencia publicitaria Brun, surgiendo en ella la oportunidad de hacer lo que sería su primer éxito popular, que le encauzaría a ser un dibujante de historietas de humor. Una marca de chocolate desea hacer una campaña publicitaria. Manolo Brun tiene la idea de hacer una tira cómica para publicar en los periódicos, con una vaca como protagonista. Así nace La Vaca Venancia en tiras semanales, publicadas en LA NUEVA ESPAÑA, que pronto adquiere popularidad.
Dos álbumes de cromos, e incluso pequeñas esculturas con su figura, lo corroboran. La vaca Venancia, que se inicia como personaje secundario, termina siendo protagonista de esta serie de corte regionalista y de ambiente rural que se comenzó a publicar en 1971.
Su labor profesional como dibujante, al margen de la agencia de publicidad, la inició con la publicación de trabajos en las revistas de la editorial Bruguera en el año 1971-1972. (…)

http://www.elcomercio.es
El símbolo que cobijaba a los ovetenses, que incluso les dio nombre, cayó en menos de un mes, con prisas que descartaron posibilidad alguna de indulto. Una premura que, sin embargo, no ha conseguido talar su presencia en la ciudad. Una placa en la calle Uría recuerda el punto exacto donde se ubicaba "El Carbayón", el roble centenario que cedió al hacha en 1879 y la 1ª quincena de octubre de 2016 hizo los 137 años, en el año 2013 revivió con sus dimensiones reales en forma de proyección artística. Porque aunque ya no se le vea, los de aquí saben que se llaman como él, que son carbayones por algo.

Antes de que comenzará a usarse el gentilicio a los hombres ovetenses se les conocía como gatos del forno. «A los paisanos se les llamaba así, las mujeres no teníamos ni nombre», cuenta la cronista oficial de Oviedo, Carmen Ruiz-Tilve. Los hornos de pan fueron trasladados extramuros tras el incendio que devastó la ciudad en 1521. Se instalaron camino de San Lázaro justo en el recorrido que los hombres realizaban después de frecuentar la zona de alterne. «Venían de los alrededores y muchas veces se encontraban la Puerta Nueva cerrada. Dormían al calor de los hornos, de ahí el apelativo», explica.

El Carbayón de Oviedo
Pero cuando la ciudad empezó a crecer había en el Campo de San Francisco muchos carbayos muy antiguos, «de ahí viene el gentilicio», subraya Ruíz-Tilve. Muchos de esos robles fueron desapareciendo y el imponente Carbayón quedándose solo y aislado. La estación de tren llegó y era necesaria la construcción de una calle que uniera las locomotoras con la ciudad intramuros. Así nació la calle Uría, con el árbol en su trayecto. Contaba el rector de la Universidad de Oviedo Fermín Canella que «el silbido de la locomotora anunciaba su caída».
El 13 de septiembre de 1879 el jardinero municipal manifestó la necesidad de derribar el árbol, que, informaba, estaba enfermo. «Lo real es que ocupaba parte de la acera de Uría y en lugar de modificar unos metros el trazado, ganó la chapuza como siempre», describe la cronista oficial. Hubo polémica y una discusión entre los ediles, pero el derribo fue aprobado por 14 votos contra 9 y El Carbayón subastado por 192,50 pesetas. El 2 de octubre comenzó la tala «que duró tres o cuatro días». Las raíces estaban bien ancladas: llevaban al menos cinco siglos allí hasta alcanzar los 30 metros de altura y un tronco de seis. Así era El Carbayón.

Imagen de "El Comercio"
FUENTE:  IDOYA REY
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EL CARBAYÓN

El mítico Carbayón. de Oviedo en la calle Uría
El Carbayón era y fue (y aún es en la memoria colectiva  y en el corazón de los ovetenses),  un  mítico árbol en la calle Uría de Oviedo. (Carbayón es el aumentativo de Carbayu, roble en asturiano; árbol del género Quercus, cuya variedad más común en la vertiente atlántica del sur de Europa es el Quercus Rober)

Vista de Oviedo y la catedral. Ilustración de Adolfo García. (…) Nació Adolfo García en Oviedo. Comenzó a estudiar en la Escuela de Artes y Oficios de Oviedo, en donde permanece durante tres años. Dejó Bellas Artes y empezó a trabajar en LA VOZ DE ASTURIAS, de Oviedo. Allí  pública cabeceras de periódicos, anuncios y por fin una historieta dominical con guión de Juan José Plans. 
En LA VOZ DE ASTURIAS permanece por espacio de un año. De este periódico pasa a una empresa de decoración de cerámica en donde aprende el uso de las plumillas y los pinceles y demás utensilios. En esta época hace también una historia del Oeste que es su último intento en esta etapa de dibujo académico (Joe el mestizo). Esta historieta, a través de la agencia gijonesa Publirama, se pública en varios diarios nacionales, entre ellos en LA NUEVA ESPAÑA. Publica en el semanario ASTURIAS SEMANAL, una historieta muy influenciada por el Asterix de Uderzo y Goscinny: Rufo y Xuanón). De decorador, pasa a la agencia publicitaria Brun, surgiendo en ella la oportunidad de hacer lo que sería su primer éxito popular, que le encauzaría a ser un dibujante de historietas de humor. Una marca de chocolate desea hacer una campaña publicitaria. Manolo Brun tiene la idea de hacer una tira cómica para publicar en los periódicos, con una vaca como protagonista. Así nace La Vaca Venancia en tiras semanales, publicadas en LA NUEVA ESPAÑA, que pronto adquiere popularidad.
Dos álbumes de cromos, e incluso pequeñas esculturas con su figura, lo corroboran. La vaca Venancia, que se inicia como personaje secundario, termina siendo protagonista de esta serie de corte regionalista y de ambiente rural que se comenzó a publicar en 1971.
Su labor profesional como dibujante, al margen de la agencia de publicidad, la inició con la publicación de trabajos en las revistas de la editorial Bruguera en el año 1971-1972. (…)
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Carbayón es además y principalmente, el nombre que se atribuye a los ovetenses; y se les atribuye este nombre precisamente por un árbol, un roble, un carbayu, un carbayu muy grande : un Carbayón.
Situémonos en el Oviedo de los años finales del siglo XVIII, más concretamente en el año 1865.
Oviedo, como todas las ciudades y grandes villas en esos tiempos, está en pleno desarrollo, en plena estructuración urbana.
Las comunicaciones  ferroviarias y por carretera se están multiplicando y mejorando empujadas por el continuo desarrollo de la industria y la minería astur.
La población ovetense, se concentra en ese momento en lo que hoy llamamos casco antiguo, en la zona del Fontán y alrededor de la
Catedral; muy cerca, pegando a este núcleo de población, estaba el Parque de San Francisco, presente ya en la ciudad desde el siglo XIII, cuando Don Fernan Alonso, canónigo de la Catedral, dona una fuente y un prado a la Orden de Frailes Menores de Oviedo, fundando éstos un monasterio y ocupando con una huerta gran parte del Parque.
La Plaza de El Fontán de Oviedo. Ilustración de Adolfo García. (…) Nació Adolfo García en Oviedo. Comenzó a estudiar en la Escuela de Artes y Oficios de Oviedo, en donde permanece durante tres años. Dejó Bellas Artes y empezó a trabajar en LA VOZ DE ASTURIAS, de Oviedo. Allí  pública cabeceras de periódicos, anuncios y por fin una historieta dominical con guión de Juan José Plans.
En LA VOZ DE ASTURIAS permanece por espacio de un año. De este periódico pasa a una empresa de decoración de cerámica en donde aprende el uso de las plumillas y los pinceles y demás utensilios. En esta época hace también una historia del Oeste que es su último intento en esta etapa de dibujo académico (Joe el mestizo). Esta historieta, a través de la agencia gijonesa Publirama, se pública en varios diarios nacionales, entre ellos en LA NUEVA ESPAÑA. Publica en el semanario ASTURIAS SEMANAL, una historieta muy influenciada por el Asterix de Uderzo y Goscinny: Rufo y Xuanón). De decorador, pasa a la agencia publicitaria Brun, surgiendo en ella la oportunidad de hacer lo que sería su primer éxito popular, que le encauzaría a ser un dibujante de historietas de humor. Una marca de chocolate desea hacer una campaña publicitaria. Manolo Brun tiene la idea de hacer una tira cómica para publicar en los periódicos, con una vaca como protagonista. Así nace La Vaca Venancia en tiras semanales, publicadas en LA NUEVA ESPAÑA, que pronto adquiere popularidad.
Dos álbumes de cromos, e incluso pequeñas esculturas con su figura, lo corroboran. La vaca Venancia, que se inicia como personaje secundario, termina siendo protagonista de esta serie de corte regionalista y de ambiente rural que se comenzó a publicar en 1971.
Su labor profesional como dibujante, al margen de la agencia de publicidad, la inició con la publicación de trabajos en las revistas de la editorial Bruguera en el año 1971-1972. (…)
Dentro del Parque, lucían dos hermosos árboles, separados entre si, pero ambos muy queridos y admirados por los ovetenses : "El Negrillo" y "El Carbayón".
En aquellos momentos, el Parque tenía una enorme extensión, extendiéndose hasta Llamaquique y sobre la actual calle Uría, plaza de la Escandalera, calle Pelayo, etc. 
En 1874, se construyó la estación de ferrocarril, que distaba 1 kilómetro del núcleo de la población, por lo que se proyectó, en el marco del desarrollo urbanístico en curso, abrir una vía de comunicación entre la ciudad y la nueva estación; es lo que hoy día se conoce como la calle Uría, centro y nervio del Oviedo actual. 
Con la apertura de esta vía, una parte del Campo de San Francisco, quedó separada del resto del Parque, y la zona aislada, quedó uno de los dos árboles más queridos y admirados por los ovetenses : el Carbayón  
El Parque era muy frecuentado por los ovetenses, resultando ser una salida del centro urbano, muy agradable para el paseo y el descanso, siendo querido y frecuentado por muchos.
El 25 de noviembre de 1865, los ovetenses amanecieron y se despertaron desolados; después de una noche donde apenas descansaron, sacudidos por un huracán pocas veces vivido en Oviedo.
Cascotes por el suelo, tejas rotas.....
El Campo de San Francisco sufrió la furia de los elementos y despertó con muchos destrozos.
El Negrillo no pudo resistir y se vino abajo por la fuerza de los elementos.

Fermín Canella Secades

En esos días, Fermín Canella publicaba :
«Cayó el negrillo, pero el Carbayón no caerá tan fácilmente: es el árbol secular y sagrado de la ciudad, testigo de todos los acontecimientos de nuestra historia, que, a más vivir con la savia de esta madre tierra, parece que vive con la savia de recuerdos antiguos y de nuestro cariño. Allí está; al extremo del Campo, tocando el pueblo de quien es patrono.» Fermín Canella

A partir de este momento, El Carbayón se hizo querer más. Más aún. Y aunque separado del resto del Parque, era motivo principal de visitas y cariño por parte de todo. Era cada vez más, un símbolo de Oviedo.
Sin embargo, el progreso empuja con fuerza, y un informe del jardinero municipal (un inteligente y cumplidor italiano), hace que la Alcaldía se plantee  el derribo del árbol debido al mal estado del mismo y a que impedía una buena circulación por la recién construida calle Uría, indispensable al desarrollo de la ciudad.
En el momento de la tala, sus medidas arrojaban las siguientes cifras :
- Circunferencia en la base : 9 metros.
                                                   - Altura : 30 metros.
  - Circunferencia de la copa : 38 metros.
Una vez en el suelo, se pudo constatar su mal estado interior, corrompido por la carcoma y otras enfermedades. Este estado, impidió fijar con precisión su edad aunque la tasación estima entre 500 y 600 años.
El 5 (algunos datos, indican el 2) de octubre de 1879, tuvo lugar la tala.
En esos días se inició la publicación de un periódico ovetense, que aprovechando el inmenso cariño y arraigo al nombre, se tituló EL CARBAYÓN.
En su primera publicación, decía :
Aquí estuvo el Carbayón,
seiscientos años con vida
y cayó sin compasión
bajo el hacha fratricida
de nuestra corporación.
Este pasquín respetad,
si sois buenos ovetenses,
y en su memoria llorad
todos los aquí presentes
por el que honró a la ciudad.
Placa conmemorativa en la calle Uría.
Mucho más tarde, en marzo de 1949, el Ayuntamiento mandó colocar una placa conmemorativa en el mismo lugar en el que durante tantos años diera sombra y solaz a los ovetenses.

La placa reza así :
"Aquí estuvo durante siglos el Carbayón, árbol simbólico de la ciudad, derribado el II de octubre de MDCCCLXXIX. La Corporación municipal acordó el XXIV de marzo de MCMXLIX la colocación de esta placa que perpetúe su memoria."

Al año siguiente se plantó un roble en los jardines del Teatro Campoamor, llamándole "EL CARBAYÍN"  
El Carbayín.

"Como continuador de aquel árbol simbólico que nos dio el título de Carbayones, el Ayuntamiento plantó este roble el día XI de febrero del año de gracia de MCML"
FUENTE: 





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